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murió el 20 de abril de 1993

25 años sin Mario Moreno, Cantinflas: las luces y las (muchas) sombras del mito

Nacido en México en el año 1911 y miembro de una familia humilde, Mario Moreno alcanzó fama universal. Y no solo hizo reír, también tiene su parte oscura

Foto: Mario Moreno, Cantinflas, en una imagen de archivo. (Getty)
Mario Moreno, Cantinflas, en una imagen de archivo. (Getty)

Los que lo llamaron el Chaplin de Latinoamérica tenían una buena razón para hacerlo. Durante décadas, Mario Moreno, Cantinflas, simbolizó el humor en un México que lo adoró y lo convirtió en la representación de esos obreros que pueden alcanzar su sueño. Este viernes se cumplen 25 años desde que el artista murió y aunque su recuerdo no se ha diluido en todo este tiempo, algunas voces han querido recuperar a un Cantinflas mucho más oscuro que el que apareció en películas como 'La vuelta al mundo en ochenta días ' o 'Su excelencia'.

Nacido en México en el año 1911 y miembro de una familia humilde, desde el principio fue testigo de la desigualdad entre ricos y pobres e infundió esa experiencia a su eterno personaje: el del bajito bravucón de la clase popular.

Cantinflas junto a Lina Morgan. (Gtres)
Cantinflas junto a Lina Morgan. (Gtres)

Pese a su popularidad, no siempre despertó las simpatías de todo el mundo. El primero en sacar a pasear los fantasmas del genio fue Guillermo Cabrera Infante. Cuando Mario Moreno falleció en 1993, el autor aseguró, con todas las letras, que era “insoportable”. El calificativo se lo había ganado cuando intentó entrevistarle y Cantinflas se mostró bastante reacio y antipático a la hora de tocar ciertos temas, incluidas sus propias películas.

Cabrera Infante también notó que, durante su época de mayor éxito, en la que el mismísimo Hollywood llamó a sus puertas, el artista parecía avergonzarse de sus raíces, lo cual tendría poco sentido pues fue parte del estereotipo mexicano el que le hizo dar la vuelta al mundo. El escritor aseguraba que intentaba esconder, ante compañeros como Bing Crosby, Sinatra o David Niven, que le gustaban las tortitas de maíz. Aunque su carrera estadounidense en la década de los 50 no fue gran cosa (a excepción de la oscarizada 'La vuelta al mundo en ochenta días'), el cine mexicano nunca le dio la espalda.

Cartel promocional de 'La vuelta al mundo en ochenta días'.
Cartel promocional de 'La vuelta al mundo en ochenta días'.

Y eso pese a que algún compañero dijo, directamente, que en los rodajes era mala persona y que siempre quería ser el absoluto protagonista de cada secuencia que filmaba. La escritora Guadalupe Loaeza afirmaba que “no era simpático, era desagradable. Mario Moreno era un personaje muy siniestro, con una ambigüedad muy evidente. Sus colegas no lo querían”.

Vínculos políticos y polémica con su hijo adoptivo

Loaeza también fue la encargada de desmontar su mito de icono obrero. Llegó a decir que sus vínculos con políticos importantes le proporcionaron una gran fortuna. Las palmaditas en la espalda a algún mandatario le otorgaron las piscinas y las casas que poseyó. “Por un lado, en el cine representaba a una persona pobre con poca educación y dinero, pero fuera de las filmaciones vivía con gran lujo”, esgrimía la autora.

Mario Moreno tenía una excelente relación con el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México casi ocho décadas hasta el 2000. Esta confraternidad con los políticos le granjeó numerosas críticas cuando tras la matanza de Tlatelolco de 1968 (en la que hubo hasta 300 muertos por el enfrentamiento entre estudiantes y milicias de extrema derecha), ni siquiera tuvo unas palabras de duelo para las víctimas. Sin embargo, nadie le puede negar los cientos de dólares (o pesos mexicanos) que donó a personas sin recursos.

El actor en 'Don Quijote cabalga de nuevo'.
El actor en 'Don Quijote cabalga de nuevo'.

Carrera aparte, muchas de las partes más oscuras de la biografía de Mario Moreno provienen, directamente, de su vida personal. Al ser estéril, el actor pagó a una joven, Marion Roberts, para hacerse con su hijo recién nacido. La cantidad acordada fue 10.000 dólares. Años después, la joven se arrepintió de su decisión ante la estupefacción de Cantinflas y su mujer, Valentina Ivanova. Ninguno de los dos dio su brazo a torcer ni admitió una adopción que era ilegal. Poco tiempo después, la madre biológica se acabó suicidando. La sombra de la culpa siempre planeó sobre el actor.

Más allá de las oscuridades de su vida, Mario Moreno proporcionó alegría a millones de personas que necesitaban reír con su personaje. También acuñó una de las frases más populares del siglo XX. “Algo malo tendrá que tener el trabajo, si no, los ricos lo habrían acaparado”, fue una de las más ingeniosas. Puede que en la vida real esta ironía no fuese más que una impostura y esos mismos ricos fuesen sus amigos, pero... ¿a quién le interesa la realidad cuando se trata de alguien que nos hace reír?

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