La declaración de amor de José María Aznar a Ana Botella en una fecha histórica que cambio sus vidas: "No hubiera podido recorrer todo sin ella"
El expresidente celebra tres décadas desde su histórica victoria electoral de 1996, un día que también marcó a su esposa al convertirse en primera dama
La vida de los Aznar-Botella dio un giro definitivo el 3 de marzo de 1996. Tras la convocatoria de elecciones por Felipe González, el entonces líder del Partido Popular logró una victoria histórica, marcando la primera vez que su partido alcanzaba el poder. Este triunfo se produjo apenas dos semanas después de su cumpleaños número 43, celebrado esa noche electoral en la sede de Génova 13 junto a una joven Ana Botella. Un comienzo que revalidó cuatro años después, con ella nuevamente a su lado, consolidando tanto su liderazgo político como la presencia de la pareja en la vida pública española.
Treinta años después de aquella histórica victoria, son muchos los que han rememorado cómo vivieron ese momento, pero José María Aznar, protagonista de aquella noche, quiso tener un gesto especial con su esposa. “No hubiera podido recorrer todo este camino sin la compañía y el apoyo incondicional de Ana”, escribió el expresidente. Se trata de una declaración de amor poco habitual en la pareja, conocida por su discreción y por evitar mostrar afecto en público, aunque en esta ocasión sirvió como excusa perfecta para reconocer la dedicación y el acompañamiento de Botella a lo largo de esos años.
Junto a sus palabras, Aznar compartió dos imágenes: una de la campaña y otra de la noche electoral. Tras aquel momento, la pareja se instaló en Moncloa, donde Ana Botella ejerció como primera dama durante ocho años, etapa que incluso le permitió escribir un libro. “Fue un periodo importantísimo porque siempre creí en la política que se estaba llevando a cabo. En ese momento, estar en casa con la persona que podía poner en práctica aquello en lo que creía fue maravilloso”, confesó en una entrevista para The Objective.
Durante su estancia, sus hijos se adaptaron sin dificultad a la vida presidencial. “Tuve la suerte, y la sigo teniendo, de tener unos hijos estupendos que siempre nos han acompañado y que además fueron muy felices en esa etapa”, añadía. Su hija Ana también rememoraba aquel tiempo: “Nunca noté un cambio muy bestial en nuestra vida”, declaró en el podcast ‘Tras el Telón’.
La historia de amor entre Aznar y Botella
La pareja inició su relación poco antes de 1977, coincidiendo en la Universidad Complutense de Madrid. Su vínculo se consolidó durante un viaje de fin de carrera a Atenas, descrito por ambos como un “flechazo”. Aznar confesó a Bertín Osborne: “La vi y dije: esta es mía”, relató en su espacio de Telecinco. De regreso a la capital, comenzaron a salir, formalizando pronto su compromiso. Con el primer salario de Ana abrieron una cuenta conjunta, paso previo a los preparativos de la boda celebrada el 28 de octubre de 1977 en la parroquia de San Agustín.
Tras casarse, se trasladaron a Logroño, donde José María obtuvo plaza como inspector de Hacienda y esperaban a su primer hijo. Más tarde vivieron en Castilla y León durante la presidencia autonómica de Aznar, antes de regresar a Madrid, donde él se consolidó como líder de la oposición y, posteriormente, presidente del Gobierno entre 1996 y 2004. Ana Botella, por su parte, continuó su carrera política hasta convertirse en la primera mujer alcaldesa de la capital.
La vida de los Aznar-Botella dio un giro definitivo el 3 de marzo de 1996. Tras la convocatoria de elecciones por Felipe González, el entonces líder del Partido Popular logró una victoria histórica, marcando la primera vez que su partido alcanzaba el poder. Este triunfo se produjo apenas dos semanas después de su cumpleaños número 43, celebrado esa noche electoral en la sede de Génova 13 junto a una joven Ana Botella. Un comienzo que revalidó cuatro años después, con ella nuevamente a su lado, consolidando tanto su liderazgo político como la presencia de la pareja en la vida pública española.