Un aborto, un embarazo y una entrevista: el año de Meghan y Harry lejos de la Casa Real
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Un aborto, un embarazo y una entrevista: el año de Meghan y Harry lejos de la Casa Real

Se cumple un año estos días desde que los Sussex dejaron de ser miembros de la Casa Real. Doce meses que, en la distancia, han dado para mucho

placeholder Foto: Meghan y Harry, el día de su boda. (Reuters)
Meghan y Harry, el día de su boda. (Reuters)

El 2020 va a ser recordado para el mundo en general por el confinamiento, las mascarillas, las distancias interpersonales, las nuevas vacunas, las restricciones y tantas y tantas palabras relacionadas con la pandemia. Pero para la Corona británica también este aciago año se relaciona con una palabra que aquí hemos escuchado mucho y escrito más: el Megxit. Porque el 2020 veía un acontecimiento prácticamente sin precedentes, el hecho de que dos miembros de la Casa Real decidieran renunciar a su rol institucional. Es lo que anunciaron Meghan Markle y el príncipe Harry a principios de año, aunque no se hizo efectivo hasta finales de marzo. De ahí que estos días se cumpla ya un año desde que los Sussex dejaran de ser miembros trabajadores de la Corona. Un año que ha estado marcado, principalmente, por la confesión del aborto que la exactriz hizo en el 'New York Times', por el anuncio de su segundo embarazo y, sobre todo, por la entrevista que concedieron a Oprah Winfrey y que ha servido como broche para este primer año de Meghan y Harry lejos de la Casa Real.

Aunque el Megxit no se hizo efectivo hasta el 1 de abril, la pareja dejó de ejercer un tiempo antes. Especialmente Meghan, que abandonaba el Reino Unido la misma tarde de su último compromiso oficial. Harry se reuniría con ella y con su hijo unos días después y pronto llegaría la primera de las noticias que han marcado estos doce meses. La pareja abandonaba Canadá, donde se habían refugiado durante unas semanas, para instalarse en California, dando la razón a aquellos que sospechaban que la intención de los Sussex era hacer dinero en Hollywood, volviendo así a retomar el círculo cinematográfico y de amistades del que Meghan Markle nunca había llegado a alejarse del todo. Su primer hogar fue la mansión del magnate Tyler Perry, donde estuvieron unos meses hasta que, por fin, pudieron comprar su propia casa, una mansión en la exclusiva zona de Montecito, en Santa Barbara.

placeholder El último compromiso oficial de Meghan y Harry. (Reuters)
El último compromiso oficial de Meghan y Harry. (Reuters)

La pandemia y el confinamiento hicieron que los duques de Sussex mantuvieran un perfil bastante bajo durante unos meses, aunque siempre tuvimos noticias de cada una de sus colaboraciones filantrópicas. Desde cuando repartían alimentos a aquellas personas que por razones de salud no podían salir de sus casas a sus reuniones virtuales con aquellas organizaciones que, aun fuera de la Casa Real, seguían apoyando y patrocinando. Uno de los momentos clave de esos primeros meses fue el cumpleaños de Archie. Hubo imagen del pequeño cuando cumplió su primer año, sí, pero muy alejada de las tradicionales fotografías de los hijos de los duques de Cambridge a las que estamos acostumbrados. Meghan y Harry celebraron el 6 de mayo con la exactriz leyendo un cuento a su hijo, en una iniciativa a favor de Save The Children, muy en la línea del trabajo que siempre han declarado querer hacer.

Pasaron los meses más o menos con la misma tónica, hasta que en noviembre llegó uno de los grandes acontecimientos que han marcado este primer año de Megxit. Meghan Markle escogía una columna del 'New York Times' y un alegato en favor de la salud mental para anunciar que, meses antes, había sufrido un aborto. Una noticia que, lógicamente, sorprendió y que no estuvo exenta de críticas, no por el contenido, sino por el continente, ya que la raya que habían trazado los Sussex con la prensa era clara y distinguían muy bien sobre la esfera pública y la esfera privada. Precisamente, este había sido uno de los motivos que habían alegado para salir de Buckingham e instalarse en Estados Unidos, por lo que pocos entendieron que un suceso tan íntimo y triste se hubiera compartido a través de las páginas de un periódico mundialmente conocido.

placeholder Meghan Markle, durante su entrevista con Oprah. (Reuters)
Meghan Markle, durante su entrevista con Oprah. (Reuters)

Y como si de una presa que no pudiera contener más agua se tratara, desde ese momento las noticias protagonizadas por los Sussex llegaron en tromba. Una de las más importantes fue el juicio de Meghan Markle contra la editorial del 'Daily Mail' y el 'Mail on Sunday' por haber violado su privacidad, que terminó ganando. Solo unos días después de su victoria, anunciaba junto a Harry su segundo embarazo. Pero los bombazos no terminaban ahí.

Quedaba aún el comunicado de Buckingham confirmando que la pareja no retomaría sus funciones institucionales y las correspondientes consecuencias que aplicaba la reina Isabel por esta decisión y, mucho más polémica, la entrevista que la pareja concedió a Oprah Winfrey. Una entrevista en la que la exactriz admitió haber tenido pensamientos suicidas, en la que la pareja intentó explicar (y convencer) los motivos de su despedida y, sobre todo, en la que lanzaron acusaciones de racismo sobre los Windsor. Este asunto ha sido quizá de los más polémicos en Reino Unido: no solo ha sido el único tema sobre el que se ha pronunciado un miembro de la familia, concretamente el príncipe Guillermo, sino que ha podido dinamitar los posibles puentes que se hubieran establecido entre los Sussex y la familia real.

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