La triste historia detrás del nuevo marqués de Lamadrid
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ARISTOCRACIA

La triste historia detrás del nuevo marqués de Lamadrid

Jacobo López de Lamadrid ha solicitado el título después de que su padre y su abuelo fallecieran en un plazo de tres meses. Su padre, el conocido editor Claudio López Lamadrid, no pudo reclamarlo

placeholder Foto: Claudio López de Lamadrid, en una imagen de redes sociales. (Instagram)
Claudio López de Lamadrid, en una imagen de redes sociales. (Instagram)

Cuando el pasado enero murió el editor Claudio López Lamadrid, muchas miradas se posaron en su pareja, la exministra de Cultura y guionista de éxito Ángeles González-Sinde. Pocos repararon en sus hijos: el mayor es Jacobo, fruto de su matrimonio con la editora y activista Miriam Tey; la segunda, Jimena, nació de su relación con Elsa Serra, propietaria de un restaurante en Barcelona. Jacobo, el primogénito, es un tipo discreto y alejado del mundo a veces snob de la literatura. Ahora, su nombre ha aparecido en el Boletín Oficial del Estado porque acaba de solicitar el título de marqués de Lamadrid, un título que le corresponde y que su padre no había pedido, quizá porque no tuvo tiempo material de hacerlo.

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Tal y como publicó el BOE el pasado 6 de junio, Jacobo "ha solicitado el título de Marqués de Lamadrid por el fallecimiento de su abuelo, don Francisco Javier López de Lamadrid Satrústegui, lo que se anuncia por el plazo de 30 días”. Detrás de esta solicitud hay un drama doble en el plazo de apenas tres meses: perdió a su abuelo a finales de 2018 y a su padre a principios de 2019. Una herencia siempre suele ser una mala noticia, en este caso fueron dos.

placeholder Jacobo López de Lamadrid. (Linkedin)
Jacobo López de Lamadrid. (Linkedin)

A sus 30 años, Jacobo es un piloto experimentado que ahora trabaja en Iberia. Está casado y suele pasar parte del verano en la casa familiar de Comillas, como hacen todos los López de Lamadrid. En esta localidad cántabra tienen casa los descendientes de los marqueses de Comillas y de Lamadrid, unas dinastías que tienen su origen en el indiano Manuel López. La Portilla, sede de la familia, es parada obligada en el circuito modernista de Comillas.

La localidad cántabra es una ciudad jardín a escala familiar, que vivió un gran impulso desde la aparición en escena de Antonio López del Piélago y López de Lamadrid, el primer marqués de Comillas (de quien el Ayuntamiento de Barcelona retiró una estatua con mucha polémica), en las últimas décadas del siglo XIX. López consiguió convencer al rey Alfonso XII, con el que tenía cierta amistad, de que visitara su ciudad natal. Aquella primera visita se repitió al año siguiente y se convirtió en un reclamo innegable para otros aristócratas. También Alfonso XIII, que veraneaba en Santander, visitó a menudo Comillas.

placeholder El palacio de Sobrellano, uno de los lujos de Comillas. (Turismo Comillas)
El palacio de Sobrellano, uno de los lujos de Comillas. (Turismo Comillas)

En Comillas siguen pasando los veranos los descendientes de aquel primer marqués, casi todos con raíces en Barcelona. Como el gran editor Claudio López de Lamadrid, uno de los referentes en la edición en castellano, que vivía en la capital catalana pese a tener a su pareja en Madrid. A su pareja y a su hijo. Porque Jacobo se fue a estudiar a Estados Unidos con 18 años y a la vuelta, tras un breve paso por Barcelona, se instaló en Madrid. Y desde allí ha pedido un marquesado que hace meses quedó vacante.

placeholder Claudio López de Lamadrid, con el escritor francés Daniel Pennac. (EFE)
Claudio López de Lamadrid, con el escritor francés Daniel Pennac. (EFE)

El marquesado de Lamadrid fue creado por Alfonso XIII en 1921 para el empresario catalán Eusebio López y Díaz de Quijano. La familia está entroncada con los Sert, los Güell, los Sentmentat, los López de Lamadrid... Estos últimos han sido industriales del textil desde hace décadas y ahora siguen triunfando con las telas que comercializan ahora bajo el nombre Grupo Lamadrid después de venderlas durante años como Güell Lamadrid. Siempre con un punto bohemio, propio de la aristocracia rica y relajada, los López de Lamadrid han mezclado el arte con la empresa.

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El papel del fallecido Claudio como editor no surgió de la nada. Fue su tío Antonio el pionero. Junto con Beatriz de Moura creó la editorial Tusquets, un sello que creció con el tiempo y que se convirtió también en agencia literaria. Toni López, como le llamaban todos, fue el maestro de los grandes editores de estos tiempos, como Miguel Aguilar y, cómo no, Claudio López de Lamadrid, fallecido en enero por un fallo del corazón.

Su hijo Jacobo nada tiene que ver con el mundo que tanto apasionó al padre, aunque sí es amigo de muchos de los amigos de su padre, como del ya mencionado Aguilar, hijo a su vez del periodista Miguel Ángel Aguilar. Y si de familias va esta historia, habría que destacar también que Jacobo es sobrino de Jorge de Moragas, el político del PP que fue ministro de Exteriores en el Gobierno de Rajoy. Su madre, Miriam Tey, es una editoria de renombre -conoció a Claudio a los 19 años al entrar a trabajar en Tusquets- además de ser una activista por el bilingüismo y contra el independentismo. En esa labor combativa, Tey fue presidenta de Sociedad Civil Catalana hasta hace pocos meses.

placeholder Viñeta de 'Todas putas'. (El Confidencial)
Viñeta de 'Todas putas'. (El Confidencial)

Su nombre sonará a muchos por otro motivo: Tey fue la directora general del Instituto de la Mujer quw tuvo que dimitir, durante el Gobierno de José María Aznar, por haber publicado años antes el libro 'Todas putas', de Hernán Migoya, Fue su editorial, Ediciones del Cobre, la esponsable de la primera edición del polémico libro.

Asi recordaba ella lo sucedido a El Confidencial: “El ministro de Trabajo (del que mi puesto dependía) [era Eduardo Zaplana] me pidió que, para atajar la polémica y frenar el linchamiento al que estaba siendo sometida por la prensa y la opinión pública, me desentendiese de la publicación, eludiese mi responsabilidad o me arrepintiese públicamente de haber intervenido; pero preferí seguir defendiendo lo que creía, en lo que sigo creyendo, y que el libro de alguna forma simbolizaba: la literatura es una magnífica manera de desvelar el ángel y el demonio que llevamos dentro y todavía no encuentro ninguna razón por la que tener que renunciar a reconocerlo”.

No se rompió Tey por eso, como no se rompía nunca Claudio, dos personas siempre libres, amigos hasta el final de sus días. Así son y eran los padres del nuevo marqués de Lamadrid.

Claudio López de Lamadrid