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Esto es lo que significa que te guste dar sustos a otras personas, según la psicología
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Esto es lo que significa que te guste dar sustos a otras personas, según la psicología

Disfrutar de dar sustos no significa necesariamente un rasgo negativo, sino una forma de buscar diversión, juego y conexión social

Foto: Hay muchas personas que les gusta dar sustos a los demás en forma de broma. (Pexels/ Fabrice Büsching)
Hay muchas personas que les gusta dar sustos a los demás en forma de broma. (Pexels/ Fabrice Büsching)

El miedo es una de las emociones más primitivas del ser humano, pero también una de las que más juego da en lo social. No es raro encontrar personas que disfrutan asustando a familiares, amigos o compañeros, especialmente en fechas como Halloween o en contextos de confianza. Pero, ¿qué hay detrás de este comportamiento? La psicología ofrece varias claves que ayudan a entender por qué algunos encuentran placer en provocar un sobresalto.

Según expertos en conducta, asustar a otros activa dinámicas de poder y control. Quien da el susto experimenta durante unos segundos la sensación de tener el dominio de la situación, al provocar una reacción intensa e inesperada en la otra persona.

placeholder Los sustos pueden sentar mal. (Pexels/ Andrea Piacquadio)
Los sustos pueden sentar mal. (Pexels/ Andrea Piacquadio)

Esto genera una pequeña descarga de adrenalina y dopamina, parecida a la que se produce al contar un chiste o hacer una broma. En términos sencillos: el susto funciona como un juego, y la risa que suele acompañar después refuerza el vínculo social. Otro factor importante es la búsqueda de diversión compartida. Muchas personas utilizan el susto como forma de crear complicidad, porque tras la tensión inicial suele llegar la risa conjunta.

Esa transición rápida del miedo al humor ayuda a liberar tensión emocional y a fortalecer la conexión con el otro. Desde la psicología social se interpreta como un ritual que combina sorpresa, juego y confianza: asustar a alguien requiere un vínculo previo que garantice que el gesto no será percibido como una agresión.

placeholder Los sustos pueden ser muy graciosos. (Pexels/ Liza Summer)
Los sustos pueden ser muy graciosos. (Pexels/ Liza Summer)

No obstante, los especialistas advierten que no todas las personas reciben los sustos de la misma manera. Quienes tienen una alta sensibilidad a la ansiedad o experiencias negativas asociadas al miedo pueden sentirse invadidos o incluso agredidos. En esos casos, el gesto deja de ser un juego para convertirse en una fuente de malestar. Por eso, los psicólogos insisten en que es fundamental leer bien el contexto y conocer los límites de la otra persona antes de convertir el susto en una broma habitual.

En definitiva, disfrutar de dar sustos no significa necesariamente un rasgo negativo, sino una forma de buscar diversión, juego y conexión social. Sin embargo, como toda interacción, el equilibrio está en el respeto: lo que para unos es una carcajada compartida, para otros puede ser una experiencia desagradable. La clave, como siempre, está en la empatía.

El miedo es una de las emociones más primitivas del ser humano, pero también una de las que más juego da en lo social. No es raro encontrar personas que disfrutan asustando a familiares, amigos o compañeros, especialmente en fechas como Halloween o en contextos de confianza. Pero, ¿qué hay detrás de este comportamiento? La psicología ofrece varias claves que ayudan a entender por qué algunos encuentran placer en provocar un sobresalto.

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