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la pasarela de cristal

Ellas consumen y ellos controlan la industria fashion: averigua por qué

Un estudio demuestra que la industria de la moda está dominada por los hombres, pese a que la mayor parte de los beneficios provienen de la moda femenina

Foto: Dolce & Gabbana.
Dolce & Gabbana.

Saber que Anna Wintour mueve los hilos de la moda y comprobar que Donatella Versace aglutina a las modelos más poderosas en sus desfiles puede hacernos pensar que la moda es una industria eminentemente femenina, pero no hemos de olvidar que cuando Maria Grazia Chiuri fue nombrada directora creativa de Christian Dior, nos hallábamos ante la primera mujer en ostentar este cargo en los 70 años de vida de la casa. Un año más tarde, Clare Waight Keller repetía la operación al convertirse en la primera directora creativa de Givenchy, firma nacida en 1952.

Un estudio llamado ‘The Glass Runaway’ se dispone dar una bofetada de realidad a la industria, pues sus resultados determinan que la moda sigue estando dominada por los hombres. “No hablamos del tema mucho, porque es algo de lo que somos muy conscientes. Sin embargo, hay veces que has de decirlo para que la gente no pretenda que creamos que no es verdad”, declaraba Diane von Fürstenberg.

191 empresas de moda han participado en esta encuesta. El 100% de las mujeres entrevistadas en este estudio señalaron la existencia de desigualdades en la industria, mientras que tan solo el 50% de los hombres encuestados hablaron de estas desigualdades. Aunque la mayoría de los estudiantes de moda son mujeres, tan solo el 14% de las grandes firmas cuentan con una figura femenina a la cabeza. ¿La razón? Las escuelas cuentan con una notable mayoría de mujeres, pero los problemas llegan mucho más tarde.

Olivier Rousteing acompaña a las modelos en el cierre del desfile de Balmain. (Gtresonline)
Olivier Rousteing acompaña a las modelos en el cierre del desfile de Balmain. (Gtresonline)

Este análisis concluye que las mujeres que trabajan en la industria de la moda se enfrentan a obstáculos que implican el sexismo, la falta de confianza, el tener una familia y la existencia de mayores dificultades para lograr un ascenso si se es mujer. Mientras que el espectro digital fashion cuenta con muchas CEO femeninas y diversas firmas emergentes poseen directoras creativas, los hombres dominan las marcas icónicas.

Cuando Rose Marie Bravo se convirtió en directora ejecutiva de Burberry en 1997, el número de mujeres con cargos de responsabilidad en la moda era muy bajo. Ella luchó por dar poder a sus compañeras femeninas y recomendó a Angela Ahrendts como su sucesora cuando abandonó su puesto. Bravo cree que es importante que existan referentes femeninos en el poder para que las mujeres sientan que pueden llegar a la cúspide de la industria. Una industria, por cierto, en la que los horarios interminables y los constantes viajes hacen difícil conciliar la vida familiar con la laboral.

La socióloga Allyson Stokes recopiló en un estudio realizado en 2015 diversas estadísticas conseguidas entre 1981 y 2013. Los datos indicaban que 98 hombres contaban con el codiciado galardón CFDA, mientras que tan solo 29 mujeres poseían este premio. En su investigación estudió el lenguaje empleado en la ya desaparecida ‘Voguepedia’ y comprobó que el trabajo de las mujeres era tildado de “cómodo” -al hablar de Sonia Rykiel- o “terrenal” -Donna Karan-, mientras que el de los hombres evocaba “el alma de un poeta” -Alber Elbaz-. Las diseñadoras eran "niñas que nunca habían crecido" -Betsey Johnson-, mientras que Tom Ford era descrito como “el Flaubert de la moda”.

El diseñador y director Tom Ford. (Gtresonline)
El diseñador y director Tom Ford. (Gtresonline)

El lenguaje conforma el imaginario que rige la sociedad, y el que los textos tilden a los diseñadores con adjetivos como autónomos, independientes, creativos y racionales cuando las mujeres son descritas como calladas, pequeñas o tranquilas hace que la idea de que los hombres son mejores diseñadores se infiltre con sutileza en textos de moda y en las propias empresas, que de forma inconsciente asimilan esas ideas y cualidades.

El objetivo del estudio es tan simple, tal y como señala Diane von Fürstenberg, como que los departamentos de recursos humanos sean conscientes de estas desigualdades. ¿La mala noticia? Probablemente, siempre lo han sido.

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