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#MeQueer: estos son los nobles gais más célebres de la historia

En plena ola #mequeer, repasamos los royals que, como Felipe I de Orleans, el infante Luis Fernando o el príncipe Félix Yusúpov, se enfrentaron al reto de combinar homosexualidad y realeza

Foto:  Una corona con la bandera del arcoíris. (Vanitatis)
Una corona con la bandera del arcoíris. (Vanitatis)

“Ha habido maricones toda la historia de la humanidad”. Paquita Salas. Al calor del movimiento #MeQueer (que anima a personas de todo el mundo a publicar confesiones sobre situaciones de acoso vividas por su condición sexual) repasamos la biografía de algunos homosexuales miembros de la realeza.

Felipe I de Orleans

El único hermano del rey Sol de Francia, Luis XIV, era llamado por su madre -la reina Ana de Austria y Austria-Estiria- “mi pequeña niña” por el gusto del muchacho por maquillarse y adornarse los cabellos con cintas. De mayor acostumbraba a vestir en un palacio de Versalles aún en construcción de dama, agricultora o campesina.

Se casó en dos ocasiones, con dos nobles damas. La primera vez en 1661 con su prima, la hermosa Enriqueta Estuardo de Inglaterra -la cual vivía enamorada y encamada con su cuñado el rey-. Tuvieron cuatro hijos. La segunda vez, diez años después, con Isabel Carlota del Palatinado, con la que engendró otros tres chiquillos. Una cosa es que no le gustasen las mujeres y otra muy distinta que no se viese obligado/atraído a tener sexo con las suyas. Nobleza obliga. Gracias a los buenos matrimonios que concertó para sus descendientes, los Orleans entraron a formar parte de las familias reales de España, Italia y Austria. Por esta razón es conocido como ‘el abuelo de Europa’.

Felipe I de Orleans por Henri Gascard. (Musée des Beaux-Arts d'Orléans)
Felipe I de Orleans por Henri Gascard. (Musée des Beaux-Arts d'Orléans)

Felipe fue, hasta el nacimiento de su sobrino duque de Anjou y a la muerte de su tío sin descendencia, duque de Orleans. Del tito Gastón también heredó un fortunón que le permitió dedicarse a dictar la etiqueta de Versalles. Su primer amante favorito fue Julio Macini Mazarini Mazarino, sobrino del cardenal Mazarino, después duque de Nevers. Cargo -el de novio oficial- que desempeñó posteriormente el conde Guiche, Armand de Gramont, hijo del mariscal de Gramont, príncipe de Vidache y virrey vitalicio de Navarra. El ambicioso Guiche no dudó en acostarse con la primera esposa de su amante, la aparentemente tierna Enriqueta, hasta que fue expulsado de la corte por esta costumbre, la de encamarse con la inglesa, que también compartían los dos hermanos Borbones. Otro de sus queridos fue el marqués de Effiat, que ya había sido favorito de Luis XIII, sí, el padre de Felipe.

A los Felipes, aunque compartiesen lecho, les gustaba tener aposentos contiguos

El gran amor de su vida, indiscutiblemente, fue su tocayo Felipe, de los Lorena de toda la vida. El conocido como Caballero de Lorena gobernó tiránicamente la casa Orleans para enfado de las dos duquesas a las que algo les hubiese gustado decir bajo el mismo techo que compartían. La primera, Enriqueta, logró hacerlo exiliar a Roma. A su vuelta a Francia, ella murió en circunstancias extrañas. Algunos historiadores le atribuyen la autoría al Lorena. A los Felipes, aunque compartiesen lecho, les gustaba tener aposentos contiguos en todas sus viviendas. Cosas del qué dirán. Tanto amaba y respetaba el hermano del rey al noble que le confió la gobernanza de su hijo el duque de Chartres, futuro regente Felipe II de Orleans.

Luis Fernando de Orleans

El nieto de la reina Isabel II de España era, como se conocía en la época, una alhaja. En octubre 1924 fue expulsado de Francia acusado de tráfico de drogas. El 9 de octubre su tío Alfonso XIII, que tampoco era precisamente un modelo de conducta, le retiró el título de infante de España por no pasearlo con dignidad ni honor por las orgías homosexuales en alta mar que practicaba. El joven, que había heredado el carácter de su madre, la infanta Eulalia de Borbón, le contestó al rey que le diesen por donde amargan los pepinos y que por la misma razón que él (Alfonso) nació rey y moriría siendo rey de España, él (Luis Fernando) nació y moriría siendo infante y se marchó a vivir a Lisboa. Dos años después intentó cruzar la frontera hispanolusa vestido de señora y fue acusado de contrabando.

Infante Luis Fernando de Orleans.
Infante Luis Fernando de Orleans.

En 1929 se publicó que Luis Fernando estaba comprometido con una actriz de Brodway, Mabelle Gilman Corey, divorciada del magnate del acero William Ellis Corey. Nunca se celebró el matrimonio. Un año después se anunció su enlace con Marie Costance Charlotte Say, dueña de la azucarera Constan Say, y viuda del príncipe Enrique Amadeo de Broglie. Ella tenía 72 años y él 41. François de Cossé, duque de Brissac, intentó evitar esta unión por vía judicial alegando que su tía Marie no estaba en sus cabales. El 19 de julio de 1930 contrajeron matrimonio civil en Londres, posteriormente recibieron la bendición de la iglesia en la catedral de San Siro en San Remo, donde se quedaron a vivir en una casa de la infanta Eulalia.

Luis Fernando fue conocido en Madrid durante su juventud como ‘el rey de los maricas’

El exinfante -según Alfonso XIII- e infante hasta su muerte en 1945, durante una operación de castración para extirparle el cáncer de testículos que padecía, según él, quemaba billetes a la velocidad que se bebía las botellas de champán. Su esposa tuvo que vender el castillo y sus tierras de Chaumont para costear los caprichos del que fue conocido en Madrid durante su juventud como ‘el rey de los maricas’.

Agotada la fortuna de la anciana y devota esposa, Luis Fernando volvió solo a Francia a buscar dónde rascar y a sacar punta al lápiz. En París fue detenido por la brigada antivicio durante una redada. El sexo en grupo entre miembros del mismo sexo era ilegal. Para muchos un demonio y para otros un pobre diablo. Algunos autores señalan que Luis Fernando de Orleans sirvió de inspiración a Marcel Proust para el personaje de Charlus en ‘En busca del tiempo perdido’.

Príncipe Félix Yusúpov

Según sus memorias, el hijo del gobernador de Moscú, conde Félixovich Sumarókov-Elston, y de la podrida de dinero princesa Zináida Yusúpova, acudía desde los 12 años, acompañado de su hermano mayor Nicolás, vestido con la ropa de su madre a sitios públicos. Llegó a actuar en espectáculos burlescos en varios locales de San Petersburgo.

Félix Yusúpov e Irina Aleksándrovna.
Félix Yusúpov e Irina Aleksándrovna.

Apodado como ‘el príncipe más hermoso de Europa’, se casó en 1914 con la tipa más guapa de Rusia, la princesa Irina Alexándrovna Románova, sobrina del zar Nicolás II, con la que tuvo una hija, la princesa Irina Félixovna Yusúpova. Sin armario del que salir, mantuvo relaciones con el gran duque Demetrio y el duque Dmitri, del que se ayudó para asesinar a Rasputín.

Mantuvo relaciones con el duque Dmitri, del que se ayudó para asesinar a Rasputín

Rasputín, que hacía a pelo y a pluma, se dejó convidar por el príncipe Félix -influido por el diputado de la Duma Vladímir Purishkévich (que estaba hasta la ushanka del poder que el místico ejercía sobre los zares)- al palacio de Moika a tomar pastas y vino envenenado. Como no estiraba la pata con el tóxico, los numerosos asesinos aburridos de darle palique lo dispararon cuatro veces, lo golpearon con una barra de hierro y lo arrojaron al río Neva. Por si las moscas. Después de producirse la revolución rusa en 1917 emprendió el exilio junto a su familia. Dio más vueltas que un tonto y sedujo a más maromos con su par de ojos azules que Isadora Duncan con sus piernas y se instaló en París, donde narraba con la misma facilidad la historia de cómo mataron a Rasputín que la de cómo un grupo de nobles se divertían con poca ropa a espaldas de sus mujeres en la ultrarreligiosa Rusia de los últimos zares.

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