No es vinagre ni limón: esto es lo que realmente elimina la grasa de la campana
Olvídate del vinagre y el limón: un truco sencillo con pastillas de lavavajillas y bicarbonato puede transformar la limpieza de tu campana extractora
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La limpieza de la campana extractora es, sin duda, una de las tareas más ingratas de la cocina. La grasa que se acumula con el tiempo se adhiere a los filtros y al interior del aparato, haciendo que ni el vinagre ni el clásico limón sean suficientes. Por eso, cada vez más personas buscan alternativas que realmente sean eficaces, rápidas y fáciles de hacer en casa.
Lucía Lipperheide, conocida por sus trucos de limpieza en redes sociales, ha compartido un método infalible que deja la campana como nueva sin necesidad de desengrasantes agresivos. Su truco estrella es añadir pastillas de lavavajillas en el agua con bicarbonato al hervir, asegurando una limpieza profunda de la grasa más incrustada.
El proceso es sencillo pero muy eficaz. Lipperheide recomienda colocar uno o dos cazos con agua a hervir en la placa de la cocina. Una vez el agua está en ebullición, se añade un vaso de bicarbonato y, acto seguido, una pastilla de lavavajillas en cada cazo. El vapor generado por esta mezcla descompone la grasa acumulada en el interior de la campana. Solo hay que dejar actuar durante una hora (o algo más si la suciedad es mayor), y después pasar una bayeta para eliminar los restos. “No necesitarás ningún spray desengrasante, porque ya lo habrás hecho de forma natural”, asegura.
Para los filtros, Lucía tiene su propio ritual: primero los sumerge en agua hirviendo con vinagre y bicarbonato, los frota suavemente con estropajo y detergente, y finalmente los mete en el lavavajillas para un acabado perfecto.
En cuanto al exterior de la campana, su truco es sencillo pero efectivo: KH7 desengrasante, seguido de una pasada de aceite de bebé para dar brillo y proteger el acero inoxidable. Eso sí, insiste en secarlo bien con papel de cocina o bayeta limpia para evitar marcas. Una limpieza a fondo que Lucía recomienda realizar al menos una vez al mes, combinada con un mantenimiento exterior más frecuente. El resultado: una campana brillante y sin rastro de grasa.
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