Marcos Vázquez, experto en fitness: "Cómo envejecemos depende mucho más de lo que hacemos que de nuestros genes"
El modo en que envejecemos no está escrito solo en los genes. Los expertos apuntan a que los hábitos cotidianos podrían marcar la diferencia en la calidad de vida y la longevidad
Lo que hacemos podría influir más en nuestro envejecimiento. (Instagram / @fitness.revolucionario)
Envejecer es un proceso natural que afecta a todos los seres humanos, pero la ciencia ha demostrado que no todas las personas lo hacen de la misma forma ni con la misma rapidez. La manera en que cada uno llega a la vejez depende de múltiples factores: desde la alimentación hasta la actividad física, pasando por el estilo de vida y la exposición al entorno. Hoy, algunos expertos apuntan a que los hábitos cotidianos pueden pesar más que la herencia genética.
En el pódcast 'Tiene Sentido', Marcos Vázquez, creador del proyecto "Fitness Revolucionario" y divulgador sobre salud y fitness, explicó: “La ciencia nos demuestra que cómo envejecemos, esa curva de la vitalidad, depende mucho más de lo que hacemos que de nuestros genes”. Según el experto, ralentizar el envejecimiento significa reducir la velocidad con la que se deterioran los órganos y, con ello, retrasar la aparición de enfermedades como las cardiovasculares, el cáncer o el Alzheimer.
Del mismo modo, insiste en que las verduras deben ocupar un papel protagonista, con al menos un tercio presente en la dieta diaria. Más allá de lo que se come, el experto destaca dos predictores fundamentales de longevidad: la capacidad aeróbica (VO2 max) y la fuerza muscular. “Levantar hierro, mover peso… Eso protege el hueso, el yoga no”, afirmó.
El ejercicio puede ser un gran aliado, según el experto. (Freepik)
La buena noticia, señala, es que no hacen falta rutinas largas para notar resultados. Ejercicios breves, como un minuto de sentadillas, pueden reducir el riesgo de mortalidad entre un 10 y un 15%. También recuerda la importancia de la exposición moderada al sol, ya que evitarla en exceso se asocia a un mayor riesgo de hipertensión y problemas cardiovasculares, además de déficit de vitamina D.
El mensaje final es claro: aunque el paso del tiempo es inevitable, mantener hábitos saludables puede marcar la diferencia entre una vejez limitada por la enfermedad o una etapa vivida con plenitud y vitalidad. Aunque es importante que consultemos con un experto en salud antes de empezar por nuestra cuenta con nuevos hábitos.
Envejecer es un proceso natural que afecta a todos los seres humanos, pero la ciencia ha demostrado que no todas las personas lo hacen de la misma forma ni con la misma rapidez. La manera en que cada uno llega a la vejez depende de múltiples factores: desde la alimentación hasta la actividad física, pasando por el estilo de vida y la exposición al entorno. Hoy, algunos expertos apuntan a que los hábitos cotidianos pueden pesar más que la herencia genética.