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La gran boda de Álvaro Vázquez (fundador de Suricata) y María Villuendas en la finca familiar de la novia en Salamanca
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La gran boda de Álvaro Vázquez (fundador de Suricata) y María Villuendas en la finca familiar de la novia en Salamanca

Vanitatis abre en primicia el álbum de boda de Álvaro Vázquez, cofundador de Suricata, la empresa especializada en eventos más solicitada, y de María Villuendas. Un enlace celebrado en Salamanca con un vestido de novia de From Lista With Love

El nombre de Suricata, la empresa especializada en eventos fundada por Álvaro y Héctor, irrumpió con fuerza en las redes sociales hace tres años. A sus espaldas, una sólida y larga trayectoria en el mundillo, y como aval, un buen nutrido grupo de creadores de contenido que comenzaron a poner en boca de todos a este templo de la diversión. Al igual que Suricata despegó y adquirió notoriedad en el entorno digital, Álvaro, uno de sus fundadores, y María Villuendas, hoy marido y mujer, se conocieron a través de Instagram.

Él, de 40 años, y ella, experta en fondos de capital privado, de 31 años, iniciaron su relación gracias a un 'storie'. "Yo seguía en Instagram a una influencer conocida amiga de Álvaro. Ella subió a sus historias un video con él haciendo el tonto y pensé, 'uy, qué chico más mono'. Poco después le empecé a seguir sin ningún tipo de esperanza. Álvaro me devolvió la solicitud de amistad y me insistió para quedar. En la primera cita estuvimos siete horas tomando vinos". Hasta hoy.

Consolidada su relación, el siguiente paso fue comprometerse y organizar su boda. "La experiencia de Álvaro en Suricata nos ayudó a planificar cada detalle, desde los materiales y los proveedores hasta jugar con los tiempos, para que el enlace fuese fluido y no hubiese opción de bajar el ritmo", argumenta María.

placeholder Álvaro Vázquez, fundador de Suricata, preparándose para la ceremonia. (Fotos Bosco Cardenas
Álvaro Vázquez, fundador de Suricata, preparándose para la ceremonia. (Fotos Bosco Cardenas

Salamanca, sería testigo de la promesa de amor de Álvaro y María. Fijaron la fecha para el final del verano, el 30 de agosto de 2025. Primero, ceremonia religiosa en el convento de San Francisco el Real (conocido popularmente como el convento de los Capuchinos), y después, celebración en la Dehesa de Mozarbitos, una finca que pertenece a la familia de María. "Lo hicimos en la finca que tiene mi abuela en Salamanca, sabíamos que iba a implicar más trabajo porque todo lo teníamos que montar nosotros, pero también el propio sitio lo iba a hacer todo más especial y auténtico y solo por eso ya iba a merecer la pena el esfuerzo".

placeholder María Villuendas con su vestido de From Lista With Love. (Fotos Bosco Cardenas)
María Villuendas con su vestido de From Lista With Love. (Fotos Bosco Cardenas)

Ante el reto nupcial que se las presentó a los novios, decidieron apoyarse en expertos: el equipo de wedding planners de Be Nice con Vero a la cabeza. "Contactamos con ella unos ocho meses antes de la boda para que nos ayudase con los proveedores que teníamos pendientes de contratar y para marcar tiempos el día de la boda", explica. "Ha sido como tener a una amiga más pendiente de todo el proceso, dándonos todo el apoyo que hemos necesitado en cada momento".

placeholder Detalles de los looks de María y Álvaro. (Fotos Bosco Cardenas)
Detalles de los looks de María y Álvaro. (Fotos Bosco Cardenas)

Álvaro y María tenían una idea bastante clara de como querían que fuese su enlace. "Nuestro objetivo era salirnos de la típica boda y buscamos un formato más familiar, que representase una cena de amigos para que todo el mundo estuviese cómodo".

Cuando la boda estaba en marcha, María pasó página al siguiente capítulo, encontrar diseñador para su vestido de novia. En ese camino, fue descartando, "no quería velo, ni una tela rígida, y tampoco cola larga". Sin más ideas, se plantó en el taller que From Lista With Love tiene en la zona de Aravaca (Madrid), la marca para novias que dirigen Macarena Gavira y Javier Zumárraga, para que fueran ellos quien le ayudasen a dar vida al traje de sus sueños.

placeholder Álvaro Vázquez junto a su madre el día de su boda. (Fotos Bosco Cardenas)
Álvaro Vázquez junto a su madre el día de su boda. (Fotos Bosco Cardenas)

"Echando la mirada atrás, creo que les volví locos. En la primera cita, donde nos conocimos, me hicieron un boceto que me encantó. Era un vestido muy sencillo. Una vez que arrancó el proceso de selección y fui a la primera prueba, me dijeron 'este es el boceto que te hicimos, si te parece partimos de aquí'. Pero no lo tenía claro y les pedí empezar de nuevo. En ese momento ya no me apetecía algo sencillo, sino algo con más movimiento y vuelo. Me terminaron haciendo un vestido que no tiene nada que ver con el primer boceto", cuenta María.

Muy indecisa e intranquila frente a este proceso, Macarena Gavira y Javier Zumárraga lograron despejar todas sus dudas. "Lo que más me gustó fue la cercanía y lo naturales que son. Y la verdad es que hemos tenido momentos muy divertidos".

placeholder Álvaro y María el día de su boda. (Fotos Bosco Cardenas)
Álvaro y María el día de su boda. (Fotos Bosco Cardenas)

Con 'la arquitectura en movimiento' como filosofía del trabajo de From Lista With Love, el tándem nupcial más solicitado construyó para María un modelo de líneas depuradas con capa incorporada. "Para ella diseñamos un traje de corte recto, talle alto, sin mangas y con escote barco. La falda estaba formada por tres volantes asimétricos en bambula plisada de seda natural. La cola es de organza de seda y brotaba de los hombros en forma de capa", cuentan Macarena y Javier.

placeholder La ceremonia religiosa de Álvaro y María. (Fotos Bosco Cardenas)
La ceremonia religiosa de Álvaro y María. (Fotos Bosco Cardenas)

Para dar sus últimos pasos como soltera y los primeros como mujer casada, María escogió a la firma preferida por las novias e invitadas, Flordeasoka. Fundada por Tita, Inés y Elena, madre e hijas, en cuestión de calzado, es la enseña que marca el paso en la industria nupcial de nuestro país. "Escogí las sandalias Margot en color trufa. Fue amor a primera vista, lo tuve clarísimo".

placeholder Los recién casados rumbo a la finca familiar. (Fotos Bosco Cardenas)
Los recién casados rumbo a la finca familiar. (Fotos Bosco Cardenas)

Misma premisa aplicó para decorar su cabello. María lució unas peinetas en forma de estrella de Paulet, la marca de joyas más deseada (y copiada). Aunque las joyas más especiales procedían del joyero de su familia. "Todos querían que luciese unos pendientes de perlas de mi abuela. No lo tenía claro porque no soy de perlas, pero es verdad que vestían mucho y al final decidí llevarlos". Un ramo de flores silvestres de MariAna's Flowers cerró su look.

placeholder La boda de María y Álvaro en la finca familiar de Salamanca. (Fotos Bosco Cardenas)
La boda de María y Álvaro en la finca familiar de Salamanca. (Fotos Bosco Cardenas)

Álvaro, clásico y cumpliendo con el 'dress code', con un chaqué realizado a medida en Bon Vivant, la casa de sastrería de Alfonso Ruiz-Mateos. Como accesorios, unos gemelos de Onieva y un reloj vintage de su padre.

Cuando la fecha del enlace se fue acercando, los novios se trasladaron a la finca donde tendría lugar la celebración para preparar todo con calma. "Estuvimos todo el mes de agosto allí dedicando el 100% de nuestro tiempo a la boda, sin estreses, ni trabajo. Poco a poco, fueron llegando nuestros familiares. Tíos y primos nos ayudaron en las diferentes tareas de montaje en el jardín, cortando setos y quitando malas hierbas de los rosales, preparando los regalos para los invitados, cargando las 60 pacas de paja, decorando el espacio y organizando las mesas", recuerda la novia.

placeholder María Pombo y Pablo Castellano junto a la pareja el día de su boda. (Fotos Bosco Cardenas)
María Pombo y Pablo Castellano junto a la pareja el día de su boda. (Fotos Bosco Cardenas)

El día de la boda, María no se movió de la finca y allí vivió los preparativos junto a sus familiares más íntimos. Macarena Gros maquilló y peinó a la novia, "fue un gran apoyo", apunta. Como anécdota, reconoce que "tuve la suerte de que vino a verme una de mis mejores amigas con su hija, mi ahijada, y acabé comiendo con ellas un plato de macarrones con chorizo y queso gratinado, el mejor plan".

placeholder La boda de María y Álvaro. (Fotos Bosco Cardenas)
La boda de María y Álvaro. (Fotos Bosco Cardenas)

Era el momento de poner rumbo a la ceremonia religiosa. El aire acondicionado del coche antiguo que, en un principio, iba a llevar a la novia junto a su madre y su hermana, se estropeó y María acabó metida en el 'Smart' de la florista. "Me monté en su coche, metimos el vestido como pudimos y ella me llevó a la iglesia". Allí, en el altar del convento de San Francisco el Real, le aguardaba Álvaro, así como los 200 invitados dentro del templo. Entre ellos, estuvieron el matrimonio formado por María Pombo y Pablo Castellano, amigo íntimo del novio, o Marta Pombo y Luis Zamalloa, amigos de la pareja.

placeholder Los novios abriendo el baile nupcial. (Fotos Bosco Cardenas)
Los novios abriendo el baile nupcial. (Fotos Bosco Cardenas)

La homilía fue emocionante. "Como sorpresa, nos regalaron el coro que estuvo cantando en directo durante la ceremonia religiosa. Se nos puso la piel de gallina".

Cuando Álvaro y María ya estaban casados ante los ojos de Dios, pusieron rumbo a la finca. "Fuimos muy rápido, tanto que llegamos los primeros y nos encontramos con las mesas altas del cóctel tiradas en el suelo a consecuencia del viento y nos pusimos a colocarlas. Esto fue una anécdota divertida". Como no podía ser de otra forma por el entorno, la decoración de la boda fue muy campestre. "Pacas de paja, paraguas de luces y unos tipis de Tipiland. Para darle color a la zona donde se serviría la cena, mezclamos manteles beige y con otros en verde valle de Durbanity Events, y los decoramos con jarroncitos pequeños, con flores con mucho color, frutas y velas", detalla.

El encuentro con sus familiares y amigos, fue, en palabras de la novia, muy emocionante. "Fue un día demasiado feliz, no parábamos de sonreír. Reunir a toda la gente que quieres es brutal. Nos gustó mucho ver a nuestros invitados motivados y emocionados, nos sentimos muy arropados en todo momento. No quiero que suene a tópico, pero conseguimos que la boda saliese tal y como queríamos. A día de hoy no cambiaríamos nada".

placeholder La gran boda de Álvaro Vázquez y María Villuendas. (Fotos Bosco Cardenas)
La gran boda de Álvaro Vázquez y María Villuendas. (Fotos Bosco Cardenas)

Del catering se encargó Ernestina Catering. "No queríamos nada de fritos, queríamos centrarnos en materia prima de calidad, y para eso, La Ernestina, fue un acierto". Tras un cóctel largo en el que se sirvieron bocados como pulpo a la brasa o raviolis de foie, tocó el turno de sentarse a la mesa. De primero, dos ensaladas, una de tomate con burrata y otra de berenjenas; como principal, lomo de ternera con patatas fritas, y para cerrar, crepes de Nutella y piña asada.

Los recién casados abrieron al baile al ritmo de 'A thousand years', de Christina Perri. Echando la mirada atrás, María aconseja que, si te vas a casar en breve, "delegues todo lo que puedas y si algo se tuerce por el camino o no está saliendo como tú imaginabas, no pasa nada, piensa que lo importante de ese día es que te vas a casar con la persona que has elegido y que te va a acompañar toda la gente que quieres, no hace falta más".

El nombre de Suricata, la empresa especializada en eventos fundada por Álvaro y Héctor, irrumpió con fuerza en las redes sociales hace tres años. A sus espaldas, una sólida y larga trayectoria en el mundillo, y como aval, un buen nutrido grupo de creadores de contenido que comenzaron a poner en boca de todos a este templo de la diversión. Al igual que Suricata despegó y adquirió notoriedad en el entorno digital, Álvaro, uno de sus fundadores, y María Villuendas, hoy marido y mujer, se conocieron a través de Instagram.

Bodas Vestido novia