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La guerra familiar estaba activa desde hacía tiempo. Antonio David Flores y Rocío Carrasco estaban en disputa judicial por la custodia de sus hijos. En junio de 2012 el padre de Rocío Flores abrió en el juzgado de primera instancia número 5 de Alcobendas un proceso de modificación de medidas en relación a la custodia que tiene en común con la hija de Rocío Jurado. A su petición adjuntó un informe psicológico en el que su hija aseguraba que su madre no la quería, que no confiaba en ella e incluso que la golpeaba “agarrándola a veces por el cuello”.

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El 5 de julio de ese mismo año Rocío Carrasco recibió una notificación en casa: tenía que llevar seis días más tarde a su hija de 15 años al juzgado para que declarase contra ella. Así lo hizo. Sin embargo, un día antes de acudir a declarar, tuvo en su casa un incidente que marcó su relación.

Durante una discusión entre ambas Rocío Carrasco se cortó con un cuchillo que portaba su hija en la mano y que esta se negaba a darle. Carrasco sujetó el cuchillo que Rocío Flores portaba en la misma mano con la que estaba gesticulando a raíz de la discusión, cuando esta propinó un tirón del mismo que acabó propiciando un corte en la mano de su madre.

Este episodio, sin embargo, fue rebajado por Carrasco en una declaración posterior. La madre aseguró que su hija no la había amenazado en ningún momento, “cortándose ella en un dedo de forma fortuita cuando intentaba que la menor no sufriera daño alguno, al gesticular a la vez que intentaba cortar una manzana”. Estas declaraciones, fueron vistas por la Justicia con buenos ojos. Apuntalaban su versión y le daban credibilidad, pues eran evidencia de que Carrasco no arremetía “de forma indiscriminada contra la menor”.

Volviendo al ámbito de la petición de la custodia por parte de Antonio David Flores, el 11 de julio se produjo la declaración de la hija del exmatrimonio. Flores dijo que se sentía maltratada por Rocío Carrasco y que quería irse a vivir con su padre. Pero su declaración no convenció al juez. Ambas tuvieron que volver juntas a casa ese mismo día. Lo único que consiguió Antonio David fue que el titular del juzgado solicitase un informe al equipo técnico psicosocial. Su conclusión: mala gestión del divorcio que repercute en sus hijos. Además, la Comunidad de Madrid realiza otro y se concluye parecido: Antonio David Flores condiciona para mal el comportamiento de su hija hacia Rocío Carrasco.

Flores-Carrasco, una exclusiva de 2.000 folios

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