Dr. Iván Mañero, cirujano estético: “Es fundamental valorar cuando un médico o un profesional te dice no. Y si te dice no, valóralo”
¿Cómo saber si un médico estético es de fiar? Hablamos con uno de los profesionales más reconocidos del sector para que nos de algunas de las claves
Si estás pensando en hacerte un retoque o una cirugía estética, probablemente ya hayas pasado por esta pregunta: ¿cómo sé si el cirujano plástico es de fiar? Es, sin duda, una de las dudas más frecuentes en consulta y, seguramente, la más importante. Porque aquí no hablamos solo de resultados bonitos, sino de salud, seguridad y expectativas realistas.
Para responderla hemos hablado con el doctor Iván Mañero, cirujano plástico y fundador de @imclinic_gournay, y no hay una única señal mágica que despeje todas las dudas, pero sí una serie de comprobaciones que conviene hacer antes de dar el paso y que nos explica detenidamente:
Lo primero, dice el doctor, es que detrás de un cirujano debe haber trayectoria. “Yo creo que, evidentemente, detrás de un cirujano tiene que haber siempre una trayectoria: una trayectoria de años de trabajo y, por lo tanto, de años y de número de pacientes y, sin lugar a duda, una reputación”. Experiencia y reputación no son conceptos vacíos: implican casos realizados, seguimiento de pacientes y un nombre que se sostiene en el tiempo. No es lo mismo alguien que acaba de empezar, lo cual no es negativo en sí, que un profesional con un recorrido consolidado y referencias contrastables.
Ahora bien, no siempre es fácil para una paciente acceder a todos esos datos. Por eso el doctor propone algo muy práctico: hacer un checklist. “Un checklist como el que realizaría un piloto de avión antes de despegar”, explica. Aunque todo parezca correcto, el piloto revisa punto por punto antes de elevar el vuelo. En estética debería ocurrir lo mismo: comprobar cada detalle antes de tomar la decisión final.
Más que fijarse solo en fotos de antes y después o en el número de seguidores en redes sociales, conviene analizar el ecosistema completo.
Primer punto del checklist: la especialidad oficial.
Esto es clave. En España, la especialidad reconocida es Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, obtenida tras aprobar el MIR y completar la formación correspondiente. “Esa especialidad significa que esa persona puede decir que es cirujano plástico reconstructivo y estético y lo puede publicitar”, aclara el doctor.
Aquí conviene detenerse. No es lo mismo leer en una web “cirujano estético” o “especialista en cirugía estética” que “cirujano plástico, reconstructivo y estético”. “Cuando vean un cirujano que pone especialista en cirugía estética, cirujano estético, cirujano facial, cirujano de nariz, cirujano de lifting o cirujano de mamas, todos esos títulos no valen para nada, no tienen ninguna significación jurídica”, advierte. Se utilizan, según explica, porque no pueden emplear la denominación oficial. Este es el primer filtro que cualquier paciente debería aplicar.
Segundo punto: el lugar donde se realiza la intervención.
“¿Dónde me voy a operar?”, plantea el doctor. No es lo mismo un hospital acreditado que una consulta privada o un centro ambulatorio que cierra por la noche. Un quirófano debe cumplir unos estándares concretos y contar con los recursos necesarios si surge una complicación. Preguntar por la acreditación del centro no es desconfiar, es ser responsable.
Tercer punto: la anestesia.
Puede parecer algo secundario, pero no lo es en absoluto. “¿Quién me va a dormir?”, insiste. La anestesia debe estar realizada por un anestesista con titulación oficial, con monitorización completa y todos los medios necesarios para que el procedimiento sea seguro. En cualquier cirugía, incluso las consideradas menores, la seguridad anestésica es un pilar básico.
Otro aspecto fundamental es la información previa.
Un profesional de fiar no minimiza riesgos ni promete imposibles. Al contrario, explica con claridad todas las posibles complicaciones y lo deja por escrito en el consentimiento informado. “El consentimiento informado es un documento donde se recogen la gran mayoría de complicaciones, lo cual no significa que las tenga ese cirujano, sino que se han dado o se han reportado en algún momento”, puntualiza el doctor.
Es importante entender qué significa esto. Que un documento incluya complicaciones no quiere decir que vayan a suceder, sino que deben contemplarse. El doctor lo compara con un prospecto farmacéutico: incluso un ibuprofeno puede enumerar efectos adversos muy poco frecuentes. “Tiene que existir ese consentimiento bien explicado y, además, con palabras claras para que lo entienda el paciente y no quede escondido detrás de tecnicismos médicos”. Si algo no se entiende, se pregunta. Y si no se explica bien, mala señal.
“Lo mejor es el ecosistema. Es decir, el checklist de un buen quirófano acreditado, una anestesia sólida con profesionales sólidos y un circuito real de manejo de cualquier complicación que pudiera surgir”, Dr. Mañero.
Hay otro indicador menos evidente, pero muy revelador: la capacidad del médico para decir no.
En un entorno donde a veces parece que todo es posible, un no puede generar frustración. Sin embargo, “también es fundamental valorar cuando un médico o un profesional te dice no. Y si te dice no, valóralo”, aconseja. Puede ser que las expectativas no sean realistas o que, por tus características físicas o antecedentes médicos, el procedimiento no sea recomendable. Un profesional que prioriza tu seguridad sobre la facturación está enviando un mensaje claro.
En resumen, más que fijarse solo en fotos de antes y después o en el número de seguidores en redes sociales, conviene analizar el ecosistema completo. El doctor lo define así: “Lo mejor es el ecosistema. Es decir, el checklist de un buen quirófano acreditado, una anestesia sólida con profesionales sólidos y un circuito real de manejo de cualquier complicación que pudiera surgir”.
Al final, la confianza no debería basarse en intuiciones ni en promesas llamativas, sino en datos verificables, transparencia y coherencia. Porque cuando se trata de tu cuerpo, la pregunta no es solo quién puede hacerlo, sino quién puede hacerlo con garantías.
Si estás pensando en hacerte un retoque o una cirugía estética, probablemente ya hayas pasado por esta pregunta: ¿cómo sé si el cirujano plástico es de fiar? Es, sin duda, una de las dudas más frecuentes en consulta y, seguramente, la más importante. Porque aquí no hablamos solo de resultados bonitos, sino de salud, seguridad y expectativas realistas.