Tres razones que explican por qué Silvia Jato ya no es 'la novia del Constitucional'
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PROBLEMAS FAMILIARES; PRINCIPAL DE LAS CAUSAS

Tres razones que explican por qué Silvia Jato ya no es 'la novia del Constitucional'

La dificultad de encajar dos mundos profesionales muy alejados y ciertas tensiones en el ámbito familiar habrían provocado su ruptura seis meses después

placeholder Foto: La presentadora Silvia Jato, en una imagen de archiva (I.C.)
La presentadora Silvia Jato, en una imagen de archiva (I.C.)

Con las mismas ganas que se aventuró a emprender una nueva relación sentimental después de un matrimonio fallido y varios años sin pareja, Silvia Jato ha decidido zanjar un noviazgo que, a tenor de sus palabras (“Estoy muy contenta con la decisión que he tomado”), no podía tener continuidad. La historia de amor que comenzó “como un flechazo a primera vista” entre la presentadora y Enrique López, según contaba ella misma a Vanitatis en el mes de junio, cuando ambos fueron fotografiados por primera vez, se fue debilitando con el paso de los días. “No ha habido terceras personas”, aseguran fuentes cercanas a la extinta pareja, aunque lo cierto es que a él ya se le ha visto por algunos de los locales más famosos de la capital con otras compañías. Las diferencias de carácter, la dificultad de encajar dos mundos profesionales muy alejados y ciertas tensiones en el ámbito familiar habrían llevado a Silvia a optar por la ruptura.

Silvia, ¿la novia del Constitucional?

Acostumbrada a acaparar todos los focos, tras convertirse en uno de los rostros más populares de la televisión, Silvia decidió cambiar de estrategia cuando inició su relación con Enrique. Consciente de que sus mundos eran muy diferentes, optó por mantenerse en un segundo plano, hasta el punto de negarse a acompañar a su novio a la Feria de San Isidro o al palco del Real Madrid, al que López suele acudir cada vez que juega su equipo. La presentadora evitaba de esta manera que los titulares de la nueva designación de Enrique como nuevo magistrado del Tribunal Constitucional se viesen mezclados con su vida privada. Sin embargo, y a pesar de estos cuidados, el día de la toma de posesión de Enrique no se pudo evitar lo inevitable, que todos los comentarios se centraran en ella. A partir de ese momento, la presentadora de televisión se convertía en “la novia del constitucional”, algo que según personas cercanas a la pareja no siempre ha sido fácil de llevar. “Encajar esos dos mundos ha sido muy complicado. Parte del círculo de Enrique se sentía incómodo por los focos que acaparaba ella y se produjeron ciertas envidias”, concluye esta fuente.

Enrique, un magistrado con carácter

Silvia siempre destacaba el enorme sentido del humor que tenía su “chico” (que es como ella se refería siempre a él) cada vez que alguien le preguntaba por la mejor cualidad de Enrique. Pero el magistrado, además de hacer reír a su novia, es un hombre exigente, apegado a las vejas costumbres. “Las responsabilidades de su cargo y las presiones a las que se puede ver sometido le llevan en ocasiones a ser un hombre seco, lo que podría haber chocado con el carácter de Silvia, que incluso después de la separación sigue manteniendo la jovialidad y la sonrisa de siempre”, comenta un amigo de la pareja.

La familia y uno más

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