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vacaciones en marbella

El verano en el que Jesús Gil protegió la intimidad de Isabel Preysler

La socialité pasó unos días en la casa de un multimillonario y vivió un significativo asedio de los periodistas. El entonces alcalde de Marbella trató de protegerla

Foto: Miguel Boyer e Isabel Preysler, en una imagen de archivo.(EFE)
Miguel Boyer e Isabel Preysler, en una imagen de archivo.(EFE)

"No me molesten a la Isabel". La frase es de Jesús Gil y 'la Isabel' de la que hablaba, durante unas declaraciones que hizo en el verano de 1994, era Preysler. El recordado alcalde de Marbella intentó proteger la intimidad de la socialité cuando visitó la localidad malagueña un mes de agosto de hace ahora 25 años. La ex de Julio Iglesias se encontraba de vacaciones en la ciuda pasando unos días en la casa del financiero Marc Rich. La acompañaban su hija Ana y su entonces marido, Miguel Boyer.

El periodista Jorge L. Soria narró así el asedio de los fotógrafos en un artículo de 'El País': "La morbosa presa, una imagen de la mujer de los suelos brillantes en biquini, alarga las guardias de los paparazzi hasta medianoche, al fuego de chuletadas, frente a la mansión de 200 millones. Cazar a la prolífica dama no es fácil; si no, que le pregunten al fotógrafo que montó 17 horas sobre un hidropedal para pescarla en bañador".

Jesús Gil, protagonista de 'El Pionero'. (HBO)
Jesús Gil, protagonista de 'El Pionero'. (HBO)

Jesús Gil se tomó muy en serio su cruzada antipaparazzi y la protección de Preysler. Tanto que incluso destinó un coche de policía a la casa del millonario, llamada 'El Rincón'. El matrimonio Boyer-Preysler conoció a Rich cuando este se trasladó a vivir a la urbanización de Puerta de Hierro (Madrid), en la que también vivían ellos. Aquel verano del 94, el financiero los invitó a su casa marbellí tras llegar un acuerdo con su exmujer (cada uno tendría el derecho de usarla por un periodo de seis meses). A la mansión, que los Rich compraron a los barones von Pantz por la friolera de mil millones de pesetas, no le faltaba un detalle. Tenía un sistema de seguridad tan desarrollado que se convirtió en el refugio perfecto para una Preysler que, como la de ahora, prefería elegir ella misma cuándo y cómo dejarse retratar por la prensa. Ese verano evitó por todos los medios que la fotografiasen en bikini.

Anuncio de Ferrero Rocher con Isabel Preysler
Anuncio de Ferrero Rocher con Isabel Preysler

Temerosa de los fotógrafos, Isabel salió poco de la casa. Cuando lo hizo, se paseó en barco por la bahía y volvió a puerto en una Zodiac. Su hija Ana, entonces una niña, estaba encantada con esos desplazamientos. Tan encantada como lo estuvieron siempre los hijos de la socialité que, tal y como contaba 'ABC' en la crónica del 12 de agosto de 1994, siempre habían estado muy unidos a la localidad marbellí: "Marbella estará siempre ligada a su infancia vacacional, a sus primeros trofeos deportivos e incluso a sus primeros escarceos amorosos". Sin embargo, el encierro acabó fastidiando unas vacaciones que prometían ser idílicas.

Para entender la importancia de las vacaciones marbellíes de Preysler y del apoyo de Gil, habría que radiografiar la época en la que se produjeron. Gil había llegado a la alcaldía en 1994 (seríe reelegido tres veces más) y aparecía continuamente en televisión. Isabel Preysler y Miguel Boyer se habían casado en 1988 y eran una de las parejas más solicitadas por los medios del corazón. Que el alcalde de Marbella protegiese las vacaciones de la hispano-filipina era una forma más de hacer valer su poder. Marbella era su pequeño y ni siquiera allí se podía incomodar a alguien como la ex de Julio Iglesias.

Parece que finalmente la sangre no llegó al río. Los fotógrafos no tuvieron su foto y los Boyer-Preysler consiguieron escapar de Marbella conservando su intimidad gracias al señor 'tal y tal'. Eso sí, en adelante Preysler elegiría mares más lejanos en los que lucir bikinis y tostarse al sol. La mejor prueba de ello son los países que visita hoy en día de la mano de Vargas Llosa.

Isabel Preysler en la fiesta de Rabat.(CORDON)
Isabel Preysler en la fiesta de Rabat.(CORDON)

En el 94, su protección antipaparazzi fue una de las anécdotas más comentadas de una ciudad acostumbrada al carácter excesivo de un alcalde en la plenitud de sus poderes, en un país que, a menudo, se podría resumir en Gil y en Preysler.

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