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Flores-Carrasco Confidencial. CAPÍTULO 1

El día que Rocío Flores tiró al suelo y “propinó varios golpes” y “patadas” a su madre, Rocío Carrasco

Esta es la historia de una ruptura. Se han contado muchas versiones de la misma. Demasiadas. Por fin sabremos lo que sentenció la justicia

Foto: Imagen: EC diseño
Imagen: EC diseño

Rocío Carrasco Mohedano y Antonio David Flores Carrasco contrajeron matrimonio en 1996, cuando ella contaba con apenas 18 años y él con 20. Por entonces, Antonio David desempeñaba el oficio de guardia civil y Rocío estaba a punto de dar el salto definitivo (tras breves incursiones) a la pequeña pantalla de la mano de María Teresa Campos en el programa ‘Día a día’, de Telecinco. La pareja tuvo dos hijos, Rocío (13 de octubre de 1996) y David (15 de diciembre de 1998).

[Cap. 2: El día que un juez condenó a Rocío Flores por "maltrato habitual, amenazas e injurias" durante tres años contra Rocío Carrasco]

La separación llegó a finales de 1999, quedando la custodia de los hijos a cargo de la madre y los fines de semana alternos y mitad de las vacaciones en manos del padre. En 2005, cambia el régimen pasando, de mutuo acuerdo, a tener la custodia compartida. Desde entonces, los hijos pernoctaban quince días con cada progenitor de forma alternativa y las vacaciones por mitades.

Pero todo cambió el 27 de julio del año 2012...

[ Vea todo el especial: Rocío Carrasco o su hija, ¿quién es la verdadera superviviente? ]

Viernes negro en Valdelagua

Retrocedamos en el tiempo hasta aquel día. Es viernes, alrededor de las ocho de la mañana. Amanece en la urbanización Valdelagua, a las afueras de Madrid. Fidel Albiac aún duerme. También el hijo menor de Rocío Carrasco, David, descansa en otro de los cuartos del domicilio familiar sito en el término municipal de San Agustín de Guadalix.

En otra de las dependencias, concretamente en la cocina, desayunan las dos mujeres de la casa. Rocío Flores se ha levantado temprano para acudir a un cursillo de verano. Lleva todo el mes ocupada en dicho menester, ya que no coronó demasiado bien el curso escolar. Su madre, Rocío Carrasco, comparte con ella apenas un puñado de baldosas que dan forma (han pasado muchas cosas en esa casa en las últimas semanas) al puzle de una trinchera. En ese lugar, aquel día, a dicha hora está a punto de estallar una guerra mundial. ¿El arma nuclear? Una nectarina. Sí, una nectarina. Una simple excusa, quizá, si se tienen en cuenta los dantescos acontecimientos que habrían de suceder en el clan Jurado a partir de ese preciso momento.

Tras una disputa entre ambas mujeres que comienza por dicha pieza de fruta (según narraron en sede judicial), se suceden los gritos y los golpes en la casa familiar; ese día, más bien, casa del terror. Rocío Carrasco acaba en el suelo por dos veces. Aturdida. Así se refleja en la sentencia del Juzgado de Menores n.º 4 de Madrid antes referida. La primera vez cae sobre el suelo de la cocina. La segunda, intentando impedir la huida de su hija, muerde la lona del pasillo que da entrada a la casa.

Sentencia del Juzgado de Menores número 4 de Madrid 44/2013

“Sobre las 8:00 h del día 27 de julio de 2012, encontrándose la menor en el domicilio familiar junto a su madre, la pareja de esta y su hermano, inició una disputa con aquella en el transcurso de la cual le propinó varios golpes, llegando incluso a tirarla al suelo, para posteriormente seguir golpeándola, dándole varias patadas. Como consecuencia de los hechos, Rocío Carrasco sufrió policontusiones con equimosis en la región frontal derecha, con edema en ambas muñecas, en muslo derecho, en el antepié derecho y un hematoma en el segundo dedo del pie derecho, para cuya curación únicamente precisó de una primera asistencia facultativa y de las que tardó en sanar ocho días, uno de los cuales estuvo impedida para el ejercicio de sus ocupaciones habituales”.

Párrafo extraído del epígrafe correspondiente a los “hechos probados”

La menor, que por entonces contaba tan solo con 15 años de edad, abre la puerta y sale corriendo. Atraviesa el jardín, accede a la calle y se introduce en el vehículo del chofer que todos los días la acerca al colegio de La Moraleja donde se imparte el ya mentado curso de verano. Estaba “muy nerviosa”, recoge la sentencia. Le comenta a aquel hombre que “su madre está tendida en el suelo”, tal y como este declaró cuando fue llamado como testigo en el proceso, y le pide que la lleve al cuartel de la Guardia Civil, pero el conductor se niega.

Rocío Carrasco, no solo no saldría condenada, sino que la malograda en este espinoso asunto sería finalmente su hija, Rocío Flores

Su padre, Antonio David Flores, sin embargo, no lo hizo. Horas después de aquella aparatosa escena doméstica, Rocío Flores Carrasco declararía ante la benemérita contra su madre, a la que atribuyó un supuesto delito de malos tratos. Las cosas se ponían feas entre ellas. Más aún, si cabe. Han leído bien, por cierto. A pesar de lo narrado más arriba (recalcamos, los hechos probados en el juicio en el que acabaría derivando todo este entuerto) fue la hija quien denunció a la madre.

Se abriría entonces una causa, por lo penal, que a la larga se bifurcaría en dos. Y, paradojas del destino, como se viene anunciando, la procesada en un primer momento, Rocío Carrasco, no solo no saldría condenada, sino que la malograda en este espinoso asunto sería finalmente su hija, Rocío Flores, con la que desde entonces no mantiene ningún tipo de relación.

Esta es la historia de esa ruptura. La verdadera historia de esa ruptura.

Mañana en Vanitatis:

Capítulo 2. El día que un juez condenó a Rocío Flores por “maltrato habitual, amenazas e injurias” contra Rocío Carrasco

Flores-Carrasco Confidencial: una exclusiva de 2.000 folios

A lo largo de este reportaje especial, Vanitatis irá desgranando todo lo acontecido en la familia de Rocío Carrasco Mohedano antes, durante y después del 27 de julio de 2012, fecha en la que las dos generaciones descendientes de la cantante Rocío Jurado, hija y nieta, romperían para siempre a consecuencia de la apertura de un proceso penal por supuestos malos tratos. Lo que podrán leer en este diario no será en ningún caso la versión de ninguno de los implicados en el conflicto familiar, sino los hechos considerados probados por los jueces que se han ido ocupando del caso. Por tanto, se trata de la primera vez que conoceremos una verdad neutral y desinteresada, siempre desde los ojos de profesionales, también fiscales, forenses o psicólogos, que han abordado el conflicto que nos ocupa sin mayor implicación que la que les obliga el cargo público que desempeñan.

Rocío Flores, durante un debate de 'Gran Hermano VIP'.
Rocío Flores, durante un debate de 'Gran Hermano VIP'.

Una investigación de varios meses nos ha permitido acceder a una documentación formada por más de 2.000 folios relacionados con el duro proceso de divorcio y lucha por la custodia de sus hijos que ha enfrentado a Rocío Carrasco y Antonio David Flores durante alrededor de los últimos veinte años en los juzgados. Dichos documentos arrojan luz sobre un asunto del que han hablado los protagonistas en numerosos medios de comunicación y que resulta, por esta razón, además de por la indubitada notoriedad pública de todos los personajes que aparecerán en el relato, de un incuestionable interés periodístico.

No obstante, y a pesar de que Vanitatis va a ceñirse a los hechos probados que aparecen en los documentos recabados, fuente primaria de los procesos judiciales que se irán mentando en lo sucesivo, este medio se ha puesto en contacto, directamente o a través de sus representantes, con los cuatro protagonistas principales de la historia para advertirles de la publicación de dicho contenido.

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