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estuvo distanciado de su padre durante nueve años

Pedro de Borbón Dos Sicilias, el heredero repudiado del ducado de Calabria

La negativa de Don Carlos de Borbón a la hora de aceptar el romance de su vástago hizo que este huyese con su novia a la finca La Toledana. Estuvieron nueve años sin hablarse

Foto: Carlos de Borbón Dos Sicilias y su hijo Pedro, en un fotomontaje de 'Vanitatis'
Carlos de Borbón Dos Sicilias y su hijo Pedro, en un fotomontaje de 'Vanitatis'

Miércoles 7 de octubre. Una tumba presidida por la bandera de España llega a El Escorial. Dentro se encuentran los restos mortales del infante Carlos de Borbón Dos Sicilias. Uno de los que esperan el cadáver a pie de monasterio, de forma solemne y en completo silencio, es su hijo y heredero del ducado de Calabria, Pedro de Borbón Dos Sicilias. La escena del hijo despidiendo a su padre para siempre no da idea de las tiranteces que ambos vivieron durante unos años. Los motivos de las desavenencias entre el fallecido infante y su heredero tuvieron una razón muy concreta: el amor entre el segundo y la que hoy es su esposa, Sofía Landaluce y Melgarejo.

Tercero de cinco hijos y único varón, Pedro de Borbón Dos Sicilias, que también posee el ducado de Noto y es considerado Grande de España, siempre fue una nota discordante en su clan. A sus 46 años, este ingeniero de montes ha sido admitido de lleno en una familia que, hasta hace unos años, le negaba el pan y la sal. Cuando conoció a Sofía Landaluce, el entonces joven Pedro sufrió el miedo de muchos nobles: vivir una disputa con un padre contrariado que no aceptaría los sentimientos amorosos de su hijo por una mujer que no se ajustaba a las estrictas normas dinásticas. Toda la familia esperaba que el único varón de la familia se casase con una princesa, así que Pedro optó por ocultar su amor por Sofía y vivir un romance a escondidas.

Carlos de Borbón Dos Sicilias, en una imagen de archivo (Gtres)
Carlos de Borbón Dos Sicilias, en una imagen de archivo (Gtres)

Cuando se destapó la 'afrenta' del hijo descarriado, la negativa de don Carlos de Borbón a la hora de aceptar el romance de su vástago hizo que este huyese con su novia a la finca La Toledana, una propiedad familiar en la que el padre de ella, Manuel Landaluce, explotaba algunas de las propiedades de los Calabria. Precisamente fue ese hecho el que hizo que ambos se conociesen y se enamorasen.

En La Toledana montaron una piscifactoría y procuraron pasar lo más desapercibidos posible. El idílico lugar hizo las veces de búnker para el heredero y su novia, que en 1993 trajeron al mundo a Jaime, un primer hijo nacido fuera del matrimonio. Pese a los contratiempos familiares, el pequeño nacido del romance furtivo fue inscrito con los apellidos de Borbón Landaluce.

Un niño que unió a dos familias

Como si de una historia de Shakespeare se tratase, fue ese niño, Jaime, el que acabó uniendo a las dos familias y reblandeció el corazón del abuelo duque, que tras las visitas del nieto acabó consintiendo que su hijo Pedro se casase con el amor de su vida. Con honores y todo el boato posible, la boda se celebró finalmente el 30 de marzo de 2001 en la Capilla del Real Club Puerta de Hierro, cuando la pareja ya llevaba nueve años de relación.

Jaime de Borbón Dos Sicilias, el nieto que unió a la familia. (Facebook)
Jaime de Borbón Dos Sicilias, el nieto que unió a la familia. (Facebook)

Muchos de los nobles y gentes de las altas esferas que acudieron al enlace vieron con ternura cómo el pequeño Jaime hacía las veces de paje de la ceremonia. Los novios y orgullosos padres incluso pusieron al niño a leer una parte del Evangelio cuando ellos subieron al altar. La tierna escena certificaba, de una vez por todas, que Pedro pasaba de ser el hijo repudiado al hijo pródigo. De hecho, desde entonces recibió no pocos honores de parte de su padre, como la Cruz de San Jorge, que el fallecido don Carlos le concedió tanto a él como a su hermano en mayo de 2010.

Padre de siete hijos y poseedor de 12 cargos en ocho empresas

Pedro de Borbón Dos Sicilias y Sofía Landaluce en 2005 (Gtres)
Pedro de Borbón Dos Sicilias y Sofía Landaluce en 2005 (Gtres)

Pese a que quien será el nuevo duque de Calabria ha sido más conocido para la prensa por su historia de amor que por sus innumerables trabajos, Pedro de Borbón Dos Sicilias también posee una marcada faceta empresarial demostrada gracias a 12 cargos repartidos entre ocho empresas. Enumerarlos uno por uno puede resultar fatigoso: el nuevo duque es administrador y apoderado en Agrocinegética, en San Huberto, Forestal de Boniches, Turolense Forestal y Hato 13, todas ellas dedicadas a la gestión de fincas de caza. Además, es consejero en Gerystec, una empresa de ingeniería, y apoderado en Gubel S. A., la compañía que ostenta una participación del 50% de Prosegur.

Además de su parcela laboral, la de padre también parece haberle ido bien a juzgar por el número de hijos que llegaron después de Jaime. Juan (nacido en 2003), Pablo (en 2004), Pedro (2007), Sofía (2008), Blanca (2011) y María (2015) son los nombres de esos retoños que vinieron al mundo tras aquel primogénito que lo reconcilió con su familia. De hecho, la más pequeña, María, fue bautizada hace apenas unas semanas en presencia del rey Felipe VI. Ahora, este primo segundo del rey Juan Carlos se convierte en el depositario de una dinastía que surgió del Reino de Sicilia y el de Nápoles y cuyo nombre se remonta a 1259. Un linaje y un apellido al que este 'duque rebelde' insufló, casi sin quererlo, aires de modernidad. 

 

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