Lo que antes era escenario obligado de los veranos del rey Juan Carlos en Mallorca y nos dio irrepetibles imágenes de las vacaciones de los y Grecia tiene ahora una nueva vida. Estamos hablando del Fortuna, el yate de lujo que perteneció a la familia real y que ahora, entre otros usos, se ha convertido en el escenario de un 'reality' de Estados Unidos.
La embarcación, que los empresarios baleares donaron a don Juan Carlos en el año 2000 para que disfrutara del mar durante sus estancias en Mallorca, era un elemento más de los veranos Borbón. Hablar de los Reyes, el Príncipe de Asturias y las infantas en las Baleares era hablar del Fortuna y de vacaciones felices. Sus camarotes han acogido a Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarin, también al entonces Príncipe de Gales y a la mismísima Lady Di, por mencionar unos pocos.
Pero llegó el 2013 y el rey Juan Carlos renunció a su uso, anunciándolo a través de Rafael Spottorno, entonces jefe de la Casa Real. Aunque el entonces monarca era el destinatario y usufructuario de pleno derecho, él prefirió cederlo a Patrimonio Nacional para no tener que asumir los gastos de mantenimiento. Una maniobra que también hizo en su momento con La Mareta, la casa de Lanzarote que le regaló el rey Hussein de Jordania y don Juan Carlos traspasó al Estado.
Así, tras la renuncia a su uso, Patrimonio Nacional decidió devolverlo a los empresarios e instituciones integrados en la Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares (Fundatur). Es decir, los mismos que se lo habían regalado en el año 2000. Fundatur a su vez lo vendió por 2,2 millones a la conocida naviera Balearia, que también lo puso en el mercado, aunque sin conseguir venderlo de momento a pesar de las cuantiosas rebajas que han hecho.
El entonces príncipe Carlos, Lady Di y la reina Sofía, en el Fortuna en 1990. (Gtres)
Aunque eso no quiere decir que el Fortuna, que ya no se llama Fortuna, sea un bien inútil. Balearia sigue ganando dinero con él mientras no se vende. Atracado en el puerto de Ibiza, se puede alquilar por días y cualquiera puede sumergirse en aquellos veranos de la familia real, conociendo cómo era el yate que tan buenas imágenes nos regaló por dentro. Cualquiera que tenga al menos 15.000 euros, eso sí, que es lo que cuesta un día de alquiler.
Y es lo que ha hecho una productora de Estados Unidos. Reservarlo por un día para grabar en su interior un curioso 'reality', en el que se mezclan 'nannies', con estética que bien podríamos ver en la película 'Yo soy la Juani', con padres millonarios para los que quieren trabajar cuidando de sus hijos. Ibiza ha sido el escenario durante varias semanas para este proyecto audiovisual que ahora se encuentra en fase de postproducción.
El Fortuna, en Mallorca, tras dejar de pertenecer a la familia real. (Gtres)
Faltan aún varios meses para su estreno en Disney+ y para que podamos ver el interior del Foners, como ahora se llama este yate, a través de televisiones y dispositivos. Aunque la plataforma de Disney+ en España no sabe aún si será un contenido compartido con nuestro país o, como pasa con otros 'realities', se limitará a territorio estadounidense.
El rodaje se ha llevado con muchísimo secreto, aunque algunas escenas se han grabado a plena vista de turistas y oriundos, en lugares bastante concurridos de la isla, como el restaurante El Silencio, en Cala Molí, el beach club Nassau o el también beach club de SHU Talamanca. Otras, en cambio, se han llevado a cabo en varias de las espectaculares villas que inundan los paisajes de Ibiza.
Y durante un día, el yate de lujo Fortuna, ahora bautizado como Foners, recibió a las participantes y el equipo de trabajo para grabar algunas de las escenas del 'reality' en los mismos camarotes que un día acogieron a los reyes Juan Carlos y Sofía y toda su familia, incluyendo a doña Letizia, que también participaba en esas salidas al mar que la familia real hacía frecuentemente.
Letizia, doña Sofía y Leonor, en el Fortuna, en el 2006. (Getty)
Aunque fue remodelado en 2023, todo su interior sigue siendo bastante reconocible. Incluso uno de los camarotes es llamado por los que están familiarizados con el barco como "la habitación del rey Juan Carlos". Y la apariencia externa también ha variado, ya que el casco luce ahora un azul noche, a diferencia del blanco que tenía hasta 2023. Sigue siendo, eso sí, un imponente yate de 43 metros de eslora con varias zonas en las que disfrutar al aire libre. Las mismas en las que la familia real nos regaló imágenes irrepetibles durante sus veranos en Mallorca.
Así lo podemos ver en las respectivas webs de las dos empresas que gestionan su alquiler, que tienen un enorme despliegue de fotos en los que podemos ver tanto su interior como su aspecto exterior.
Desde Vanitatis nos hemos puesto en contacto tanto con Balearia, la actual propietaria, como con las dos empresas intermediarias, aunque no hemos podido saber si la gestión se hizo a través de la propia naviera o a través de cualquiera de las dos. Como clientes que son, aunque se trate de una embarcación tan emblemática, han preferido no aportar más datos de la gestión.
Aspecto actual del yate Foners, antes Fortuna. (Bluebnc)
Lo que sí podemos contarles es que, como toda productora, se pidieron los permisos pertinentes a la autoridad portuaria de Baleares, con sede en Mallorca, para llevar a cabo la grabación en el yate, puesto que en el puerto se iba a notar el trabajo del día. Aunque la jornada de rodaje no alteró en absoluto el funcionamiento del puerto, esta productora tuvo que seguir las mismas pautas que cualquiera para poder desplegar equipos de trabajo y técnicos alrededor del antiguo Fortuna.
Y lo que también han tenido muy en cuenta desde el equipo de producción ha sido elegir una fecha de rodaje dentro de la temporada baja, ya que entre los meses de otoño, cuando se ha realizado, y los de verano puede haber una diferencia de más de 2.000 euros, independientemente de la empresa intermediaria a través de la que se haya gestionado este alquiler.
Así, el Fortuna, ahora Foners, espera entre alquileres y rodajes ser vendido. O al menos esa era, hasta hace poco tiempo, la intención de Balearia, que llegó a bajar el precio de venta inicial de 8 millones de euros a menos de la mitad para deshacerse de él. Pero mientras, el convertirse en escenario de proyectos audiovisuales, parece una buena manera de dar a este yate de lujo una nueva vida.
Lo que antes era escenario obligado de los veranos del rey Juan Carlos en Mallorca y nos dio irrepetibles imágenes de las vacaciones de los y Grecia tiene ahora una nueva vida. Estamos hablando del Fortuna, el yate de lujo que perteneció a la familia real y que ahora, entre otros usos, se ha convertido en el escenario de un 'reality' de Estados Unidos.