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Todo lo que no sabes de Villa Meona, la mansión de Preysler que visita Bertín

Desvelamos todos los secretos de la casa del clan Preysler, ahora al descubierto en el programa de Bertín de esta semana

Foto: Bertín y Tamara Falcó durante el rodaje de 'Mi casa es la tuya'. (Telecinco)
Bertín y Tamara Falcó durante el rodaje de 'Mi casa es la tuya'. (Telecinco)

Tamara Falcó, la más divertida y entrañable de los hijos de Isabel Preysler, muestra por primera vez la mansión de Puerta de Hierro donde vive con su madre y Vargas Llosa. La diseñadora, que se encuentra en Lima para asistir a la boda de Christian de Hannover y Sassa de Osma, fue hace unas semanas la anfitriona de Bertín Osborne. Vanitatis adelanta los 'secretos' que rodean a la casa más mediática de la zona.

La mansión de Puerta de Hierro se convirtió durante un tiempo en el tema de conversación en reuniones sociales y políticas. Tanto por sus dimensiones (5.045 metros cuadrados de parcela y 2.000 edificados) como por dos circunstancias que fueron motivo de chistes. Uno relativo a la caseta con calefacción del perro y otro por los muchos cuartos de baño. Se habló de 16 y Miguel Boyer, exministro de Economía, tuvo que salir al paso en la revista 'Tiempo' para dar la cifra exacta. “Son trece”, dijo. Esta revelación sirvió para que Alfonso Ussía la bautizara como Villa Meona y con este nombre se quedó. Los hijos se refieren a la casa materna como Miraflores por estar ubicada en esa calle.

Isabel Preysler y Villa Meona. (Montaje de Vanitatis)
Isabel Preysler y Villa Meona. (Montaje de Vanitatis)


Lo llamativo de la mansión de Puerta de Hierro es que se trata de una casa 'fantasma' que no figura en el Registro de la Propiedad. Al menos hasta el año pasado. El terreno lo adquirió Miguel Boyer por 111 millones de pesetas (667.000 euros). Era propiedad del empresario Fernández Tapias, por la que también pujó la baronesa Thyssen, que optó más tarde por un impresionante chalet en La Moraleja.

Desde el primer momento la compra y posterior edificación se acompañó de polémicas. Cuando no era Ruiz-Mateos, que mandaba descargar camionetas con retretes, era la cuñada Gracia Berghese, casada con Agustín Boyer, la que paralizaba las obras por irregularidades urbanísticas. Su casa era colindante y la demanda estaba basada en que no se cumplían los retranqueos.

Tamara Falcó y Bertín durante el rodaje. (Telecinco)
Tamara Falcó y Bertín durante el rodaje. (Telecinco)

Este no fue el único problema judicial. Se escrituró en 95 millones de pesetas, cuando su valor real superaba los doscientos y pesaba una hipoteca de 180 millones de pesetas. El departamento de Transmisiones de la Delegación de Hacienda reclamó al matrimonio el pago de cinco millones en concepto de liquidación complementaria

Los cinco hijos mantienen sus habitaciones. Ahora solo vive Tamara, que heredó el cuarto de Chábeli. Cuando Miguel Boyer sufrió el ictus, la vivienda se transformó para adecuarla a sus necesidades. Los gastos fijos solo por 'encender' la luz (agua, calefacción, teléfonos, mantenimiento de piscina, jardín) superan los siete mil euros mensuales. A esta cantidad habría que sumarle las nóminas de los empleados domésticos (cocinera, dos chicas de servicio, jardinero, chófer y asistente) más los gastos de manutención y vida cotidiana.

La zona de la cocina es el reino de Ramona, la cocinera responsable de los cambios físicos de Tamara. “Como mami viaja, Ana ya no está en casa, la única que como soy yo. Las tartas de Ramona no se pueden dejar”, decía la anfitriona de Bertín.


La decoración de la casa es muy tradicional y con influencia de las mansiones de los Hamptons. Parte del mobiliario estaba ya en la vivienda anterior de la calle Arga en el barrio de El Viso. Hay poco mobiliario de anticuario salvo la mesa de despacho que Isabel regaló a Miguel Boyer y objetos de decoración del exministro. Un cuadro del pintor Álvarez de Sotomayor que representa a la madre de Miguel Boyer preside el recibidor. Esta pintura más una escultura de Benlliure fue una de las peticiones de los hijos de Boyer cuando falleció

Isabel no ha sido de organizar grandes fiestas como sí hace su grupo de amigos. Suele planear almuerzos de quince personas como máximo y cenas más numerosas como una de las últimas a la que acudieron amistades de Miami. Mientras que con Miguel Boyer la costumbre era salir, con Vargas Llosa es todo lo contrario y la pareja recibe en casa. Hasta que no llegó el nobel a su vida, solía celebrar sesiones de cine los viernes por la noche. El menú siempre el mismo: perritos calientes, hamburguesas y palomitas. Carmen Martínez-Bordiú era fija y varias veces acudía con el que era su novio, Luis Miguel Rodríguez.

Bertín Osborne y Tamara Falcó durante el rodaje. (Telecinco)
Bertín Osborne y Tamara Falcó durante el rodaje. (Telecinco)

La decoración de la casa es uniforme. La parte de abajo (salón, comedor, despacho) en tonos cálidos con el amarillo como tono predominante. En la parte superior, donde se encuentran los dormitorios, el cuarto de juegos que ahora utilizan los nietos, la suite principal de Isabel más su despacho y cuarto de estar, dominan el azul y el blanco. Nadie comparte baño y menos la dueña de la casa. Sus dominios ocupan ciento cincuenta metros.

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