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El porqué de Sacha Thyssen

Los Thyssen ya están casi de parto y ahora sólo falta que la feliz noticia tenga hora y día exacto para que los lectores de Hola

Foto: El porqué de Sacha Thyssen
El porqué de Sacha Thyssen
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    Los Thyssen ya están casi de parto y ahora sólo falta que la feliz noticia tenga hora y día exacto para que los lectores de Hola conozcan el rostro del primer hijo del matrimonio y primer nieto a su vez de la baronesa Thyssen. Hasta que llegue ese momento, lo mejor es releer las declaraciones que los felices papás han realizado durante este embarazo y alucinar con sus explicaciones, sobre todo cuando cuentan que han elegido el nombre de Sacha por ser la versión rusa de Alejandro. Y es que el hijo de Tita, además de Borja, también se llama Alejandro. Lo mejor de todo es que Borja Alejandro tenía un buen amigo de infancia que sí se llamaba Sacha en homenaje a su abuelo materno que era ruso y de ahí que llevara el diminuto de Aleksander en su variante eslava.

    Sacha y Borja Alejandro estudiaban en el mismo colegio de La Moraleja y jugaban casi todas las tardes en sus respectivas casas paternas. En la residencia del barón Thyssen a Sacha le trataban casi como a uno más de la familia. O sin casi. En esos años, Borja Alejandro empezaba a despuntar como un adolescente alto y flacucho (nada que ver con la actualidad). Acababa de dejar los bombachos de seda a juego de camisa que su mamá le ponía y el corte de pelo a lo tazón que también lució en su momento el hijo de Pantoja.

    El barón solía entretenerse viendo como Borja y Sacha jugaban por sus salones y más de una vez se le escuchó comentar que Sacha parecía un auténtico príncipe. Educado, amable, encantador y muy guapo, el joven, hijo de Paco Gordillo, vio como su amigo empezaba a fallar en los planes de la pandilla cuando conoció a su actual mujer Blanca. Ya nunca fueron como antes.

    Al principio, la baronesa no le dio importancia, hasta le divertía ver cómo su hijo era todo un machote con una hembra tan despampanante. Luego, la cosa ya no le hizo tanta gracia. En lugar de quedarse en una simple aventura de adolescentes, Borja Alejandro se enamoró de Blanca y ya no quiso salir más con los amigos del colegio. Tita intuía el peligro de una relación tan duradera y llamaba a Sacha y a otros amigos para que salieran con su hijo. Pero ya fue imposible. De aquella amistad, a Borja Alejandro le queda en la memoria el nombre de Sacha, el mismo que pondrá a su hijo, y que tanto le gustaba a su madre. Por lo menos, en eso no habrá queja.

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