El pasado mes de mayo, Farah Diba vivió un día muy especial al asistir a la boda civil de su nieta, la princesa Iman Pahlavi, con el financiero Brad Sherman, tras ocho años de relación. La ceremonia, celebrada en París, fue íntima y discreta, y reunió a familiares cercanos como su hijo mayor, Reza Pahlavi, así como algunos invitados destacados, entre ellos el cantante iraní Arash. La emperatriz, elegante y serena, no dudó en posar junto a los novios y compartir con ellos este momento tan significativo. Su siguiente aparición pública ha tenido lugar este fin de semana durante su visita a Egipto, con motivo del aniversario de la muerte del Shah.
En 1979, la revolución iraní forzó al exilio a la familia Pahlavi, que pasó por varios países, Marruecos, Bahamas, México, EE. UU., Ecuador y Panamá, antes de encontrar asilo en Egipto. Allí falleció el Shah, cerrando una etapa de incertidumbre que marcó profundamente a sus hijos. A ese mismo lugar ha regresado su viuda, Farah Diba, en una visita que realiza cada año, pero que esta vez ha cobrado especial relevancia al coincidir con el 45.º aniversario de la muerte del monarca.
Farah Diba sobre la tumba de su esposo, el Shah de Persia. (ShahbanouFarah)
En primer lugar, Farah Diba visitó la mezquita de Al-Rifai, en El Cairo, donde descansan los restos de su esposo desde 1980. Allí rindió homenaje en un gesto de recogimiento y respeto. Más tarde, se trasladó al Monumento al Soldado Desconocido, donde también reposan los restos del presidente egipcio Anwar el-Sadat, con quien el Sha mantuvo una estrecha y significativa relación.
Farah Diba regresó para conmemorar el 45º aniversario de su muerte. (ShahbanouFarah)
“Han pasado cuarenta y cinco años desde que tú, el Shahanshah, fuiste sepultado y nos dejaste”, escribió Farah Diba en sus redes sociales, con motivo de esta fecha. “Tu honor inquebrantable quedó reflejado en tu decisión de abandonar el poder en su punto más alto, al negarte a que tu trono se sostuviera sobre sangre ni que las manos honorables de los soldados patriotas iraníes derramaran la sangre de sus compatriotas en la tierra pura de Irán”, añadió, en un emotivo homenaje a la memoria de su esposo.
Farah Diba en el Monumento al Soldado Desconocido. (ShahbanouFarah)
Tras la muerte del Shah en 1980, Farah Diba continuó su vida en el exilio con entereza y discreción. “Si algo he aprendido en la vida es a no compadecerme de mí misma y a mirar hacia delante”, declaró en una entrevista con Bunte. Desde entonces, ha residido entre Estados Unidos y París, manteniéndose activa en causas culturales y sociales, y siempre con la esperanza de regresar algún día a Irán. Su anhelo es ver un país más abierto y democrático, como el que intentó construir junto a su esposo a través de la Revolución Blanca, impulsada entre 1963 y 1978.
El pasado mes de mayo, Farah Diba vivió un día muy especial al asistir a la boda civil de su nieta, la princesa Iman Pahlavi, con el financiero Brad Sherman, tras ocho años de relación. La ceremonia, celebrada en París, fue íntima y discreta, y reunió a familiares cercanos como su hijo mayor, Reza Pahlavi, así como algunos invitados destacados, entre ellos el cantante iraní Arash. La emperatriz, elegante y serena, no dudó en posar junto a los novios y compartir con ellos este momento tan significativo. Su siguiente aparición pública ha tenido lugar este fin de semana durante su visita a Egipto, con motivo del aniversario de la muerte del Shah.