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'vanitatis' entrevista a la compañera de la artista

Nati Mistral sobre Marujita Díaz: "Le gustaba mucho el dinero y lo tuvo"

Nati Mistral y Maruja Díaz fueron compañeras y amigas. 'Vanitatis' entrevista a la actriz madrileña, que asegura guardar muy buenos recuerdos de su amiga recientemente fallecida: "Era una gran estrella"

Foto: Nati Mistral, en una imagen de archivo (Gtres)
Nati Mistral, en una imagen de archivo (Gtres)

Nati Mistral y Maruja Díaz fueron compañeras y amigas. Trabajaron juntas en teatro y en el cine, y de aquella época Nati tiene muy buenos recuerdos: “Era una gran artista, una gran estrella y quizá por eso no quiso que se supiera de su enfermedad”. La actriz madrileña asegura que su compañera fue feliz, que tuvo los hombres que quiso y que nunca le faltó el dinero.

Pregunta¿Qué relación mantenía con ella?

Respuesta: Trabajé en una obra de teatro que se llamaba Petit Café en el teatro Albéniz allá por los años 50 y también en Agua, azucarillos y aguardiente. Ella era la vendedora con un papel muy de 'chulangana' que lo bordaba. Lo pasábamos muy bien y eso que trabajábamos muchas horas porque había dos funciones diarias y hasta tres y cuatro. Sin embargo, ella siempre aparecía como una rosa.

Marujita Díaz junto a Carmen Sevilla (Gtres)
Marujita Díaz junto a Carmen Sevilla (Gtres)

P: ¿Era fácil de trato como compañera?

R: Sí, ella era una estrella y cuando las estrellas lo son no tienen celos de nada ni de nadie. Hacía su papel y si yo, por ejemplo, tenía más éxito o me aplaudían más, no la importaba. Era una mujer muy segura tanto como artista como persona.

P: ¿Qué anécdotas recuerda?

R: Tenía la manía de imitar a la gente. Incluso hasta hace poco se hacía pasar por la sirvienta cuando llamabas a su casa y no se quería poner. Los que la conocíamos decíamos: '¡Venga, Maru que soy yo!' A veces incluso dudabas porque se empeñaba en seguir con la historia como si fuera la chica rumana.

P: ¿Imitaba también a los compañeros?

R: Sí, Sara Montiel la bordaba. Una vez fui a una cena que daba el decorador Eduardo Pinto Coelho con mi marido, que era muy despistado. Una vez allí, cada uno fuimos por nuestro lado y cuando volvíamos para casa me dijo: 'Qué simpática estaba Sarita esta noche', y yo le dije: '¿Qué Sarita? ¿Montiel? Si no ha estado' y resulta que era que Maruja se había hecho pasar por ella.

P: ¿Y le gustaba a la gente que le tomara el pelo de esa manera?

R: Sí, les daba igual. Ella era muy pitorrona.

P: Menuda se pondría Sara con el ego que tenía...

R: ¡Qué va! En absoluto. Menudas conchas tenían. Fueron muy amigas. Cuando murió la madre de Sara, ella se fue a vivir con Marujita.

P: Estuvieron tiempo sin hablarse...

R: Sí, porque le molestó que no la invitara a la boda cuando se casó con el cubano. Sara tenía la exclusiva con ¡Hola! y no quería que la amiga le quitara protagonismo. Se enfadó muchísimo y comentaba: '¡A esa que le he lavado la ropa interior! ¿Quién se cree que es?' Luego hicieron las paces y santas pascuas.

P: ¿Quizá tenía celos porque Maruja había sido muy guapa?

R: ¡Qué va! Porque Sara también era imponente. Maruja fue de las primeras artistas en operarse y lo contaba. 'Yo como Gina Lollobrigida, que lo cuenta todo', decía. Se puso pecho, se estiró… Estaba encantada y lo decía. Si ves fotos de su primera época, no se parecía nada a después.

P: ¿Tuvo tanto éxito con los hombres como se decía?

R: Sí, lo que pasaba es que tenía muchísima personalidad y los anulaba un poco. Se casó con Gades, al que llamaba Tovarich (camarada en la terminología soviética). Contaban que el matrimonio se rompió porque no le quiso prestar dinero para montar El Tenorio en el teatro de la Zarzuela. Maruja tenía mucho dinero y no se lo quiso dar, y se enfadaron. Espartaco era también un señor imponente. Él produjo muchas de sus películas.

P: ¿Y con el duque de Cádiz?

R: Con Alfonso de Borbón salían a cenar o almorzar porque Maruja era muy guapa, muy divertida, pero nada más. Puedo asegurar que el duque era muy duque. Yo lo conocí muy bien y tenía más orgullo que don Rodrigo en la horca. Nunca habría tenido nada serio, para casarse desde luego no.

P: ¿Es verdad que Maruja Díaz tenía mucho dinero?

R: Sí, mucho. En la profesión decíamos que guardaba el primer sueldo que cobró. Tenía una finca en Andalucía y en Madrid un chalet precioso, Piedras Negras. Y joyas y muebles buenos….

P: ¿Cómo la definiría?

R: Una gran estrella que no remató en el terreno profesional. Era una mujer divertidísima que supo disfrutar de la vida todo lo que pudo.

P: ¿Cree que fue feliz?

R: Sí. Primero, porque la gustaba mucho el dinero y lo tuvo. Después, porque tenía una hermana y una familia que la querían mucho, y por último porque le gustaba brillar y brilló.

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