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FAMILIA REAL DE MÓNACO

Por qué Pierre Casiraghi gana por goleada a Andrea en cuestión de estilo

Nunca ha gustado más el hijo de Carolina de Mónaco que cuando era un príncipe rebelde que no quería gustar. Su hermano sabe de moda y conoce los trucos de la elegancia masculina

Foto: Andrea y Pierre Casiraghi en el GP de Mónaco de Fórmula Uno. (Getty)
Andrea y Pierre Casiraghi en el GP de Mónaco de Fórmula Uno. (Getty)

Altos, rubios, espigadísimos. Pierre y Andrea Casiraghi son los príncipes más guapos de Europa, con discusión y el permiso de Carlos Felipe de Suecia. Andrea y Pierre han heredado el atractivo renacentista de su padre Stefano, el segundo marido de Carolina de Mónaco, fallecido hace 18 años en aguas de Montecarlo cuando una ola provocó el vuelco del Pinot di Pinot, la embarcación en la que viajaba. Si bien es cierto que ambos son considerados iconos de estilo, su elegancia es muy diferente.

Andrea Casiraghi, de vacaciones en la isla de Ibiza hace años. (CP)
Andrea Casiraghi, de vacaciones en la isla de Ibiza hace años. (CP)

Andrea, el primogénito de la princesa monegasca, fue conocido durante una década como ‘el príncipe hippie’ por su larga cabellera rubia enmarañada hasta los hombros y su afición a los pareos. Mientras ocupó el trono de playas y discotecas de Ibiza, su aspecto desaliñado, más cercano al de un surfero californiano que al de un clásico noble mediterráneo, le valió las críticas de los medios más conservadores.

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Durante esta etapa, que ocupó el primer puesto en la línea sucesoria al trono monegasco (2005-20014), enamoró a una audiencia menos prejuiciosa con sus pantalones oversize de lino en verano -a pecho atlético descubierto- y vaqueros con camiseta de cuello redondo de algodón y jersey de cashmere en invierno. Cuantos más esfuerzos hacía por repeler, más gustaba el Andrea del pasado.

Andrea Casiraghi. (EFE)
Andrea Casiraghi. (EFE)

Su escaso apego a la etiqueta se refleja en esmóquines y trajes clásicos sin entallar, a los que ha cogido afición después de su doble enlace con Tatiana Santo Domingo en 2013 y 2014. Para la ceremonia, celebrada en el palacio principesco, residencia oficial de su tío Alberto II, eligió un traje azul marino, camisa blanca a juego con el pañuelo de bolsillo y corbata estampada azul Prusia. El colmo de la indiferencia.

En la privadísima celebración de su boda religiosa en el convento de Rougemont (los Alpes) eligió un elegante frac negro. Obsesionado con pasar desapercibido, Andrea tiene claro que sus conjuntos no hablarán más de él que él mismo, que no ha abierto la boca ni para bostezar en sus 34 años bajo los focos. Paradójicamente, Andrea viste mejor descalzo que calzado.

Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo en una boda. (EFE)
Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo en una boda. (EFE)

Pierre, al contrario, ha heredado el gusto de su madre por los trapos, aunque fuese una imagen suya sin ellos la que hizo recordar al mundo que existía. Ha prestado su imagen para una campaña de la firma Berluti, asistido a desfiles de Moncler durante la semana de la moda parisina y a presentaciones de la firma Doodski.

Ensancha su espalda

Tras una juventud a la sombra del melenón de su hermano mayor vestido de lo que es, un niño bien, Pierre ha adaptado a su silueta el estilo impecable y británico de Carlos de Inglaterra (históricamente a los príncipes de Gales siempre se les ha dado bien combinar prendas y líos de faldas). Consciente de que los defectos hay que esconderlos y las virtudes acentuarlas, Pierre ensancha su espalda con americanas de doble botonadura con hombreras y cintura entallada. En su fiesta preboda vistió uno de sus looks favoritos: camisa y pantalón blanco con americana azul noche. En las ocasiones informales calza mocasines y en las serias, zapato Oxford o Brogue.

Pierre Casiraghi. (EFE)
Pierre Casiraghi. (EFE)

Para su enlace religioso con Beatrice Borromeo en la isla italiana de San Giovanni, propiedad de la riquísima y noble familia de ella, Pierre eligió un impecable chaqué de tres piezas gris que combinó con camisa blanca y corbata en un desafortunado azul bebé. En la cena que ofrecieron después a sus invitados, el empresario monegasco se enfundó un tradicional frac que le sentaba como un guante. Y para demostrarnos que es humano, en las regatas viste cual dominguero polo y bermudas con alpargatas.

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