Mia Farrow, la ex que no perdona
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HA INSINUADO QUE SU HIJO NO ES DE WOODY ALLEN

Mia Farrow, la ex que no perdona

Esta misma semana, declaraba que Ronan, el hijo que tuvo con el director de Annie Hall, podría ser, en realidad, de Frank Sinatra

Foto: Una fotografía de archivo de Allen y la actriz
Una fotografía de archivo de Allen y la actriz

Fue su musa y su inspiración durante años. Pero Mia Farrow se puso encontra de su Prometeoparticular, un Woody Allen que pareció haber dado vida con ellaa su 'monstruo'; un monstruoque se acabaría rebelando contra él. Esta misma semana, la actrizdeclaraba que Ronan, el hijo que tuvo con el director de Annie Hall, podría ser, en realidad, de Frank Sinatra. La viuda de ‘la Voz’, Bárbara Sinatra, declaraba esta semana que lo que ha insinuado Farrow en la revista ‘Vanity Fair’ es “un montón de basura”. Ronan, el joven cuyo origen se ha puesto en duda, sigue adelante como si nada con su trabajo para la administración Obama y ha asegurado con sorna que “todos somos ‘posibles’ hijos de Frank Sinatra”, en alusión al legendario carácter mujeriego del cantante y actor. Las insinuaciones de la actriz son el último eslabón de una guerra que empezó con unas fotografías y ha acabado con bombas declarativas que suelen hacer las delicias de la prensa.

“Woody me llevó a otro mundo”, decía la actriz en los buenos tiempos, cuando formaban un perfecto binomio artístico y personal. Se conocieron en uno de los momentos cumbre de la vida profesional de Allen: Annie Hall había ganado el Oscar a la Mejor Película y él se había convertido en el más intelectual de los directores del nuevo Hollywood. En el otoño de 1979, ambos se conocieron en una cena. A priori, nadie podría haberlos imaginado juntos: a ella le gustaban los animales y los niños, mientras que él disfrutaba de su misantropía y prefería el trabajo a cualquier tipo de reunión familiar. Fue Michael Caine quien los presentó en aquella cena. Ella tenía 34 años, era una estrella y solo tuvo buenas palabras para el director aquella noche. “Me encanta Manhattan”, le dijo acerca de la película que acababa de rodar el director.

Lo que podría ser el cumplido de una actriz hacia un director que admira se convirtió en una improbable relación sentimental. A partir de entonces se unieron en lo personal y en lo profesional. Los dos se habían casado y divorciado en dos ocasiones y eso hizo natural que no se plantasen jamás la idea de pasar por el altar. Aunque ahora proclame a Sinatra como el hombre de su vida, Mía Farrow había acabado más que harta del cantante, de sus amantes y de sus nada disimuladas relaciones con la mafia de las Vegas. Broadway Danni Rose (1984) fue la primera de las películas en las que Mía se convirtió en la ‘mujer Allen’ por excelencia: deseable, sencilla y casi tan neurótica como él. De su dúo nacieron películas como Hannah y sus hermanas (1986) o La Rosa Púrpura del Cairo. Allen tiene fama de duro con sus actrices, y Farrow, hija de Maureen O’Sullivan (la Jane de Tarzán) y el actor John Farrow, no se libró de alguna que otra indicación con la que el genio del psicoanálisis cinematográfico la llegó a exasperar. Como ejemplo, el rodaje de Alice, la película de 1990 en la que el viento hizo que su capa roja revelase el vestido blanco que llevaba debajo. Para Allen ese detalle estropeaba la estética de la escena, por lo que les tocó discutir. Ella quería enseñar el vestido y él quería ocultarlo. Después de todo, en el set él era quien mandaba, y así se lo hizo saber.

En 1987 tuvieron un hijo, el Ronan que ahora podría resultar el vástago de Sinatra. Lo que sucedió a continuación podría salir de cualquier película del propio Allen. Mía Farrow descubrió unas fotografías subidas de tono de su hija adoptiva, Soon-Yi, que tenía entonces 21 años, en los cajones del director. Su enfado fue monumental, porque la aventura de Allen y su hija no se quedó ahí. A partir de entonces, ambos iniciaron una relación que aún perdura.

Allen y Farrow lucharon con todas sus fuerzas por la custodia de los hijos de ambos y la enemistad del matrimonio de La Guerra de los Rose parecía sacada de La Casa de la Pradera en comparación con la de ellos. Cada vez que podía, Farrow estaba dispuesta a hacer público lo que le parecía una perversión, que su marido iniciase una relación con su hijastra delante de sus narices y que, para colmo de males, la dejase por ella. La diferencia de edad no era más que el menor de los problemas en esa nueva relación de Allen. Se podían poner, según Farrow y el Hollywood más moralista, muchas pegas más. Pese a todo, la reputación de Allen como director no sólo no menguó sino que creció hasta llegar a nuestros días, en los que es una figura intocable de la meca del ciney de la industria cinematográfica.

El odio de Farrow hacia su ex lo ejemplifica una curiosa anécdota. El canal TCM osó pedirle fragmentos inéditos de los rodajes de sus películas con Woody Allen. Ella se negó rotundamente. No quería participar en nada que pudiese aumentar el ego de su ex. Ante el libro de ella en el que lo retrataba a él como a un auténtico monstruo, Allen reaccionó con su habitual parsimonia e indiferencia. “No importa, ella y yo nos hemos peleado muchas veces, y ésta es una pelea más. Por supuesto que comprendo el tipo de problema que tenemos. Pero la prensa o el público me son totalmente indiferentes, no podrían importarme menos", dijo acerca de su reputación, que peligraba como nunca. Estados Unidos hace pagar cara cualquier ‘desviación’ moral.

Cuando la batalla parecía haber remitido, han vuelto las bombas y la lucha del mismo ‘soldado’. La insinuación sobre la paternidad de su hijo Ronan pone de manifiesto que el odio de Farrow no se ha atemperado con el paso de los años. Sigue ahí y, de hecho, parece darle mucha energía, ya que desde que se separó de Allen ha aceptado más personajes de secundaria que nunca, intentando alcanzar el nivel que consiguió haciendo películas con él. Mientras tanto, Allen apenas ha evidenciado, si es que lo siente, el rencor hacia ella. Dicen que alguien inteligente aprende más de sus enemigos que un bobo de sus amigos. Woody Allen parece tener adjudicado el papel de inteligente en esta, una guerra en la que la firma de paz parece imposible.

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