Restaurantes sin tonterías para alegrarle la vida a tu padre, a tu suegro o al amor de tu vida
Seis restaurantes donde el producto manda, el servicio acompaña y la mesa invita a alargar la sobremesa. Cocinas reconocibles, espacios cuidados y platos que funcionan como las más eficaces declaraciones de amor. ¡Todo por papá!
Jesús Sánchez: genio, figura y 33 temporadas al frente del Cenador de Amós. (Cortesía)
Decirle a un padre que se le quiere a veces pasa por sentarse a una buena mesa. Un restaurante debe convertirse en ese lugar especial que genera atmósferas protectoras, donde la conversación fluye sin obstáculos y el tiempo se alarga entre platos. Estas seis direcciones garantizan cocinas reconocibles, espacios cómodos y mesas pensadas para compartir—en este caso— el amor por un padre.
Cenador de Amós
Cenador de Amós inicia su temporada número treinta y tres con 'Colección Cantábrico 2026', una propuesta en la que la cocina dialoga con el arte. Jesús Sánchez incorpora la obra de Juan Díaz-Faes dentro de la experiencia gastronómica. El restaurante mantiene tres estrellas Michelin, Estrella Verde y tres Soles Repsol.
Cenador de Amos. (Cortesía)
El menú recorre el territorio del Cantábrico, desde Finisterre hasta el Golfo de Vizcaya, con presencia de la huerta navarra y una base técnica de tradición francesa. Pescados atlánticos, verduras de temporada y elaboraciones de fondo preciso estructuran la propuesta culinaria.
Jesús Sánchez incorpora la obra de Juan Díaz-Faes en la 33ª temporada del Cenador de Amos que ahora abre sus puertas en la Plaza del Sol s/n, de Villaverde de Pontones, Cantabria.
Makáá
Makáá ocupa la azotea del Hotel Thompson Madrid, donde el Grupo Lamucca propone una cocina centrada en la brasa con vistas al centro de la ciudad: y decir Lamucca es decir, siempre 'muy bien'. El espacio ha sido diseñado por Patricia Bustos y gira alrededor del fuego y del producto.
La carta reúne platos como terrina de foie gras, ensaimada caramelizada con sobrasada o coliflor a la brasa. Del mar llegan lubina o lenguado al fuego, mientras que las carnes incluyen pluma ibérica y pollo a la brasa.
Makáá. Hotel Thompson, Plaza del Carmen s/n. Madrid.
El Patio de Claudio
El Patio de Claudio abrió en marzo de 2025 en el Hotel Único Madrid, en el Barrio de Salamanca, dentro de la reforma del establecimiento por su quince aniversario. El interiorismo es de María Santos, que explica que buscaba “un restaurante desenfadado pero con una estética elegante” inspirado en los bistrós clásicos.
La cocina, asesorada por Mario Valles, toma referencias de los bistrós europeos con matices mediterráneos y españoles. En la carta aparecen pâté en croûte de codorniz, steak tartar, solomillo Café de París o cochinillo de Segovia confitado, además de croqueta de Mas de Torrent y arroz meloso con pulpito, gambas y almejas.
El Patio de Claudio. Hotel Único, Calle Claudio Coello, 67. Madrid.
Brasserie Lafayette
Brasserie Lafayette, en Recaredo 2, acumula casi veinte años de trayectoria en Madrid y cuenta con 1 Sol Repsol. Desde 2018 ocupa un local de Chamartín instalado en una antigua lechería. Al frente de la sala y la bodega está Sébastien Leparoux.
Brasserie Lafayette. Calle Recaredo, 2. Madrid.
La carta reúne clásicos de la cocina de brasserie como sopa de cebolla, raya a la meunière, ratatouille con espuma de ave o steak tartar. Entre las incorporaciones figuran la tabla de embutidos de Porc Noir de Bigorre y la fondue de Mont d’Or con coppa de Bigorre y patatas Ratte.
Rural
Rural, en la calle del Marqués de Cubas, está dirigido por Rafa Zafra, Alberto Pacheco y Willem Bonneu. El restaurante incorpora un menú del día de 45 euros y un reservado con entrada independiente por la calle Zorrilla.
El menú incluye tabla de embutidos con pan de masa madre a la brasa, además de entrantes como steak tartar, huevo de campo con morcilla o berenjena asada. Entre los principales figuran entraña de angus al Josper, pollo coquelet marinado al limón, lentejas beluga con foie gras y menestra con huevo poché.
Rural. Calle Marqués de Cubas, 8. Madrid.
El Buen
El Buen se organiza en torno a una barra, sala interior y dos terrazas.
Sus propietarios, Ángel Zalduegui y Borja Conde, explican que querían “homenajear a ese bar al que ir cada día”.
El Buen. Calle Hermanos Bécquer, 5. Madrid.
La carta reúne platos como gildas, croquetas de jamón ibérico, bravas y ensaladilla rusa, junto a mollete de rabo de toro, pepito de chistorra, buñuelos de bacalao o piquillos rellenos de morcilla. También aparecen steak tartare y huevos rotos, además de una selección de más de 80 referencias de vino, vermú de Dry Bar y cócteles.
Decirle a un padre que se le quiere a veces pasa por sentarse a una buena mesa. Un restaurante debe convertirse en ese lugar especial que genera atmósferas protectoras, donde la conversación fluye sin obstáculos y el tiempo se alarga entre platos. Estas seis direcciones garantizan cocinas reconocibles, espacios cómodos y mesas pensadas para compartir—en este caso— el amor por un padre.