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EL DIESTRO SE DEJA QUERER PARA ‘SUPERVIVIENTES’

Jesulín de Ubrique: "Si mi hijo quiere ser torero lo será, aunque María José no quiera"

A Campanario no le hace ninguna gracia su vuelta a los ruedos, pero mucho menos que el diestro quiera apuntar a su hijo, que acaba de cumplir 8 años, a la escuela de tauromaquia

Foto: El extorero Jesulín de Ubrique, en una imagen de archivo (Gtres)
El extorero Jesulín de Ubrique, en una imagen de archivo (Gtres)

Jesulín de Ubrique muestra otro talante. Cada vez que acude a un acto público ya no veta a la prensa ni se enfada con los reporteros que hacen guardia en la puerta de su casa. La calma ha vuelto a su vida después de años en los que el mundo Ambiciones era algo así como el Falcon Crest andaluz. Vuelve a los ruedos con la excusa de celebrar su cuarto de siglo como torero. Pero da otra razón: "Porque es lo que sé hacer". También reconoce que lo hace por dinero, ya que “nadie trabaja gratis". En este sentido, Jesulín es claro y no adorna un regreso taurino con lo que no es, de la misma manera que tampoco entiende los vetos a plazas como han hecho otros colegas.

El diestro sabe de sus limitaciones actuales, por eso no quiere torear en Las Ventas ni en la Maestranza y se decanta por plazas de segunda y tercera. "No estoy preparado para torear 200 corridas al año como hacía antes y por eso prefiero elegir dónde quiero estar".

A su mujer, Maria José Campanario, no le hace ninguna gracia esta nueva etapa taurina, pero se tienen que aguantar. "Ella sabía a qué me dedicaba y nunca me he cortado la coleta. Por lo tanto, mi vuelta oficial siempre ha estado ahí", manifiesta el de Ubrique.

No habla de Belén Esteban

Jesús se considera un hombre con suerte y aclara que lo único que quiere es que le dejen en paz con temas que no tienen que ver con él. De Belén Esteban y de su hija Andrea no quiere hablar y utiliza el "paso palabra" para esquivar preguntas relacionadas con la concursante de Gran Hermano VIP. "No veo el programa, pero ni ese ni ninguno. Me gustan los toros y el fútbol", dice. Lo curioso de esa afirmación es que se ha convertido en el mánager de Campanario y parece que se encarga de negociar su caché. Al menos eso se comenta y más desde que María José acudió al programa Hay una cosa que te quiero decir y el torero ejercía de representante perfecto. Todo queda en casa.

Los líos familiares han desaparecido de la escaleta de los programas de entretenimiento donde el padre, la madre, las novias del padre y demás elementos colaterales confirmaban un entramado digno de vodevil. Ahora hay un silencio ‘administrativo’ y cada uno se dedica a sus cosas. "Fueron años muy duros. Nos hicieron mucho daño, sobre todo a María José. Todos los días nos separaban. Fueron crueles".

El torero está “muy orgulloso” de sus hijos, sin especificar número y nombre. Del chico –Jesusito– dice que le encanta el campo y torear. "Ya desde chico me imitaba con su capotito y sus trastos que le regalaron cuando nació. Lo llevo conmigo a tientas y lo pasa muy bien. En cuanto tenga la edad le apunto a la escuela de tauromaquia. El problema lo voy a tener con su madre, que no quiere", explica con risas. "María José sabe que por mucho que se oponga si el chico quiere ser torero, lo será. Y mi trabajo será ayudarlo", expone.

Se deja querer por Telecinco

Respecto a su posible participación en el programa Supervivientes, no quiere confirmar nada. "Por ahora no está cerrado", indica. Él se deja querer mientras sube la oferta: "Creo que sería un perfecto superviviente. Necesito poco para salir adelante". Una de las cosas que aprendió Jesulín de aquellos años en los que él no organizaba su economía fue que solo él administraría sus rentas. Y así ha sido.

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