Marian Rojas, médico psiquiatra: “Pensamos que vamos a sentir siempre lo mismo, que no vamos a cambiar ni ellos ni ellas, que vamos a ser siempre iguales"
Marian Rojas, médico psiquiatra: “Pensamos que vamos a sentir siempre lo mismo, que no vamos a cambiar ni ellos ni ellas, que vamos a ser siempre iguales"
Cuando se trata de relaciones de pareja a largo plazo, la estabilidad emocional no se basa únicamente en la intensidad de los sentimientos iniciales.
Marian Rojas Estapé en su visita a 'El Hormiguero'. (Cortesía/Atresmedia)
“Yo voy a hablar de los que buscan pareja a largo plazo, no de quienes buscan un encuentro pasajero o una relación de verano”, aclara Rojas al abordar cómo entendemos y gestionamos el amor. En este contexto, hace referencia a la teoría de la antropóloga Helen Fisher, quien describe tres fases fundamentales en el vínculo afectivo: el deseo sexual —una atracción instintiva—, el amor romántico —cuando la atención se concentra en una sola persona—, y el apego —el deseo de compartir la vida con alguien a largo plazo—.
En ese tránsito, explica Rojas, enamorarse implica un riesgo y, a menudo, un sufrimiento asociado a la incertidumbre. La clave, dice, está en lo que llama “la parte fundamental”: la voluntad. “La voluntad es que yo decido que, aunque haya días que me apetezca más y días que me apetezca menos, aunque los sentimientos fluctúen, voy a intentar trabajar la relación”, afirma. En su opinión, muchas veces delegamos demasiado en los estados emocionales, sin comprender que estos son, por naturaleza, cambiantes.
“Queremos mucho a nuestros padres, hermanos, hijos o amigos, pero hay días en que nos caen peor o los soportamos menos, y no por eso los sacamos de nuestra vida”, señala. Esa misma lógica debería aplicarse a las relaciones de pareja. Saber que los sentimientos fluctúan es esencial, pero también que “la razón tiene que aprender a conducir a veces esos sentimientos”.
El amor es cambiante (Jasmin Wedding Photography/Pexels)
El amor, subraya Rojas, no es estático. “Pensamos que vamos a sentir siempre lo mismo, que no vamos a cambiar ni ellos ni ellas, que vamos a ser siempre iguales. Pero es que el amor per se siempre se va modificando”, afirma. Los sentimientos evolucionan y nosotros también lo hacemos como personas. Por eso, el compromiso no es solo con la otra persona, sino también con la idea de construir una relación que se adapta, se transforma y se cultiva con el tiempo.