"¿Por qué el aceite ha cambiado mi belleza en verano?, la Directora de Belleza dixit
En verano, más que nunca, busco fórmulas sensoriales que hidraten, calmen y nutran sin dejar pesadez
Hace años, de la mano de una amiga del sector, descubrí las bondades de los aceites. Ahí entré en una deriva deliciosa en la que el aceite —facial, corporal, capilar— se convirtió en fórmula fetiche en mi neceser. Siempre tengo varios abiertos, cada uno con su uso, su momento, su textura y su aroma. Pero si hay un formato que se adueña de mi rutina cuando llega el calor, ese es el aceite corporal. En verano, más que nunca, busco fórmulas sensoriales que hidraten, calmen y nutran sin dejar pesadez. Y uno de ellos lleva años en mi vida: el bath oil de Eva Villar.
Este aceite no solo huele a spa de autor, sino que funciona como un escudo protector invisible. Aunque su uso estrella es el baño, descubrí por casualidad que aplicado en el pelo antes de ir a la playa o la piscina se convertía en una barrera sublime contra el cloro, el salitre y el sol. El verano pasado me lo puse a diario en las puntas antes de exponerme al agua y fue un antes y un después: no solo noté menos sequedad, sino que mi melena aguantó brillante y sedosa hasta septiembre, sin necesidad de cortar. Tiene ese punto aromático que huele a vacaciones y te hace sentir cuidada sin esfuerzo. Eva Villar creó un aceite joya que cuida el cuerpo y salva el cabello, sin promesas vacías.
Pero además de este forman parte de mi vida otros que te voy a recomendar:
Bio-Oil: el clásico regenerador que nunca falla
Para mí, es como el vaquero perfecto: atemporal, efectivo, y siempre encaja. Es de esos productos que todos tenemos —o deberíamos tener— en el armario del baño. Su poder regenerador y cicatrizante lo convierte en imprescindible tras el sol, después de la depilación o cuando la piel pide ayuda silenciosa.
Con aceite de caléndula, vitamina E y extracto de lavanda, su textura ligera se absorbe en segundos y deja la piel con un brillo saludable, nunca graso. En verano lo uso como after sun y, a veces, lo mezclo con un poco de iluminador líquido para un efecto glow en clavículas y piernas. Funciona, siempre.
NUXE Huile Prodigieuse Roll-On: lujo portátil
El nuevo formato roll-on de Huile Prodigieuse de NUXE me parece un hallazgo brillante. Es el aceite de siempre, con su aroma icónico y su fórmula multipremiada, pero en versión de bolsillo.
Lo llevo en el bolso y lo uso como perfume en muñecas y cuello, como reparador exprés en nudillos resecados o incluso para domar el baby hair cuando improvisas un moño bajo. Este roll-on condensa todo lo bueno del aceite en un gesto rápido y elegante. Ideal para quienes no renuncian al glamour ni en chanclas.
Pantene Pro-V Aceite Protector con Queratina: rescate exprés
Reconozco que me acerqué a este aceite con prudencia tras las joyas probadas, pero me convenció a la primera aplicación. El aceite de queratina de Pantene Pro-V se ha ganado un lugar en mi rutina por una razón muy clara: repara visiblemente el cabello dañado desde la primera aplicación.
Lo uso como sérum final en las puntas. En verano, cuando mi pelo pasa de mojado a seco diez veces al día, es un comodín: lo suaviza, lo protege y además huele a limpio, no a perfume intrusivo. Para melenas teñidas, deshidratadas o simplemente rebeldes, es un fichaje low-cost que cumple como uno de lujo.
Gisou Hair Oil: miel y sofisticación
Hay productos que elevan tu rutina diaria a ritual. El aceite de pelo de Gisou, enriquecido con miel del jardín de abejas Mirsalehi, es uno de ellos. Su textura es tan sedosa que apetece aplicarlo incluso sin necesidad. Lo utilizo como tratamiento nocturno cuando siento que mi pelo necesita un respiro, como sellador de puntas tras el secado o mezclado con mascarilla cuando quiero un extra de nutrición.
Tiene ese equilibrio difícil de lograr: es lo bastante ligero para no apelmazar, pero intensamente hidratante. Después de unos días de uso continuado, el encrespamiento se reduce, las puntas se sellan y el cabello recupera ese brillo sano que suele perderse en julio.
PAI Rosa mosqueta BioRegenerate: el comodín para pieles sensibles
Para quienes tienen la piel sensible —o simplemente desean mimarla con algo puro—, el aceite de rosa mosqueta BioRegenerate es la respuesta. Extraído mediante CO2, su concentración de activos supera con creces al aceite prensado en frío.
Contiene omega 3, 6, 7 y 9, y actúa como tratamiento intensivo para manchas, cicatrices o deshidratación profunda. Lo aplico por la noche, después de la ducha, en piernas y escote. Me gusta porque no compite con otros perfumes, tiene un aroma herbáceo muy sutil y deja la piel con ese aspecto jugoso y aterciopelado que todas buscamos tras una jornada de sol.
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Hace años, de la mano de una amiga del sector, descubrí las bondades de los aceites. Ahí entré en una deriva deliciosa en la que el aceite —facial, corporal, capilar— se convirtió en fórmula fetiche en mi neceser. Siempre tengo varios abiertos, cada uno con su uso, su momento, su textura y su aroma. Pero si hay un formato que se adueña de mi rutina cuando llega el calor, ese es el aceite corporal. En verano, más que nunca, busco fórmulas sensoriales que hidraten, calmen y nutran sin dejar pesadez. Y uno de ellos lleva años en mi vida: el bath oil de Eva Villar.