Puede que su olor sea persistente y no lo más agradable en una cita, pero el ajo ha sido considerado desde tiempos antiguos como uno de los alimentos más poderosos para la salud. Hoy, con el respaldo de la ciencia, se confirma que ese pequeño bulbo blanco es mucho más que un condimento: es un verdadero elixir natural. Y como en todo, saber usarlo marca la diferencia.
La doctora Sara Marin Berbell, conocida en redes por su enfoque cercano y riguroso en salud digestiva, explica que “si cocinas el ajo directamente, sin triturarlo ni machacarlo, estás perdiendo mucha de sus propiedades antibacterianas, antifúngicas y antioxidantes”. ¿La clave? Activar sus compuestos protectores. “Cuando lo machacas o lo trituras, la aliína y la aliinasa —dos sustancias separadas en el ajo crudo— se mezclan, y entonces ¡pum! Se activa su sustancia protectora”, afirma la especialista en su cuenta de Instagram.
Pero no es el único vegetal con ‘superpoderes’. Algo parecido sucede con el brócoli, cuya acción anticancerígena se debe al sulforafano, un compuesto que se activa al cortarlo. Sin embargo, tanto el ajo como el brócoli pueden resultar difíciles de digerir para algunas personas, provocando gases, hinchazón o incluso diarrea.
Según la doctora Marin Berbell, esto ocurre porque “estas verduras, como otro tipo de alimento, son azúcares difíciles de digerir. Y entonces las bacterias del intestino lo encuentran y se los comen y se tiran muchos pedos”. Además, aclara que “son alimentos que atraen agua”, lo que también puede aumentar la sensación de hinchazón.
El ajo es conocido por sus propiedades. (Pexels / Kaboompics)
¿La solución? En estos casos, la experta recomienda cocer bien estos alimentos para facilitar su digestión, sin renunciar a sus beneficios. Y añade un mensaje fundamental: no se trata solo de cómo se cocinan o se cortan, sino de cómo sientan a cada persona.
Eso sí, antes de llenar la despensa de ajos y crucíferas, conviene recordar que cada organismo es distinto. Ante cualquier molestia digestiva o cambio en la dieta, lo más sensato es consultar con un especialista en salud digestiva o nutrición. No todos los superalimentos son igual de “super” para todos.
Puede que su olor sea persistente y no lo más agradable en una cita, pero el ajo ha sido considerado desde tiempos antiguos como uno de los alimentos más poderosos para la salud. Hoy, con el respaldo de la ciencia, se confirma que ese pequeño bulbo blanco es mucho más que un condimento: es un verdadero elixir natural. Y como en todo, saber usarlo marca la diferencia.