Belén Écija Rueda ('La valla'): “Mis padres preferirían que me dedicara a algo menos montaña rusa”
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Belén Écija Rueda ('La valla'): “Mis padres preferirían que me dedicara a algo menos montaña rusa”

Sincera, natural y espontánea, Belén huye de la etiqueta de 'hija de' y demuestra que sus logros se deben al sacrificio y dedicación que su trabajo como actriz exigen

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Belén Écija. (Foto: A6 Cinema)

Belén Écija Rueda es hija de la actriz Belén Rueda y del productor y director Daniel Écija. Acostumbrada a crecer entre cámaras y guiones en los que trabajaban sus padres, siempre supo que quería ser actriz, pero durante unos años intentó resistirse a su vocación en un intento de mantener una añorada privacidad.

Al final sucumbió a su verdadera vocación y, tras combinar heroicamente la carrera de Comunicación Audiovisual con estudios de interpretación en el Estudio Corazza (uno de los más prestigiosos de España), participó en algunas obras de teatro y cortometrajes. Recientemente ha logrado convertirse en una de las actrices revelación de esta temporada gracias a ‘La valla’, una serie de ficción creada por Daniel Écija que está logrando una gran acogida entre el público.

Foto: Olivia Molina y Sergio Mur. (Getty)

Sincera, natural y espontánea, Belén huye de la etiqueta de 'hija de' y demuestra que sus logros se deben al sacrificio y dedicación que su trabajo como actriz exigen. Físicamente parecida a su madre, mantiene una relación excelente con sus dos progenitores, por quienes muestra una profunda admiración.

PREGUNTA: ¿Es cierto que desde pequeña supiste que querías ser actriz?

RESPUESTA: Sí. Desde pequeña me encantaba el espectáculo. Cuando tenía cinco años hacía musicales en casa con las canciones de 'Annie'. Recuerdo que fuimos a ver la obra de teatro como siete veces y un día conseguí subirme al escenario al final con la actriz que representaba al personaje. Todavía me acuerdo de la adrenalina que sentí subida a ese escenario con mi heroína. Ser actriz era mi deseo desde pequeña, pero la sociedad me hizo desviarme un poco de la vocación que más feliz me hacía, hasta varios años más tarde.

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Belén Écija Rueda. (Foto: A6 Cinema)

P: ¿Crees que te ha influido tener unos padres que se dedican al mundo del cine y la televisión?

R: Estar en casa desde pequeña rodeada de guiones y con dos personas tan apasionadas por sus trabajos tiene que hacer mella en el subconsciente sí o sí. Pero tampoco fue el detonante. Mis padres son de las personas más trabajadoras que conozco. Su fuerza y brillo son únicos.

P: ¿Qué te dijeron ellos cuando les dijiste que te querías dedicar a esto?

R: En su momento preferían que me hubiese decantado por un trabajo menos 'montaña rusa', por un instinto de protección y estabilidad de vida, pero sabían que todas las artes escénicas eran mi pasión desde pequeñita. Cuando decidí empezar fue un poco difícil, ya que en ese momento estaba estudiando Comunicación Audiovisual y no me veía motivada por la carrera. Sabía que me estaba censurando el deseo de ser actriz. Me informé y cuando tenía claro dónde y cómo quería hacerlo, lo planteé y mis padres me pusieron solo una condición: tenía que acabar la carrera de Comunicación Audiovisual al mismo tiempo que la formación de actriz.

P: Imagino que fueron años de mucho esfuerzo para lograr alcanzar tu meta…

R: No tenía tiempo ni para comer, pero estaba dispuesta a entregarme en cuerpo y alma. Quería demostrar, y sobretodo demostrarme, que realmente era lo que deseaba hacer. Entraba a la universidad a las 8 de la mañana y salía a las 3 de la tarde. A las 5 empezaba en la escuela de Corazza hasta las 10-11 de la noche. Saqué los exámenes y como la escuela para mí no era un trabajo, me preparaba las escenas con gusto. Mis padres se dieron cuenta de que realmente era lo que quería porque nunca me habían visto tan entregada y feliz, así que me apoyaron en el camino.

P: ‘La valla’ está teniendo un éxito arrollador: ¿cuál crees que es la clave de tal éxito?

R: Es increíble realizar una serie con un equipazo como este. Creo que una de las razones del éxito se debe a la unión de un equipo tan comprometido que convierte el trabajo en magia. La idea creativa ha conseguido realizar unos personajes con tanta humanidad que hace que el público empatice con sus problemas. Es la situación extrema distópica de España: un sector pequeño de privilegiados y el resto que lucha cada día por salir adelante. El coronavirus ha sido una casualidad que ha puesto al público los pelos de punta. Pero la realidad es que cuando lo grabamos no imaginábamos, ni por asomo, que iba a parecerse tanto a la situación actual. De hecho, nos reíamos y vacilábamos diciendo que era la parte ciencia ficción de la serie y que era lo único que se alejaba de la vida real. Y míranos…

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Belén Écija Rueda. (Foto: A6 Cinema)

P: Tu padre, Daniel Écija, es el creador, guionista y productor de la serie: ¿hablas mucho de trabajo con él? ¿Y con tu madre?

R: Hablamos, pero para no volvernos locos tratamos solamente de darnos titulares. Y luego, pasamos a temas más personales que el trabajo en sí. Tratamos de no mezclar.

P: ¿Qué tienes en común con tu personaje, Daniela Covarrubias?

R: Me considero una persona con un fuerte sentido de la justicia y la lealtad. Es en lo que más me parezco a ella. Soy incapaz de callarme si veo una injusticia. Soy bastante cabezota también y si me propongo algo, no paro hasta conseguirlo. Pero tengo que admitir que sería incapaz de ocultar y disimular tan bien como Daniela.

P: ¿Nos puedes contar cómo es un día de trabajo?

R: Depende. Había días que a las 4 de la madrugada estaba en pie y empezábamos a grabar a las 7. El plató se encontraba en Navalcarnero y otros decorados en Segovia, así que tardaba como una hora en llegar por las mañanas. Pero si vas a trabajar por placer, no es ningún suplicio. Otros días teníamos que grabar de noche. Según se iba acercando el verano, las noches eran más cortas, así que esperábamos a que se fuera la luz y empezábamos a las 12 de la noche hasta el día siguiente. En los rodajes así, no existe un horario preestablecido. Para maquillarnos y vestirnos contábamos con hora y media aproximadamente. El tiempo de rodaje dependía del día y de las secuencias.

P: ¿Qué es lo que más te gusta de ser actriz?

R: Que me hace sentir viva. Es difícil de explicarlo… Me recorre una adrenalina por el cuerpo que es difícil sentir en otra situación de la vida. Para mí ser actriz es como una cura, supone sacar una verdad de dentro y un ejercicio de imaginación y autoaceptación. Es estar constantemente alerta y despierto: si te duermes, no transmites y tu energía es lo que la gente ve, tanto en un escenario como en una pantalla.

P: Cuéntanos alguna anécdota divertida que te haya ocurrido trabajando…

R: Recuerdo una secuencia en la que celebramos el ascenso del personaje Alma (Eleonora Wexler) y estábamos rodeados de comida y un maravilloso suflé que el equipo de arte había conseguido hacer con mucho esfuerzo. Empezaba la secuencia y el actor que hace de mayordomo tenía que encenderlo. ¡De repente, el suflé empezó a arder! No podíamos de la risa: el equipo de arte soplando, todo ardiendo, el suflé negro, no sé cuantas personas de figuración agobiadas... Y yo, la verdad, en esos momentos soy incapaz de mantener la seriedad. La tensión de la secuencia aumentó con el segundo suflé, que era el último que había, y por tanto la única oportunidad. Al final quedó una secuencia maravillosa pero todos temimos por nuestras vidas durante unos minutos.

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Belén Écija Rueda. (Foto: A6 Cinema)

P: ¿Y cuál es la escena, hasta el momento, más difícil que te ha tocado rodar?

R: Una escena de una obra de teatro llamada 'La ira'. Trata sobre psicópatas reales y sus crímenes. Tuvimos que documentarnos sobre sus casos y yo decidí interpretar y escribir monólogos y diálogos sobre una psicópata que mató a su hijo, lo descuartizó y lo metió en una mochila. Esta historia es real y esta mujer ha trabajado en el Burger King de Menorca un tiempo. Estuvieron dos años sin descubrirla. Lo que más miedo da es que fue un delito pasional: su novio no quería hijos y ella le mintió mucho tiempo diciendo que era su sobrino que estaba de visita y finalmente se deshizo de él cuando la mentira no dio más de sí. Ponerme en la piel de esa señora es uno de los trabajos más complicados que he podido hacer hasta el día de hoy.

P: ¿Cine o teatro?

R: Depende si es de espectadora o delante de la cámara. Pero el teatro es más orgánico y permite seguir una línea de pensamiento con continuidad. El directo siempre es algo único y saber que tienes la atención de un público con todos los sentidos hacia un escenario es una sensación maravillosa. En el cine o la televisión te ves obligado a mantener esa continuidad a lo largo de los meses, los cambios de escenario influyen, tienes que estar más preocupado del entorno sin olvidarte de ti y de la situación, recordar de dónde vienes y a dónde vas sin un orden cronológico diario... Y, sobretodo, facilitar el trabajo de un equipo responsabilizándote de cosas para hacer el trabajo de los demás ameno. Sobre todo generosidad tanto en uno como en otro, siempre.

P: Eres muy activa y natural en redes sociales: ¿consideras que son una herramienta fundamental en la vida de un personaje público?

R: Es evidente que ayuda y es un plus darte a conocer en una comunidad tan grande para que sepan en qué proyectos estás metido y así avivar el interés. Creo que es bueno mantenernos informados y también mostrar la parte más humana de cada uno. Además, creo que es una ventana al futuro: no dejamos de ser comunicadores, por lo que tenemos que adaptarnos a lo que viene. Las redes cada vez están más integradas en nuestras vidas para estar al día y recibir 'feedback' de la gente que te está viendo: saber qué es lo que les gusta y lo que no de los proyectos en los que formas parte.

P: ¿Qué te gusta hacer cuando no estás trabajando?

R: Me encanta viajar, me parece supernecesario para abrir la mente. Conocer otras culturas y ver cómo viven en diferentes sociedades me parece lo más enriquecedor que existe. Me encanta pasar tiempo con mi gente y no paro de hacer cosas. Soy un terremoto y admito que me cuesta parar.

P: ¿Cómo te ves dentro de diez años?

R: Me encantaría juntar las dos cosas que más me gustan, viajar y actuar. Poder verme inmersa en una película, por ejemplo, que se ruede en uno o varios países fuera de Occidente con gente de una cultura totalmente distinta a la nuestra, personas a las que escuchar y de las que aprender. ¿Otro de mis sueños? Formar parte de un gran musical.

Belén Rueda
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