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La infanta Elena, vestida para matar en Estocolmo

Cuando Lorenzo Caprile le presentó el boceto del traje de gala torero, la infanta quedó impactada y no dudó en que ése era 'el vestido'. Y efectivamente

Foto: La infanta Elena, vestida para matar en Estocolmo
La infanta Elena, vestida para matar en Estocolmo

Cuando Lorenzo Caprile le presentó el boceto del traje de gala torero, la infanta quedó impactada y no dudó en que ése era 'el vestido'. Y efectivamente así fue. Toda la prensa extranjera se hizo eco del traje de luces que Elena de España lució en la boda sueca.

No sólo impactó porque era un reflejo del made in Spain, sino porque se trataba de una obra de arte, mucho más representativa que los modelitos de boutique de barrio que se presentan a menudo en Cibeles y similares.

Lorenzo Caprile no desfila en las pasarelas oficiales y su genialidad la muestra en su taller de costura, que es una especie de laboratorio donde hace sus experimentos, que siempre salen bien, aunque de primeras parezcan locuras excesivas.

La falda del vestido fetiche la realizó con tres capas de gazar de seda natural. Una tela que inventó Balenciaga y que, cosida como lo ha hecho Caprile, da esa sensación de ser parte de un capote. Debajo, una enagua de tul para dar más movimiento y encima, la chaqueta también torera con caireles y todo.

El caso es que un vestido de estas características no sólo es complicado llevarlo sino también pasearlo por una corte un tanto rancia donde el resto de coronados y herederos -incluida Letizia- a lo más que llegan es al escote palabra de honor que, por cierto, es a Caprile lo que los ajos a los vampiros.

La Infanta llegó, vio y suponemos que venció en un encuentro de royals donde ella era lo poco que no era obvio. Y también Rania. Pero como la reina jordana iba con marido del brazo, no cuenta.

Dicen que Elena es la más Borbón de los hijos reales, tanto en el plano de sentimiento dinástico como en su fuerte carácter, muy parecido al de su regio padre. En Estocolmo llamó la atención por su seguridad y no le hizo falta chevalier servant  (acompañante masculino en el protocolo) para hacer su entrada en plan torera. 

Divorciada y con su vida afectiva recuperada, seguramente la infanta Elena tuvo en esta boda más de un sueco o similar bailándole los caireles. Como si fuera la protagonista de una película de amor y lujo, el títular bien podría ser 'Vestida para matar'. Allá cada cual con sus interpretaciones. Un último apunte: su hermana Cristina, ataviada también de Caprile, arriesgó con el traje de punto. El verde agua era espléndido pero menos llamativo.

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