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Karlos Arguiñano: así es Luisi Ameztoy, la pescatera que lleva media vida a su lado
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MEDIO SIGLO JUNTOS

Karlos Arguiñano: así es Luisi Ameztoy, la pescatera que lleva media vida a su lado

El popular cocinero vasco ha compartido gran parte de su existencia junto a esta gipuzcoana con la que ha tenido siete hijos y ha pasado muchas penurias

Foto: Karlos y Luisi, en el FesTVal de 2017. (Getty)
Karlos y Luisi, en el FesTVal de 2017. (Getty)

Karlos Arguiñano, ese cocinero, empresario y showman que saltó de las cocinas de Zarauz a las televisiones de toda España, se ha consagrado por contar chistes: unos buenos, otros malos y algunos polémicos. Suyo podría ser ese que dice: “Papá, ¿por qué te casaste con mamá? Tú tampoco te lo explicas, ¿verdad, hijo?”. De hecho, lo podría representar con cualquiera de sus siete hijos, algunos de los cuales han terminado por seguir sus pasos en el negocio culinario y televisivo. Sin embargo, no dejaría de ser eso: un chiste.

Karlos tiene muy claro con quién está casado y por qué se casó: si hacemos cuentas, este 2021 celebra con Luisi Ameztoy su 47 aniversario de matrimonio, y aunque no suele hablar mucho de su vida privada, el cocinero ha contado en la revista 'Semana' que su mujer no sale prácticamente de casa desde que empezó la pandemia. Todo lo relacionado con la covid-19 le infunde demasiado respeto y, de hecho, como relataba el vasco, llevan casi un año sin ver a sus hijos: "Esta historia está siendo muy dura, de verdad. Luisi no sale de casa por la pena". La enfermedad parece haberle cambiado el carácter a esta mujer que siempre fue valiente: "Mi mujer ha sido capitana toda la vida", explica el cocinero.

De Zarauz, de toda la vida

Aunque la inmensa mayoría solo conoce a Luisi como la esposa que lleva media vida junto al chef vasco, para los zarauztarras Ameztoy es una mujer emprendedora que se inició en el mundo laboral como pescatera junto a su madre y que dio el salto a la hostelería cuando se cruzó Karlos en su vida. Siendo vecinos de pueblo (él de Beasain, ella del mismo Zarauz), era normal que en alguna romería coincidieran o tuvieran amigos de cuadrilla en común. En 1974 se daban el 'sí, quiero' y hasta hoy.

Lo de Luisi con la pescadería venía ya de cuna: “Mi madre tenía una pescadería y rompió aguas allí mismo, fue a la calle Santa Marina y me parió allí”, contaba en una entrevista realizada para el 'Diario Vasco'.

Hija de María Luisa y de Joxe Kirkilla, con nueve años repartía pescado y, aunque quería seguir estudiando, su madre la mandó a Francia para que aprendiera idiomas. Estuvo en París dos años, trabajando como 'au pair' en un colegio, limpiando las clases, y volvió con quince años a Zarauz. Y a pesar de que su intención entonces era seguir viajando y aprendiendo, la situación económica no lo permitió. Se puso a trabajar en el negocio familiar y fue un periodo muy duro: los domingos se abría la pescadería. "Cualquier día de fiesta mientras las amigas disfrutaban yo tenía que trabajar y lloraba mucho”, recordaba Luisi.

Con 24 años se casó con Arguiñano y su vida dio un giró de 180 grados: dejó la pescadería y se centró en la hostelería. Junto a Karlos pusieron en marcha un sueño que parecía imposible y que solo un par de osados podrían encarar: montar su propio negocio. Mientras el sueño tomaba forma, la pareja tuvo a sus dos primeros hijos (Eneko y Zigor), pidió dinero prestado y cogieron un castillo que se convertiría en su primer negocio (un restaurante primero reconvertido en hotel después) que fue también su residencia. “Yo siempre he sido muy echada para adelante y nos arriesgamos. Trabajamos varios años muy duro y lo sacamos adelante. Eran los ochenta, vivíamos encima del restaurante... Eran momentos difíciles, debíamos mucho dinero pero yo siempre he dado la cara”, recuerda en la conversación con el periódico euskaldún.

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La Cofradía de la Gilda y del Pintxo, reconoce el esfuerzo, dedicación, y la aportación a nuestra gastronomía, por parte de la familia Arguiñano, referente de tradición hostelera,  liderada por el cocinero @karlos_arguinano . Motivo para otorgar a la Familia Arguiñano, el honor de ser los Embajadores de la Gilda 2019. . Lo celebraremos el viernes 13 de diciembre, durante la presentación oficial de Gilda Eguna, en la Diputación Foral de @gipuzkoa, patrocinador institucional. . Con el apoyo de las marcas patrocinadoras: @amstel_es, @makroesp, @salanort, @dorueda, @lagildadelnorte, @pagodecirsus, @bodegak5, @cafesbaque Y Berzosa Hostelería. Con la colaboración de @cebanc y Hostelery&Ko. . #GildaEguna #5Aniversario #pintxos #hosteleros #Gipuzkoa #gastronomía #cocineros #cofradía #gilda 💚👩‍🍳👨‍🍳🍷🥂🍻

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Saliendo del pozo

Poco a poco, fueron saliendo de las penurias: a Karlos le ofrecieron trabajo en Madrid, pero ella dijo que de su tierra no se movía. Ya tenían seis hijos y no quería moverse de donde estaba, pero las deudas apretaban, y entonces se obró el milagro: un productor de televisión descubrió la vis cómica del cocinero y su humor culinario se hizo programa.

El dinero empezó a entrar y los negocios fueron cogiendo forma: Luisi aparece como socia o administradora en las empresas que comparte con su marido, como la Escuela de Hostelería Aiala SL o Irusta Gain.

Al fin y al cabo, como reconocía Martin, uno de los hijos de la pareja en una entrevista para Check in News Córdoba, doña Luisi es el secreto mejor guardado de la familia y la jefa del clan: “La verdad es que nuestra madre ha sido el alma mater de toda la empresa desde el principio”, comentaba. “Es ‘la jefa’, la que sostuvo toda la gestión cuando mi padre se fue a Argentina o cuando debía dedicarse casi de lleno a la producción de sus micros en televisión”.

Karlos Arguiñano, ese cocinero, empresario y showman que saltó de las cocinas de Zarauz a las televisiones de toda España, se ha consagrado por contar chistes: unos buenos, otros malos y algunos polémicos. Suyo podría ser ese que dice: “Papá, ¿por qué te casaste con mamá? Tú tampoco te lo explicas, ¿verdad, hijo?”. De hecho, lo podría representar con cualquiera de sus siete hijos, algunos de los cuales han terminado por seguir sus pasos en el negocio culinario y televisivo. Sin embargo, no dejaría de ser eso: un chiste.

Karlos Arguiñano
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