Es común que cuando empezamos una nueva relación, nuestra mente tienda a idealizar a la otra persona. Pero esta idealización puede llevarnos a caer en autoengaños que, a la larga, terminan afectando nuestro bienestar emocional.
En las primeras etapas de una relación, cuando todavía estamos conociendo a la otra persona, nuestras percepciones se ven distorsionadas por el deseo de encontrar a alguien especial. Sin embargo, este proceso de idealización nos hace ver a la otra persona como nos gustaría que fuera, no como realmente es. Un problema que condicionará la relación a futuro y por el que siempre esperaremos que sucedan cosas que no van a pasar.
Percepciones distorsionadas al principio de la relación. (Pexels)
Como resultado, completamos la información que nos falta con fantasías y deseos, lo que provoca unautoengaño. La idealización se traduce en que toleramos actitudes que no nos gustan y justificamos comportamientos que deberían ser, como mínimo, cuestionados. Una percepción totalmente diferente a la real que puede pasar factura en nuestro vínculo con esa persona.
Para evitar el autoengaño debemos centrarnos en las cosas positivas que realmente esa persona nos ha demostrado, tener claras las cualidades que esa persona nos gustaría que tuviera y tomar nota de aquellas actitudes o comportamientos que no nos gustan o que nos hacen sentir incómodos.
Ser conscientes de las cualidades que esa persona nos ha demostrado. (Pexels)
Idealizar a nuestra pareja puede ser natural al principio, pero es importante aprender a aceptar lo bueno y lo malo y mantener una perspectiva realista sobre lo que esa persona supone y lo que nos puede aportar a nuestra vida.
Querer encontrar cualidades que deseamos o esperar a que aparezcan sin que esa persona haya dado muestras de poseerlas, es un error muy habitual que puede sumirnos en un proceso de frustración una vez la relación se ha consolidado.
Es común que cuando empezamos una nueva relación, nuestra mente tienda a idealizar a la otra persona. Pero esta idealización puede llevarnos a caer en autoengaños que, a la larga, terminan afectando nuestro bienestar emocional.