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De París a Mónaco

Carlota Casiraghi reafirma su papel en Mónaco junto a la Policía con un impecable look institucional

La hija de Carolina de Mónaco es madrina de la Dirección de Seguridad Pública de Mónaco desde 1997, por lo que no ha dudado en acudir a una cita muy especial para la Pólicia monegasca

Foto: Carlota Casiraghi presidió la tradicional ceremonia de entrega de las tarjetas a los nuevos agentes de policía. (CordonPress)
Carlota Casiraghi presidió la tradicional ceremonia de entrega de las tarjetas a los nuevos agentes de policía. (CordonPress)

Aunque la representación institucional de la familia Grimaldi recae habitualmente sobre el príncipe Alberto y la princesa Charlene, con apariciones puntuales de la princesa Carolina, no es frecuente ver a los sobrinos del soberano asumir protagonismo en solitario. Figuras como Pauline Ducruet o Alexandra de Hannover suelen acudir a los compromisos oficiales acompañadas de sus respectivas madres o de su tío. Sin embargo, Carlota Casiraghi juega en otra liga. La hija de Carolina ha vuelto a demostrar que ocupa un lugar propio dentro del engranaje institucional monegasco.

Instalada en París y centrada en su faceta literaria tras la publicación de ‘La Grieta’, su primera novela, Carlota ha regresado al Principado para cumplir con uno de los compromisos que más arraigo tienen en su agenda oficial. Madrina de la Dirección de Seguridad Pública de Mónaco desde 1997, mantiene una estrecha vinculación con el cuerpo policial y no suele faltar a las ceremonias y actos más relevantes organizados por la institución.

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En este caso, Casiraghi asistió a la tradicional ceremonia de entrega de las tarjetas profesionales y las hombreras a los nuevos agentes de policía, celebrada en el Auditorio Rainiero III. Este acto marca oficialmente el final del periodo de formación de las nuevas promociones y simboliza su incorporación al cuerpo policial monegasco. 

Para la ocasión, apostó por una fórmula infalible: un minivestido negro de líneas rectas, mangas largas y discretos volúmenes en los puños. Un diseño depurado, sin concesiones a las tendencias ni artificios innecesarios, que encaja a la perfección con el tono sobrio que exige este tipo de citas oficiales. La ausencia de joyas llamativas o accesorios protagonistas reforzó una imagen elegante y contenida, en la que la atención recaía más en el gesto institucional que en el estilismo.

placeholder Carlota Casiraghi demostró su elegancia durante el acto. (CordonPress)
Carlota Casiraghi demostró su elegancia durante el acto. (CordonPress)

La única licencia llegó de la mano de los icónicos slingbacks bicolor de Chanel. El clásico diseño en blanco y negro aportó un sutil contraste al conjunto sin alterar su equilibrio. Una elección que resume a la perfección el estilo de Carlota Casiraghi: sofisticado y siempre medido, incluso cuando la sencillez parece ser la auténtica protagonista.

Aunque la representación institucional de la familia Grimaldi recae habitualmente sobre el príncipe Alberto y la princesa Charlene, con apariciones puntuales de la princesa Carolina, no es frecuente ver a los sobrinos del soberano asumir protagonismo en solitario. Figuras como Pauline Ducruet o Alexandra de Hannover suelen acudir a los compromisos oficiales acompañadas de sus respectivas madres o de su tío. Sin embargo, Carlota Casiraghi juega en otra liga. La hija de Carolina ha vuelto a demostrar que ocupa un lugar propio dentro del engranaje institucional monegasco.

Carlota Casiraghi
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