Crítica de 'It: Bienvenidos a Derry' (HBO Max): un totum revolutum de Stephen King para disfrutar este Halloween
Un festival para fans del universo Stephen King lleno de guiños sobre el autor, con un cuidado nivel de producción y cierto trasfondo social que triunfa a pesar de su falta de sutileza y su exceso de hemoglobina y efectos especiales
Cuando se supo que Andy Muschietti iba a estar tras las cámaras de 'Bienvenidos a Derry', la precuela apócrifa (no está basada en ninguna novela, pero sí en algunos flashbacks que aparecen en la novela original de Stephen King, que exponen al padre de Mike y su vínculo con Pennywise) de'It', hubo alivio y también cierto temor entre los lectores de la obra del autor.
Alivio porque fue el director detrás de la adaptación de 2017, que supuso un éxito de taquilla y también de crítica.
Temor porque a nadie se le olvida que también fue el responsable del capítulo 2, una larguísima orgía del horror de casi tres horas, estrenada en 2019, que hablaba de las consecuencias, años más tarde, de las fechorías del payaso Pennywise sobre los pobres niños que lo sufrieron.
Una cinta larga y extenuante que supuso un significativo bajón de nivel con respecto a la primera película.
Seis años después, 'Bienvenidos a Derry' aterriza en HBO Max prometiendo contarnos los orígenes del clown que más cerebros infantiles ha traumatizado. La secuencia inicial, que ya se pudo ver en el Comic-Con de Nueva York, sirve como compendio de lo que va a ser la serie. En la apertura, vemos a un niño, Matty Clements, en un cine y mirando absorto las imágenes en Technicolor del musical 'The Music Man'.
El pequeño Matt, en el inicio de 'Bienvenidos a Derry'. (HBO Max)
Intuimos, por un morado en su ojo, que no se trata de un pequeño feliz precisamente. Cuando escapa de la sala, a la que ha entrado sin pagar, se topa con una familia en un coche que se ofrece a llevarlo a casa y parece ser un sustitutivo del amor que le falta.
Pero el automóvil deriva en pesadilla y sus ocupantes se acaban convirtiendo en monstruos, con bebé demoníaco y volador incluido. Matt desaparece y medio pueblo de Derry se pregunta, conforme avanza el primer capítulo, qué ha sido de él.
Los niños de la precuela de 'It', en el primer capítulo. (HBO Max)
El arranque de 'Bienvenidos a Derry' engloba lo mejor y lo peor de la serie: infancias malditas bien retratadas (en el comienzo se presentan varios personajes de pequeños que no lo tienen nada fácil), un malestar social y político de fondo (después veremos que la Guerra Fría y la intolerancia racial) y cierto barroquismo visual que no siempre le sienta bien a la narración.
No hay más que ver el final del primer episodio para darse cuenta de que el terror de 'Bienvenidos a Derry' implica, como en 'It', abundancia de efectos. Incluso hasta rozar el empacho.
El instituto típicamente norteamericano, otra de las claves de 'Bienvenidos a Derry'. (HBO Max)
Como sabe cualquier fan del terror, el mejor miedo es el que proviene de la misteriosa voz de una tubería o de los brillantes ojos de un payaso en sombras que de los cuerpos deformes que surgen en los pasillos de un supermercado o de una persecución de espectros en un cementerio (un clímax de infarto en el tercer capítulo). En definitiva, el terror psicológico por encima del gráfico.
Uno de los pequeños protagonistas de la precuela de 'It'. (HBO Max)
Sin embargo, si obviamos el retrato de personajes heridos (el militar Leroy Hanlon, su pasado en Corea y las miradas de recelo de sus vecinos por ser negro o la niña protagonista, Lilly, testigo del horror de la desaparición de sus amigos, siempre con la tristeza escrita en su mirada) o de la cuidadísima estética, podemos interpretar los primeros capítulos de la miniserie como una especie de versión oscura de 'Pesadillas'; como un producto de carácter más infantil en el que los efectos digitales y la casquería exagerada sí tienen cabida.
Lilly, en pleno momento de horror en 'Bienvenidos a Derry'. (HBO Max)
'Bienvenidos a Derry' no es el colmo de la originalidad cuando retrata la basura que se esconde bajo la idílica imagen de pueblecito americano a lo Norman Rockwell, algo que exponen incluso los títulos de crédito, llenos de imágenes de familias americanas y subrayado por la canción infantil 'A smile and a ribbon' (habría que debatir hasta qué punto las nuevas generaciones están asociando los clásicos de la música yankee con el cine y las series de terror).
Pero sí que cuida a sus personajes y, al contrario que la secuela de 'It', combina las set pieces barrocas y sanguinarias con secuencias de sosiego que nos hacen interesarnos por los mismos.
El Dick Hallorann de 'Bienvenidos a Derry'. (HBO Max)
Se nota, además, que los guionistas son auténticos fans del universo Stephen King. El propio escritor, que echó pestes de alguna de sus adaptaciones (nunca olvidaremos su antipatía hacia 'El Resplandor' de Kubrick) ha dado su bendición a una serie en la que vemos, por ejemplo, la juventud del personaje de Dick Hallorann (el cocinero del hotel Overlook), o se mencionan espacios icónicos del universo kingniano como la prisión Shawshank de 'Cadena Perpetua'.
Y parece que esos guiños van a más a lo largo de la ficción, de la que hemos podido ver sus tres primeros capítulos y en los que, ya lo avanzamos, tardaremos en ver a Bill Skarsgård como el payaso Pennywise.
Uno de los terroríficos planos de la serie. (HBO Max)
'Bienvenidos a Derry' es, por tanto, un festival de Stephen King para fanáticos y de una serie que, si bien no resulta muy novedosa (vuelven las pandillas, los críos con bicicletas o las canciones nostálgicas, en este caso de los 60, presentes prácticamente en cada fotograma) sí es un entretenimiento terrorífico de primera fila.
Un cuento de terror que también habla de miedos políticos y de una extinta sociedad norteamericana cuyos problemas parecen volver a estar de actualidad en esta época de totalitarismos, polarización y retroceso.
Cuando se supo que Andy Muschietti iba a estar tras las cámaras de 'Bienvenidos a Derry', la precuela apócrifa (no está basada en ninguna novela, pero sí en algunos flashbacks que aparecen en la novela original de Stephen King, que exponen al padre de Mike y su vínculo con Pennywise) de'It', hubo alivio y también cierto temor entre los lectores de la obra del autor.