Los proyectos que unen a las familias de Ana Duato y Belén Rueda: así es la nueva generación
Crecieron viendo hacer cine a sus familias y ahora empiezan a decidir cómo quieren contarlo ellos. Los hijos y sobrinos de Ana Duato y Belén Rueda avanzan delante y detrás de las cámaras y sus caminos ya han comenzado a cruzarse
María Bernardeau junto a su madre, Ana Duato. La joven está dando pasos agigantados. (Gtres)
Rapún murió con 25 años en 1937 y durante décadas permaneció prácticamente borrado del relato alrededor de Lorca. Recuperarlo ha llevado al actor a hablar públicamente de memoria histórica, privilegio y responsabilidad, y a utilizar una exposición que supera los seis millones de seguidores para animar precisamente a su generación a conocer el pasado antes de asumir determinados discursos sobre el presente. En una película atravesada por la memoria y por aquello que durante demasiado tiempo no pudo contarse, Bernardeau ha encontrado también una conversación que trasciende su trabajo como intérprete.
Miguel Bernardeau en el Festival de Cannes junto al reparto de 'La bola negra'. (REUTERS/Gonzalo Fuentes)
Comparte reparto con nombres como Penélope Cruz, Glenn Close, Lola Dueñas o Guitarricadelafuente, pero hay una aparición mucho más pequeña que permite seguir tirando de esta historia familiar. En una de las secuencias aparece su hermana María.
María Bernardeau empezó a actuar casi entrando, literalmente, en la historia de su propia madre. Con apenas 12 años debutó en 'Cuéntame cómo pasó' interpretando a Mercedes Fernández de joven, el personaje al que Ana Duato llevaba décadas dando vida. Hay algo especialmente simbólico en aquel comienzo: antes de construir su propia carrera, su primer trabajo consistió en imaginar quién había sido el personaje que marcó la de su madre.
Después llegaron otros proyectos, entre ellos 'Física o Química: La nueva generación' y distintos cortometrajes, mientras fuera de la pantalla ha ampliado su lenguaje creativo a través de las Bellas Artes, la pintura y la moda. Pero su todavía joven filmografía guarda otra coincidencia familiar. Antes de aparecer junto a Miguel en La bola negra, María ya había compartido pantalla en 'HIT', de Televisión Española, con su prima Andy Duato.
La actriz María Bernardeau posa en el photocall durante la presentación de la serie 'FoQ. La nueva generación'. (Ramón Hernando / Europa Press)
Y si seguimos esa rama de la familia, la historia vuelve a desviarse del camino más evidente. Andy Duato parecía destinada a cualquier cosa menos a convertirse en actriz. Estudió Políticas, Filosofía, Economía, Ciencias Medioambientales y Psicología en París y llegó a imaginar un futuro trabajando en Naciones Unidas. Hasta que terminó imponiéndose aquello que llevaba años orbitando a su alrededor.
Se formó en interpretación, pasó por HIT y Netflix le dio su mayor escaparate con Olympo, donde interpreta a Renata. Pero quedarse delante de la cámara tampoco parece suficiente. “No solo quiero actuar, quiero contar”, explicaba a Vanitatis. Y aquella frase ha terminado convirtiéndose en una declaración bastante literal de intenciones. Andy ha dado el salto a la producción con La78 Films, una compañía creada para desarrollar proyectos propios y apostar por historias autorales y culturalmente relevantes. Su primer cortometraje como productoras ejecutivas, Katharsis, fue precisamente el germen del proyecto.
La actriz Andy Duato, protagonista de la serie de Netflix 'Olympo', posa para una entrevista exclusiva con VA. (Diego Lafuente)
Es ahí donde las dos genealogías dejan de avanzar en paralelo.
Lucía Écija ha escogido, además, el lugar de la industria en el que el apellido resulta menos visible. Estudió Psicología, pero acabó regresando a aquello que había conocido desde niña y lleva años trabajando en rodajes desde producción y dirección. No empezó ocupando el centro del plano, sino aprendiendo lo que ocurre alrededor de él: auxiliar de dirección, producción, jornadas interminables, cables, camiones y toda esa maquinaria que hace posible una película mucho antes de que alguien diga acción. Su propio padre ha resumido su aprendizaje con dos palabras poco glamurosas y bastante reveladoras: “pico y pala”.
Ahora comienza a transformar ese oficio aprendido desde abajo en una voz propia. Además de levantar La78 Films junto a Andy, Lucía escribe y dirige sus propias historias. 'Los putos dramas', serie creada junto a Irene V. Caballero y Nacho Serrano, ha sido seleccionada por ECAM Forum 2026, mientras 'Trailer', escrito y dirigido junto a Chema Quintanal y producido por Lucía y Andy desde La78 Films, fue uno de los ocho proyectos seleccionados por Shortpitch de Skyline Benidorm Film Festival.
Y, sin embargo, el vínculo entre ambas familias no termina en La78 Films. Mientras Andy Duato y Lucía Écija empiezan a construir juntas detrás de las cámaras, María Bernardeau y Belén Rueda acaban de encontrarse delante de ellas. Ambas protagonizan Nota de corte, el nuevo cortometraje de Héctor Fernández Cachón, seleccionado para competir en la Sección Oficial de Cortometrajes Españoles de la 71ª Seminci de Valladolid. La historia transcurre durante un examen oral de Derecho Penal, donde dos estudiantes se enfrentan a la exigente profesora Peña, interpretada por Rueda, y convierte la ética y las decisiones que pueden condicionar un futuro profesional en el centro del relato.
La coincidencia tiene algo de círculo perfecto. La hija de Ana Duato comparte ahora pantalla con Belén Rueda mientras, fuera de ella, la sobrina de Duato levanta una productora junto a la hija de Rueda. Dos familias que durante décadas construyeron sus historias por separado y cuyos caminos empiezan a cruzarse precisamente cuando una nueva generación comienza a encontrar su sitio en la industria.
Quizá sea precisamente ahí, detrás de la cámara, donde mejor se entiende lo que está ocurriendo entre estas dos familias. Sus madres pertenecen a una generación que entró en millones de casas a través de la televisión; sus hijas y sobrinas están heredando esa relación con las historias, pero ya no necesariamente el lugar desde el que contarlas. Unas actúan, otras escriben, producen, dirigen o pintan. Algunas hacen varias cosas a la vez. Y dos de ellas, Andy Duato y Lucía Écija, han terminado asociándose para crear desde cero una estructura desde la que levantar las suyas.
Por eso quizá el apellido sea el principio de esta historia, pero resulta insuficiente para contar lo que viene después. La herencia les ha dado acceso a un mundo que conocían antes incluso de decidir si querían pertenecer a él; el verdadero desafío consiste ahora en construir algo que no pueda explicarse únicamente por quienes fueron sus padres. Y resulta significativo que el vínculo más interesante entre las familias de Ana Duato y Belén Rueda no haya nacido en una alfombra roja ni delante de una cámara, sino alrededor de una productora pequeña desde la que dos amigas de una nueva generación están intentando decidir qué historias merecen ser las siguientes.