Mantener un cerebro joven y sano no solo depende del ejercicio mental, del descanso o de mantener una vida social activa. La alimentación también juega un papel esencial, y ciertos productos que quizá consumimos sin pensarlo pueden suponer un riesgo para la salud neurológica. Así lo advierte el neurólogo y epidemiólogo de la Universidad de Michigan, el doctor Baibing Chen, quien ha señalado tres tipos de alimentos cuyo consumo conviene evitar para prevenir daños graves en el sistema nervioso. Su mensaje es claro: “La clave es ser más consciente y cuidadoso con lo que comemos, especialmente si puede dañar nuestra salud cerebral”.
El primer grupo al que apunta el experto es el de las conservas en mal estado, especialmente aquellas en latas que se encuentran abultadas o abolladas. Según el doctor Chen, estas pueden estar contaminadas por Clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo. La toxina botulínica bloquea la liberación de un neurotransmisor esencial para que el cerebro envíe señales a los músculos, lo que puede provocar parálisis, náuseas, vómitos, dificultad para tragar, visión borrosa o incluso insuficiencia respiratoria. Lo más preocupante es que esta toxina es indetectable a simple vista: no altera el olor, el color ni el sabor del alimento. Por eso, el neurólogo insiste en una norma básica: si tienes dudas, tíralo.
El segundo alimento que conviene evitar son ciertas especies de pescado tropical, que pueden contener ciguatoxina, una neurotoxina producida por algas presentes en arrecifes del Caribe o del Pacífico Sur. Aunque el pescado es un alimento altamente recomendable —especialmente variedades ricas en omega-3 y bajas en mercurio como el salmón, las sardinas o la trucha—, el doctor Chen advierte sobre especies como la barracuda, el mero, la morena, el esturión o la serviola. Estos peces pueden acumular la toxina a niveles peligrosos. La ciguatoxina, termoestable e imperceptible al gusto u olfato, puede causar síntomas como sensaciones de frío o ardor, hormigueo, mareos e incluso pesadillas vívidas. Según el neurólogo, algunos de estos síntomas pueden confundirse fácilmente con otras afecciones, lo que complica el diagnóstico si no se cuenta con un historial clínico detallado.
La tercera advertencia del doctor Chen se centra en la carne de cerdo poco cocinada, que puede transmitir neurocisticercosis, una infección causada por las larvas del Taenia solium, conocido como el “parásito del cerdo”. Tras ingerirse, las larvas pueden viajar por el torrente sanguíneo hasta alojarse en el cerebro o en la médula espinal, donde forman quistes capaces de provocar daños inflamatorios y mecánicos. Las consecuencias van desde convulsiones y dolores de cabeza crónicos hasta pérdida de visión, déficits neurológicos, confusión o problemas de memoria.
Hay carnes como el cerdo o el pollo que están prohibidas. (Pexels/Geraud Pfeiffer)
A estas tres advertencias principales, el especialista añade una más: evitar el consumo de leche sin pasteurizar. Aunque la pasteurización elimina patógenos como E. coli o Listeria sin alterar de forma notable las propiedades de la leche, la versión cruda multiplica los riesgos. “La leche sin pasteurizar causa aproximadamente 840 veces más enfermedades y 45 veces más hospitalizaciones que la pasteurizada”, señala el doctor. Niños, ancianos, embarazadas y personas inmunodeprimidas son especialmente vulnerables, pudiendo sufrir complicaciones graves como síndrome urémico hemolítico, aborto espontáneo o incluso la muerte.
Mantener un cerebro joven y sano no solo depende del ejercicio mental, del descanso o de mantener una vida social activa. La alimentación también juega un papel esencial, y ciertos productos que quizá consumimos sin pensarlo pueden suponer un riesgo para la salud neurológica. Así lo advierte el neurólogo y epidemiólogo de la Universidad de Michigan, el doctor Baibing Chen, quien ha señalado tres tipos de alimentos cuyo consumo conviene evitar para prevenir daños graves en el sistema nervioso. Su mensaje es claro: “La clave es ser más consciente y cuidadoso con lo que comemos, especialmente si puede dañar nuestra salud cerebral”.