Sari Arponen, experta en microbiota: "La pérdida de masa muscular es un factor clave en el deterioro funcional"
Introducir hábitos saludables en nuestro día a día es primordial para rejuvenecer mientras nos hacemos mayores
El deseo de vivir más y mejor no es nuevo, pero cada vez son más las personas que buscan fórmulas reales para conseguirlo. Una de las voces más claras en este campo es la de la doctora Sari Arponen, especialista en microbiota, medicina interna y divulgadora científica, que en su último libro "¿Envejeces o rejuveneces?" propone una mirada honesta y práctica sobre cómo ralentizar el envejecimiento a través de hábitos sostenibles.
Su propuesta es tan sencilla como ambiciosa: no se trata solo de sumar años, sino de darles calidad. Para ello, la experta insiste en la importancia de cuidar la alimentación, el descanso, el movimiento diario y, sobre todo, de mantener un enfoque realista: “No existe un elixir milagroso que sustituya a los buenos hábitos”, asegura.
Según Arponen, no hay que esperar a cumplir 50 para preocuparse por la longevidad. De hecho, los cimientos del envejecimiento se colocan desde la infancia: cuanto antes se adopte un estilo de vida saludable, mayores serán las posibilidades de llegar bien a edades avanzadas. La clave, dice, está en construir rutinas coherentes, adaptadas a la vida real y sostenidas en el tiempo.
Uno de los aspectos más llamativos de su enfoque es la relación entre alimentación y envejecimiento. Lejos de promover dietas extremas, Arponen defiende estrategias accesibles como el ayuno nocturno. “Comer menos cantidad, menos veces al día y practicar un ayuno nocturno de 12 o 13 horas puede tener efectos muy positivos sobre la salud metabólica”, explica. También menciona prácticas tradicionales como el “Hara Hachi Bu”, el principio japonés de comer hasta estar al 80% de saciedad.
Otro de los pilares fundamentales que defiende la doctora es el ejercicio físico, especialmente el de fuerza. En una sociedad cada vez más sedentaria, Arponen advierte que incluso quienes acuden al gimnasio varias veces por semana pueden ser considerados inactivos si el resto del tiempo lo pasan sentados. Subir escaleras, caminar, cargar bolsas o bailar son formas útiles de mantenerse activo, más allá del entrenamiento formal.
“La pérdida de masa muscular es un factor clave en el deterioro funcional. Cuanto menos músculo, más dependencia y peor calidad de vida”, afirma. Por eso, insiste en la importancia de incluir ejercicios que desarrollen fuerza, movilidad y equilibrio, no solo por estética, sino por autonomía.
Arponen matiza que rejuvenecer no es parecer más joven, sino estar mejor que hace unos años, gracias a una vida más consciente. “Veo personas de 70 años con mejor forma física y mejores analíticas que muchos veinteañeros”, afirma. Para ella, la verdadera revolución no está en las cremas ni en las píldoras, sino en pequeños hábitos cotidianos que, a la larga, lo cambian todo.
Desde subir escaleras en lugar de coger el ascensor hasta cenar un poco antes y dormir mejor, la doctora constata que lo mejor que podemos hacer es recuperar el control sobre las decisiones que tomamos de forma consciente a nivel físico y mental.
El deseo de vivir más y mejor no es nuevo, pero cada vez son más las personas que buscan fórmulas reales para conseguirlo. Una de las voces más claras en este campo es la de la doctora Sari Arponen, especialista en microbiota, medicina interna y divulgadora científica, que en su último libro "¿Envejeces o rejuveneces?" propone una mirada honesta y práctica sobre cómo ralentizar el envejecimiento a través de hábitos sostenibles.