Así se celebra el solsticio de invierno en diferentes países: desde sus inicios en Roma a la ancestral tradición japonesa
De las Saturnales romanas a la tradición popular escocesa pasando por la alineación del Sol en Stonehenge, la llegada del invierno siempre ha sido un momento de celebración
Stonehenge, el lugar del mundo más conocido donde celebrar el solsticio de invierno. (Pexels)
El paso a la estación más fría del año ya ha llegado, dando lugar con él a la noche más larga del año marcada por el famoso solsticio de invierno, una fecha del calendario que siempre ha sido motivo de celebración por las diferentes culturas desde tiempos inmemoriales.
Este fenómeno astronómico señala el momento en el que el Solalcanza su mayor distancia angular negativa respecto al ecuador celeste. Esto quiere decir que a partir del solsticio invernal los días irán alargando poco a poco hasta llegar al solsticio de verano del mes de junio. En las diferentes culturas ancestrales esta oscuridad era entendida como un renacimiento del Sol para retornar con más fuerza, inspirando una gran cantidad de mitos, rituales y tradiciones relacionados con la luz.
El triunfo de la luz sobre la oscuridad. (Pexels)
El origen de esta celebración data de la Antigua Roma y sus 'Saturnales', la fiesta más importante de todo el calendario celebrada en honor al dios Saturno. Los antiguos romanos asociaban esta festividad con el fin del periodo más oscuro del año y la llegada de un nuevo ciclo de luz.
Curiosamente, el día más importante de esta fiesta era el 25 de diciembre, día que los romanos asociaban con el nacimiento del Sol y cuyas celebraciones duraban siete días y se caracterizaban por los abundantes banquetes y los intercambios de regalos.
En las Saturnales romanas se celebraba el nacimiento del Sol. (Pexels)
En los países nórdicos, el solsticio de invierno también dio lugar a tradiciones ancestrales relacionadas con el culto al astro rey. Por ejemplo, en países como Finlandia, Noruega y Suecia se rinde homenaje a la diosa del Sol y la felicidad.
Otra de las tradiciones nórdicas, con origen vikingo, también se basaba en el culto al Sol y al fuego. En ella, los antiguos escandinavos organizaban banquetes alrededor del fuego mientras quemaban un tronco, cuyas cenizas eran esparcidas posteriormente por los campos para garantizar unas prósperas cosechas.
Los vikingos rendían culto al Sol y al fuego. (Pexels)
En Japón, el solsticio de invierno está relacionado con el mito sintoísta de Amaterasu, la diosa del Sol. En Japón el solsticio de invierno también está relacionado con la diosa del Sol. Según la leyenda, tras un enfrentamiento con su hermano, la diosa del Sol, Amaterasu, se encerró en una cueva sumiendo al mundo en la oscuridad. Solo los dioses lograron sacarla de allí, devolviendo la luz y el equilibrio al universo. Son muchas las familias japonesas que, en esta fecha, purifican sus hogares y realizan ofrendas.
Pero si existe un culto al Sol por antonomasia que cada año reúne a cientos de personas en un lugar mágico, y todavía indescifrable para los científicos, ese es el que se produce en el monumento megalítico de Stonehenge, en Reino Unido. En este asombroso lugar, justo en el solsticio de invierno, los rayos del Sol se alinean perfectamente con los megalitos, creando un espectáculo visual que está considerado como una experiencia espiritual y cultural que sigue estando vigente desde la ancestral cultura de los druidas.
Una tradición que perdura desde la cultura de los druidas a nuestra época. (pexels)
Aunque la festividad de Navidad es una celebración cristiana, sus raíces están estrechamente vinculadas con el solsticio de invierno y las Saturnales romanas, coincidiendo el día más grande de celebración con el nacimiento de Jesús para los cristianos católicos y el del Sol para los antiguos romanos.
Por lo tanto, desde tiempos ancestrales, el solsticio de invierno siempre ha representado para las diferentes culturas el renacimiento del Sol y el triunfo de la luz sobre la oscuridad, teniendo un significado de esperanza y renovación ante los nuevos comienzos.
El paso a la estación más fría del año ya ha llegado, dando lugar con él a la noche más larga del año marcada por el famoso solsticio de invierno, una fecha del calendario que siempre ha sido motivo de celebración por las diferentes culturas desde tiempos inmemoriales.