Andy Duato da la bienvenida al verano tras su exitoso debut en Netflix y nos abre las puertas de su historia
Este verano lo inauguramos con Andy Duato, protagonista de 'Olympo', serie del momento en Netflix. Recuerdos de infancia, formación exigente y una búsqueda constante por habitar el arte con sentido
"Hace poco me hice una lectura del diseño humano y me dijeron que estoy diseñada para hacer muchas cosas. Que soy una persona de prueba y error. Fue una experiencia muy interesante que recomiendo", dice Andrea, a quien todos llaman Andy. Se refiere a una práctica que mezcla astrología, chakras y física cuántica y que, en su caso, pareció dar en el centro.
Andy Duato no se presenta como modelo, aunque en esta sesión fotográfica lo parezca. La cámara la busca, sí, pero no es la imagen lo que la define, sino la mirada que construye frente a las cámaras de ficción. En esta editorial para Vanitatis, posa con soltura y juego, pero lo que la trae hasta aquí es Olympo, la serie de Netflix que la ha situado como una de las presencias emergentes más prometedoras en la interpretación.
Su recorrido no ha sido lineal, sino pleno de desvíos fértiles. Compitió en gimnasia rítmica, ballet, taekwondo, salto de altura, marcha atlética —donde fue subcampeona— y horseball (una disciplina ecuestre colectiva que combina baloncesto, rugby y balonmano). Estudió Políticas, Filosofía, Economía, Ciencias Medioambientales y Psicología en una universidad americana ubicada en París. Su trabajo final de grado tejía todas esas materias en una propuesta para introducir la responsabilidad social y ecológica dentro del sistema económico.
"Mi infancia en México me hizo sensibilizarme ante las injusticias"
El camino de Andy Duato no nace de una vocación clara, sino de una sensibilidad que fue tomando forma. Nació en 1999 en Querétaro, México, en un entorno rural donde el deporte, los animales y una temprana conciencia social marcaron su infancia. “Nunca imaginé ser actriz. Pensaba que acabaría trabajando para las Naciones Unidas o en algo más político”, recuerda.
Andy Duato con camisa de Vicolo y joyas de Paulet. (Foto: D. L.)
Su infancia estuvo atravesada por la empatía contra las injusticias sociales y también por la belleza: el cine, la música, la literatura… Desde muy pequeña, Andy sintió fascinación por la poesía. “Mi madre es una gran lectora. Yo veía sus novelas y me parecían interminables. La poesía, en cambio, me resultaba más orgánica, más cercana”, recuerda. Atraída por ese formato, empezó a escribir versos propios. Para acompañarlos, aprendió a tocar la guitarra. Hoy, compone canciones y ha empezado a autoproducirlas. “No lo sabe mucha gente… pero sí, hago música. Aunque es algo muy íntimo. No pienso en sacarlo”, confiesa.
"Me encantan los deportes de riesgo"
Esa sensibilidad artística creció en paralelo al amor por el cine. En su casa, era un hábito cotidiano, y con el tiempo, Andy fue afinando su mirada. De niña, le cautivaban universos como ´El puente a Terabithia´ o ´Sweeney Todd´ —“ahí empezó mi obsesión con Johnny Depp”—, también le gustaban las tramas de acción y recuerda su deseo por habitar todos los personajes. Algo que provocó una atracción temprana hacia la adrenalina: “Me encantan los deportes de riesgo. Tuve un novio que practicaba motocross y me encantaba conducir la moto. Eso sí, nunca llegué a saltar, pero bueno como ves, soy muy alocada ”, recuerda con humor mientras sigue compartiendo anécdotas.
De izquierda a derecha: Andy Duato con total look de Vicolo y pendientes de Marina García / Duato luce un vestido de Elisabetta Franchi y pendientes de Marina García. (Foto: D. L.)
Aunque Andrea es alocada a la par que atrevida en cuanto a los deportes y arriesgada con las decisiones que ha ido tomando en su vida, lo cierto es que tiene claro lo que quiere. “Cuando opté por dedicarme a la interpretación, nadie se lo esperaba después de la carrera tan completa que acababa de terminar”, relata, mientras recuerda con cariño una frase literal de su madre: “Hija, vas a ser mucho más feliz con tu lado artístico que metiéndote en un despacho”. Y no se equivocó.
"Mi formación como actriz estuvo guiada por el método Meisner"
Así fue como Andy se lanzó a una nueva etapa y comenzó a estudiar interpretación también en París. “Me encantó. Allí nos introdujeron en una técnica que aún no es muy habitual en España: el método Meisner. Se basa en la sinceridad y la naturalidad sobre el escenario, poniendo el foco en la conexión genuina con el compañero y en la capacidad de reaccionar de forma instintiva a lo que sucede, es decir, improvisando. Al principio me costó hacerlo sobretodo porque era improvisar en francés, pero lo disfruté mucho”.
En 2024 se estrenó la tercera temporada de HIT, la serie de Radio Televisión Española cuya trama se se sitúa en un instituto atravesado por graves conflictos escolares y personales. Andy, una de sus protagonistas, interpreta a Nora, una adolescente diagnosticada con trastorno límite de la personalidad. La intensidad emocional y el comportamiento impulsivo de Nora la sitúan en una constante tensión con su entorno. Su inteligencia afilada y su lucidez incómoda la convierten en una figura tan desafiante como reveladora dentro del aula, donde actúa como catalizadora de conflictos y verdades que muchos prefieren evitar. No busca redención, pero su sola presencia obliga a enfrentar aquello que se intenta soslayar.
Andy Duato con mono de Elisabetta Franchi y zapatos Jimmy Choo. (Foto: D. L.)
“Aunque siempre he sido una persona alegre y abierta, el papel de Nora me llegó en un momento en el que atravesaba un período extraño de introspección y cambios. Interpretarla y meterme en su piel me ayudó mucho”, explica Andy. Además, conectó con el personaje porque tiene una persona cercana con TLP. “Nora dice todo lo que piensa, sin miedo a nada ni a nadie. Ha habido momentos en mi vida en los que me he dicho: ‘Vamos, sé un poco más como Nora’”, añade, consciente de que dar vida a un personaje tan complejo exigió un compromiso emocional y técnico.
"Renata es bondadosa, me ha enseñado lo que es la persistencia"
De manera similar, su papel de Renata en Olympo —la serie de Netflix que ha sido número uno en España y otros países, y cuya trama transcurre en un centro de alto rendimiento— devolvió a Andy a sus propias raíces y a aspectos de su identidad.
“De niña, competí en varios campeonatos de gimnasia rítmica y guardo un recuerdo vívido de mi madre entrenándome con una disciplina implacable. Ella llegó a ser campeona de duatlón a los cuarenta y cinco años. Sin embargo, una lesión en las lumbares puso fin a mi etapa competitiva, lo que me llevó a redirigir mi energía hacia el atletismo y la equitación. Curiosamente, en ocasiones la ficción se entrelaza con la realidad: Durante los tres meses previos al rodaje, nos sometimos a un entrenamiento exigente que me hizo reencontrarme con un miedo conocido: el de volver a lesionarme. Las mañanas eran de hipertrofia y fuerza máxima con un coach en el gimnasio; por las tardes, entrenaba técnica de carrera con una preparadora especializada.
Andy Duato con un traje de neopreno de Daniela Linares (Foto: D. L.)
“Aunque no lo parezca, correr también exige técnica y precisión”, recuerda Andy, cuyo papel es el de una joven atleta disciplinada hasta la obsesión, reservada, silenciosa, volcada en su entrenamiento y en esconder lo que le pasa. Enfrenta la exigencia del alto rendimiento mientras lidia en secreto con un problema de salud. “Renata es bondadosa, me ha enseñado lo que es la persistencia. Y es algo que me llevo a mi vida profesional como actriz. Hay que ser tenaz para no perder las ganas en cada ´no´ que te dicen en un casting. El éxito en esta profesión es muy relativo, hoy estamos aquí hablando de mi personaje, pero yo ya estoy pensando en que tengo que seguir trabajando y en el siguiente” relata mientras retoma el deporte como eje de la conversación.
“Ahora voy al gimnasio y veo a niños bastante pequeños entrenando. El deporte se ha vuelto algo deseable, incluso una moda, y me parece una tendencia muy sana siempre que esté bien acompañada”, reflexiona Andy. Durante la preparación de Olympo, el entrenamiento fue tan intenso como meticuloso: “Seguíamos una dieta muy cuidada y una rutina física exigente. Teníamos que alcanzar ciertos objetivos antes del rodaje. Aun así, los de la productora nos ayudaron a manejar bien la presión y eso nos permitió disfrutar del proceso”.
"Olympo' impulsa la aceptación de cuerpos no normativos como el de las mujeres musculadas"
A raíz de esa transformación corporal, surgió también una reflexión compartida con su compañera Clara Galle: “Hay que normalizar los cuerpos musculados en las mujeres. Al principio me costó reconocerme, pero ahora lo celebro. Me encanta que Olympo abra esa conversación, siento que estamos en el camino de la aceptación de cuerpos no normativos entre ellos, los musculados. Pero aún queda por hacer”.
Andy Duato con vestido de Elisabetta Franchi y pendientes de Marina García (Foto: D. L.)
Comprometida con el cine como herramienta de transformación, ha creado una productora junto a una amiga para apostar por proyectos que dialogan con la sociedad y aborden realidades necesarias: “No solo quiero actuar, quiero contar”. Su personaje soñado no tiene nombre, pero sí forma: “Una mujer pionera en algo. Y si hay riesgo, mejor. Me encantaría, por ejemplo, interpretar a una piloto de carreras. Son muy pocas las que han llegado a competir a nivel de Gran Premio en la historia”.
"No he sentido presión por mi apellido, sí por estar a la altura de un personaje"
Andy sigue hablando con soltura sobre temas sociales, compartiendo anécdotas de su infancia, y, entre una y otra, van apareciendo nombres de familiaresque también han trazado caminos propios en el mundo del arte. Proviene de una saga de creadores como su tía, la actriz Ana Duato o el icónico bailarín Nacho Duato.
¿Es el apellido Duato una carga o una presión? “Nunca lo he vivido así. En este trabajo eso no vale. A un director le da igual tu tío o tu primo: quiere un actor que encaje en el personaje que ha creado. No he sentido presión por mi apellido, sí por estar a la altura de un personaje”, afirma.
“Empezamos casi a la vez, hemos coincidido en castings, y es bonito porque no hay competencia: quiero lo mejor para ella, y ella para mí. Más allá de la familia, somos amigas. Ahora hemos hecho un corto juntas para el Thyssen, y me encantaría volver a trabajar con ella. Compartir una pasión es algo precioso, y en nuestro caso, además, cada una tiene una visión propia del arte. Eso nos lleva a conversaciones muy interesantes”, cuenta Andy. Y concluye con una frase tan rotunda como emotiva: “Siento que la forma que tiene mi familia de vivir la vida es un arte en sí misma”.
Andy Duato con vestido de Daniela Linares y pendientes de Paulet (Foto: D. L.)
Nada en Andy Duato sigue un trayecto previsible: su recorrido vital es el de alguien que ha explorado múltiples caminos, desde lo físico hasta lo intelectual, siempre con una entrega poco común. Cada etapa, cada disciplina, ha sido para ella una forma de entender(se) mejor y de expandir los límites de lo que una artista puede ser. En sus personajes, en su mirada crítica, en su deseo de transformar el relato desde dentro, hay algo más que oficio: hay una ética.
Andy no actúa por ocupar un lugar, sino por cuestionarlo. Por eso, más allá de los proyectos o los reconocimientos, lo que define su identidad es una convicción heredada: vivir el arte no solo como una profesión, sino como una manera de estar en el mundo.
ANDY DUATO EN 10 TIPS
1.Canción: ´Wicked Game´ de Chris Isaak. 2. Película: ´Parasite´, dirigida por Bong Joon Ho. 3. Personaje: Nina Sayers en ´El cisne negro´. 4. Referente: Jane Birkin. 5. Libro: ´El viaje inútil´ de Camila Sosa Villada. 6. Poema: ´La casada infiel´ de Federico García Lorca, ´Al borde´ de Gloria Fuertes y ´Menos tu vientre´ de Miguel Hernández. 7. Lugar: La terreta. 8. Un sueño por cumplir: ¡ demasiados ! 9. Un talento oculto: sé andar haciendo el pino. 10. Una frase: “Vive y deja vivir.”
CRÉDITOS
Producción y estilismo: Berenice Lobatón | Ayudante de estilismo: Lucía San José | Localización: Sonsoles López Martin ( interiorista ) | Agradecimientos: María Rodríguez de A LeightHouse
"Hace poco me hice una lectura del diseño humano y me dijeron que estoy diseñada para hacer muchas cosas. Que soy una persona de prueba y error. Fue una experiencia muy interesante que recomiendo", dice Andrea, a quien todos llaman Andy. Se refiere a una práctica que mezcla astrología, chakras y física cuántica y que, en su caso, pareció dar en el centro.