Jaime Martínez-Bordiu y su adicción a las drogas
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Jaime Martínez-Bordiu y su adicción a las drogas

“Ahora que he confesado públicamente mi adicción a las drogas me he liberado”. Con esta frase tan demoledora Jaime Martínez-Bordiu expresaba su estado de ánimo. Su

Foto: Jaime Martínez-Bordiu y su adicción a las drogas
Jaime Martínez-Bordiu y su adicción a las drogas

“Ahora que he confesado públicamente mi adicción a las drogas me he liberado”. Con esta frase tan demoledora Jaime Martínez-Bordiu expresaba su estado de ánimo. Su círculo más cercano no estaba muy seguro de si esta decisión era la correcta. Aparecer en un programa de televisión (‘¿Dónde estás corazón?’) con audiencia millonaria y contar su situación personal y familiar podía volverse en su contra. No fue así, y quizá los únicos que se han sentido molestos han sido los hermanos.

La madre, la duquesa de Franco, ha sido y es su gran apoyo. Y también su sobrino Luis Alfonso de Borbón, que ahora le devuelve lo mucho que le apoyó y consoló cuando a la muerte del duque de Cádiz el joven huérfano se instaló en el domicilio familiar de Hermanos Bécquer. “Jaime ejerció de hermano mayor. Me cuidó y estuvo siempre que le necesité”, explicaba hace tiempo el actual duque de Anjou a Vanitatis.com.

En estos momentos, la situación del menor de los varones Martínez- Bordiu es de “vuelta a empezar”. Durante años se sabía de sus problemas con al cocaína y el alcohol. Era un secreto a voces, lo mismo que sus entradas y salidas en clínicas para desintoxicarse. Una de las veces, la cortina de humo tuvo como protagonista a Luis Alfonso. Desde que se hizo mayor, Jaime siempre ha formado parte del grupo de VIP’s que acudían a fiestas y estrenos. Su ausencia del panorama social se justificó en aquel momento con una estancia en Venezuela donde Luis Alfonso le había requerido para unos temas profesionales.

Jaime es abogado y colabora con dos despachos en Madrid y Barcelona. También se encarga (o se encargaba) de los asuntos jurídicos y legales de la familia Franco. Aunque en estos momentos las relaciones fraternales están bajo mínimos. Según cuentan los íntimos, Jaime no está dispuesto a que le hagan feos a su “mujer” (así llama a la novia Ruth). La última movida tuvo que ver con el bautizo de la nieta de Mariola donde no se cursó invitación a la pareja de Jaime, además de la guinda que consistente en vestir a su hijo de monaguillo sin comunicarle esa decisión.

Tampoco la han convocado a la boda de la sobrina Leticia. Su entorno más cercano ha asegurado a Vanitatis.com que “Jaime por eso no pasa. No entiende cómo su hermana Mery va ahora de selectiva cuando ella tuvo unas parejas que mejor no recodarlas y que hicieron mucho daño a los Franco. Él tiene sus defectos, pero no es hipócrita”. En plan de broma, Jaime dice que antes había una mula Francis y ahora hay también una mula Mery.

Cuentan también que aunque se lleva muy bien con su sobrina cree que ella no ha invitado personalmente a Ruth para no enemistarse con su madre. Jaime es una persona muy afectiva y los quiere mucho, pero tiene claro que su familia en grado directo son su hijo, su madre y Ruth. Por lo tanto, quien no la acepte a ella tampoco le acepta a él. Con Arantxa, la hermana con la que siempre hizo tándem, tampoco ha recibido el apoyo que esperaba y ha hecho causa común con los que le consideran una persona poco fiable. Cuando se sucedieron las denuncias por malos tratos (Ver noticia) y la pareja estaba en boca de todos, el propio Jaime dijo que había metido la pata muchas veces en su vida pero que sabía pedir perdón “Es algo que me transmitió mi abuela. Me decía que nunca es tarde para pedir perdón. Y eso es lo que hago cuando me equivoco”. Ahora también lo ha hecho y por eso no entiende ciertos vacíos.

Entre sus planes más inmediatos está el organizar las vacaciones con su hijo y Ruth. Y por supuesto, continuar con el tratamiento y la terapia. Sus amigos me confirman que durante varios meses consiguió dejar de consumir cocaína. Sabe que tienen que empezar de cero, pero esta dispuesto a intentarlo.