Nuria Roca: "Aunque la gente no lo vea, Juan es mucho más femenino que yo"
Tras más de tres décadas de carrera y convertida en uno de los rostros más reconocibles de nuestra televisión, Nuria Roca se sienta en Zodiac dispuesta a contarlo todo
Dicen que los Aries son capaces de tirarse al vacío y, una vez cayendo, pensar en abrir el paracaídas. Esa es la imagen que Nacho Gay le presenta a su invitada en el tercer capítulo de Zodiac, el podcast original de Vanitatis. Y esa invitada no es otra que Nuria Roca, uno de los rostros más conocidos —y más queridos— de la televisión española. Una mujer capaz de equilibrar el sentido común con una suerte de magnetismo innato, esa energía que la rodea y que parece convertir en magia todo lo que toca.
“De pitoniso a maga”, bromea Nacho, y ella sonríe: aunque asegura creer en pocas cosas —como en la suerte—, lo cierto es que posee un hechizo personal que despliega con sus trucos de magia en El Hormiguero. Y también cada fin de semana al frente de La Roca, el programa que conduce en su cuarta temporada en La Sexta.
Cuando, como en cada episodio, llega el momento de la tirada de cartas, Roca confiesa que no le resulta ajeno el ritual. “Tuve la oportunidad haciendo ´Road Trip´ con Soy una Pringada: fuimos al lugar de culto de las presencias. Y ahí había cosas rarillas, fue curiosa la experiencia. También, alguna vez entre amigos, he hecho una ouija… pero yo movía el dedo”, dice entre risas, dejando entrever esa mezcla de racionalidad y fascinación que la caracteriza.
En Zodiac, el viaje no se queda en lo esotérico. Nuria recorre sus inicios profesionales, sus luces y sus sombras, el momento en que entendió de verdad lo que eran los prejuicios y cómo ha sabido moverse por todos los escenarios de la televisión: las madrugadas, las mañanas, los fines de semana, prime time... “El prime time no es más difícil para las mujeres, depende del proyecto que tengas entre manos. Creo que no se gana más por el horario; hay periodistas que hacen un diario con mucha más proyección. El prime time a veces está sobrevalorado”.La conversación con Nacho Gay también deja espacio para su vida personal: la conciliación, las decisiones, el amor y el hogar. “He hecho una inversión”, confiesa, “tiene que ver con algo habitacional, con la estancia y con una proyección de futuro”. Habla de su marido, el escritor y colaborador televisivo Juan del Val, con la complicidad que solo dan los años compartidos: “Él no quiere nunca nada a su nombre, no piensa en el dinero… es muchísimo más desprendido que yo”. Y recuerda entre risas que, cuando los niños eran pequeños y ella se marchaba a grabar durante semanas, “Juan era siempre el que se quedaba en casa, un ama de casa total”.
Nuria Roca se muestra como es: brillante, irónica, sensible y humana. Una mujer que lleva décadas delante de las cámaras, que no ha perdido ni la curiosidad ni el sentido del humor, y que sigue lanzándose al vacío con la serenidad de quien sabe que, cuando llegue el momento, encontrará la manera de abrir el paracaídas.
Dicen que los Aries son capaces de tirarse al vacío y, una vez cayendo, pensar en abrir el paracaídas. Esa es la imagen que Nacho Gay le presenta a su invitada en el tercer capítulo de Zodiac, el podcast original de Vanitatis. Y esa invitada no es otra que Nuria Roca, uno de los rostros más conocidos —y más queridos— de la televisión española. Una mujer capaz de equilibrar el sentido común con una suerte de magnetismo innato, esa energía que la rodea y que parece convertir en magia todo lo que toca.