Olivia de Borbón, en el desfile de Rocío Peralta: la herida abierta con Isabel Preysler, el pulso por el ducado de Sevilla y la vuelta de Juan Carlos
La aristócrata acudió a la cita en Sevilla acompañada de su marido, Julián Porras, pero antes habló con los medios sobre las tres polémicas que han marcado su último año
Olivia de Borbón y Julián Porras, en el desfile de Rocío Peralta en Sevilla. (Gtres)
La noche sevillana del desfile de Rocío Peralta volvió a convertirse en un punto de encuentro imprescindible para la aristocracia, la moda y el foco mediático. La alfombra se convirtió en un improvisado confesionario para Olivia de Borbón, que, con un tono sereno y sin perder la compostura, abordó tres asuntos que llevan tiempo acompañándola en la esfera pública: la polémica resucitada con Isabel Preysler, el conflicto abierto con su hermano por el ducado de Sevilla y su opinión sobre el futuro en España del rey emérito Juan Carlos I.
La polémica con Isabel Preysler: "Cuando no están para defenderse, es feo"
Preguntada directamente por la controversia que surgió a raíz de las memorias de Isabel Preysler, 'Mi verdadera historia', Olivia de Borbón evitó el enfrentamiento directo, pero no ocultó que se trató de un episodio doloroso.
En el libro, la socialité recuperaba rumores del pasado y señalaba a Beatriz von Hardenberg, madre de la protagonista y fallecida en 2020, como la supuesta autora de una llamada anónima que precipitó el anuncio de su ruptura con Julio Iglesias. Unas afirmaciones que, en su momento, la propia aristócrata desmintió de manera tajante.
Olivia de Borbón, en el desfile de Rocío Peralta. (Gtres)
Olivia no esquivó la cuestión, pero marcó límites claros. Reconoció que en su momento le dolió, aunque hoy prefiere no alimentar el enfrentamiento. "Cada uno hace y deshace lo que quiere", vino a decir, antes de subrayar lo que para ella sigue siendo el punto más delicado: remover episodios que afectan a personas que ya no pueden defenderse. "Cuando no están para defenderse, es feo", expresó.
El conflicto con su hermano por el ducado de Sevilla
Más cauta aún se mostró al hablar del enfrentamiento que mantiene con su hermanoFrancisco de Borbón por la sucesión del ducado de Sevilla tras la muerte de su padre, Francisco de Borbón y Escasany, en mayo de 2025. Un proceso que se ha visto enturbiado por silencios, comunicados cruzados y una tensión familiar que la prensa ha ido desgranando paso a paso.
En Sevilla, la aristócrata optó por no avivar el conflicto. "No tengo nada que decir", zanjó. Su respuesta fue tan breve como reveladora: "No está en mis manos". Olivia evitó confirmar si existe un acercamiento o una solución próxima y dejó claro que, de momento, no tiene intención de pronunciarse más allá de lo estrictamente necesario. "Cuando llegue el momento y crea que sea la oportunidad, seguramente hablaré", añadió, insistiendo en que vive el proceso con tranquilidad y paciencia.
Olivia de Borbón y su padre, Francisco, duque de Sevilla. (Gtres)
El conflicto tiene un trasfondo jurídico claro. Tras la publicación en el BOE de su solicitud para heredar el título —al que tiene derecho como primogénita—, el procedimiento quedó paralizado por la oposición de su hermano. La ley española, que desde 2006 garantiza la igualdad en la sucesión nobiliaria, respalda el criterio de primogenitura sin distinción de sexo, y la supuesta voluntad verbal del padre carece de valor legal si no quedó reflejada por escrito. Pese a ello, el desacuerdo familiar ha terminado dirimiéndose en los despachos y no en el ámbito privado.
El respaldo al rey Juan Carlos y su posible regreso
El último bloque de sus declaraciones tuvo como protagonista al rey emérito, coincidiendo con la reciente celebración de su cumpleaños. A diferencia de otros temas, aquí la aristócrata sí se mostró clara y sin ambigüedades: considera que Juan Carlos I debería volver a España.
Argumentó su postura apelando tanto a su papel histórico como a una cuestión humana. Reconoció que ha cometido errores, pero recordó que "nadie es perfecto" y defendió que, por su edad y por tener a su familia en España, debería poder pasar más tiempo con sus hijos y nietos y disfrutar de una vida más cercana a los suyos. Una opinión expresada desde el respeto y sin entrar en valoraciones políticas.
Eso sí, confesó no haber leído aún las memorias del emérito. No por falta de interés, sino por falta de tiempo. "Soy muy lectora", explicó, aunque admitió que tiene una pila de libros pendiente y que una de sus metas es recuperar espacio para sus aficiones personales. Leerlas queda, según dijo, entre sus propósitos personales para este 2026.
La noche sevillana del desfile de Rocío Peralta volvió a convertirse en un punto de encuentro imprescindible para la aristocracia, la moda y el foco mediático. La alfombra se convirtió en un improvisado confesionario para Olivia de Borbón, que, con un tono sereno y sin perder la compostura, abordó tres asuntos que llevan tiempo acompañándola en la esfera pública: la polémica resucitada con Isabel Preysler, el conflicto abierto con su hermano por el ducado de Sevilla y su opinión sobre el futuro en España del rey emérito Juan Carlos I.