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Nuevas técnicas

Las mechas tienen mucha historia

Si echamos la vista atrás, el mundo 'beauty' ha cambiado muchísimo en el último siglo. Y, en cuestiones de cabello, los cambios han sido sorprendentes. Las mechas

Foto: Las mechas tienen mucha historia
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Si echamos la vista atrás, el mundo 'beauty' ha cambiado muchísimo en el último siglo. Y, en cuestiones de cabello, los cambios han sido sorprendentes. Las mechas nacieron en los años 40. Se hacían con decolorante, cabello a cabello y separando cada mecha con una banda de algodón. El trabajo era muy laborioso y se invertía una gran cantidad de tiempo en hacer toda una cabeza. Muy pocos peluqueros realizaban este servicio y pocas clientas se atrevían a probarlo.

En los años 50 se puso de moda la coloración del cabello en todas las clases sociales, pero era una coloración uniforme sin matices ni reflejos. Los tonos eran planos. Podemos verlos en las fotografías de Elizabeth Taylor, Marilyn Monroe o Audrey Hepburn de la época, con un color igualado en todo su cabello. Era bonito por el brillo, pero resultaba soso. 

En los 70,  con la paz y el amor, llegaron las mechas contemporáneas. Los integrantes del  movimiento hippie, mucho más atrevidos y dispuestos a romper estereotipos, se ponían mechones de distintos colores en las largas melenas. Pronto la tendencia se globalizó. Todo un boom que resaltaba las facciones, resultaba más atractivo e iluminaba la cara. Lo malo era la técnica: colocaban un gorro de goma, que oprimía la cabeza, lleno de agujeros y, con una aguja de ganchillo, iban sacando mechones para teñir. Resultaba antiestético, molesto y se rompían muchos cabellos por los tirones.

En los 80  el gorro de goma quedó desterrado. Adiós al sufrimiento. Se hicieron muy populares las mechas con peine, que quedaban algo más naturales y se tardaba menos en hacerlas. En los 90 el papel de plata cubría las partes del cabello tintado y se encerraban en paquetitos. Con el pelo llena de aluminio, la clienta no se veía favorecida, pesaba la cabeza y el peluquero tenía que ir abriendo paquetes por partes para ver si el color había subido o no. Aplicar mechas seguía siendo un engorro y requería de mucha paciencia por parte del profesional y de la clienta. 

En el 2000 comenzaron a ser tendencia las mechas en distintos tonos. Se volvió a la separación con algodones, más ecológicas que el papel de plata, pero los mechones coloreados en diversas tonalidades se mezclaban entre sí y con los no teñidos. No convencía.  En la mayoría de los casos continuaban usando el papel de plata para separar, pero ya sin hacer paquetes. El peluquero continuaba limitado por las técnicas de aplicación de las mechas, en rombos o en cuadrícula,  y no apreciaba una visión global de su trabajo. 

En 2013 se ha vuelto a la naturalidad. Se crean reflejos de distintos tonos en el cabello que parezcan naturales. Ahora se usan las técnicas de contraste de un modo más sofisticado realizando los efectos de Balayage (se aplica el color con la mano tanto en pelo corto como en pelo largo) o el californiano, que busca un efecto más degradado. Esta temporada, las mechas californianas vienen con el efecto ombré de L´Oreal Professionnel, un binomio de color más profundo que crea el efecto de sombra. Además, con su técnica Infinie Platine se ayuda a dar más luz con tonos más luminosos en medios y puntas, para crear el efecto del sol pero cuidando el cabello.

Otra novedad es Color ID de Wella , que ha cambiado el concepto de las mechas. Esta nueva coloración multitono que destierra definitivamente el papel de alumnio porque impide que los diferentes tonos aplicados sobre el cabello se mezclen entre sí sin usar los tradicionales separadores. Pueden oscurecer raíces, tostar medios y aclarar puntas de una vez. Una nueva tecnología exclusiva que revoluciona la aplicación de los reflejos o mechas. En definitiva todo para hacer que la clienta tenga una experiencia más agradable y el tiempo en el salón se reduzca significativamente. Y para los coloristas es una forma de trabajar más libres, creando colores más armónicos, con infinidad de matices adaptados al gusto de cada clienta y mejor fusionados. Su trabajo se vuelve más ameno y artístico. Se acabó eso de estar cuatro horas en la peluquería dándote mechas. Ahora será más rápido y con tu tono personalizado. ¿Qué será lo próximo? ¡Se admiten apuestas!

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