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Este truco para hacer yogur casero va a hacer que no vuelvas a comprar los de supermercado
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Este truco para hacer yogur casero va a hacer que no vuelvas a comprar los de supermercado

Los expertos en nutrición destacan que el yogur casero es tan seguro como el industrial siempre que se respeten las temperaturas, la higiene y el tiempo de fermentación

Foto: Este estudio de Harvard nos aclara si es bueno cenar solo fruta o yogur. (Pexels / Antoni Shkraba)
Este estudio de Harvard nos aclara si es bueno cenar solo fruta o yogur. (Pexels / Antoni Shkraba)

Hacer yogur casero vuelve a estar de moda, no solo por el ahorro que supone, sino porque cada vez más personas buscan alimentos sencillos, naturales y sin aditivos. Y ahora, un truco que se ha viralizado en redes promete revolucionar esta tradición de cocina doméstica: una técnica tan fácil que garantiza un yogur cremoso, lleno de sabor y casi imposible de fallar. Quienes lo han probado cuentan que, desde entonces, no han vuelto a comprar yogures del supermercado.

La base del método es sorprendentemente simple: solo necesitas un litro de leche y un yogur natural con fermentos vivos. Pero lo que cambia por completo el resultado es la forma de calentar la leche y mantener la temperatura durante la fermentación. En lugar de recurrir a yogurteras, hornos o aparatos especiales, este truco propone usar algo que todos tenemos en casa: una olla normal y una manta o toalla gruesa. El objetivo es conservar el calor el tiempo suficiente para que las bacterias del yogur se multipliquen de manera óptima.

placeholder El yogur es una gran opción para las meriendas y almuerzos. (Pexels/ Ecrin)
El yogur es una gran opción para las meriendas y almuerzos. (Pexels/ Ecrin)

El procedimiento comienza calentando la leche a unos 40-45 grados, es decir, tibia al tacto pero sin llegar a hervir. Esta temperatura es clave: demasiado baja y los fermentos no actúan, demasiado alta y se destruyen. Una vez lista, se mezcla el yogur natural —a temperatura ambiente— con unas cucharadas de la leche para integrarlo. Luego, se incorpora todo el yogur a la olla, se remueve suavemente y se tapa con firmeza.

Aquí llega el truco estrella: envolver la olla en una manta, un forro polar o incluso meterla dentro de una bolsa térmica. Este aislamiento casero mantiene el calor constante durante horas, creando un ambiente similar al de una yogurtera. Bastan entre 6 y 10 horas para que la mezcla cuaje por completo. Muchos lo dejan reposar durante toda la noche, y a la mañana siguiente el resultado sorprende: un yogur espeso, suave y con un sabor muchísimo más fresco que el envasado.

placeholder El yogur es una excelente fuente de calcio y proteínas. (iStock)
El yogur es una excelente fuente de calcio y proteínas. (iStock)

Además del sabor, el yogur casero ofrece otras ventajas. No contiene azúcares añadidos, espesantes artificiales ni conservantes. Puedes personalizarlo según tus gustos: más denso si usas leche entera, más ligero con leche semidesnatada, o incluso convertirlo en yogur tipo griego colándolo unas horas. También puedes añadir miel, mermeladas naturales, trozos de fruta o frutos secos una vez esté listo.

El ahorro económico también es considerable. Con un solo yogur natural —que sirve como fermento— puedes obtener entre seis y ocho raciones caseras. Y si reservas un poco de tu propio yogur, puedes seguir elaborando más sin necesidad de comprar otro, reduciendo aún más el coste. Todo ello sin generar residuos plásticos ni depender de los formatos industriales.

Hacer yogur casero vuelve a estar de moda, no solo por el ahorro que supone, sino porque cada vez más personas buscan alimentos sencillos, naturales y sin aditivos. Y ahora, un truco que se ha viralizado en redes promete revolucionar esta tradición de cocina doméstica: una técnica tan fácil que garantiza un yogur cremoso, lleno de sabor y casi imposible de fallar. Quienes lo han probado cuentan que, desde entonces, no han vuelto a comprar yogures del supermercado.

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