En los puertos del Cantábrico, cuando llega la primavera, el verdel —también conocido como caballa del norte— vuelve a convertirse en protagonista. Este pescado, durante años relegado a las mesas más humildes, está viviendo un auténtico renacimiento gracias al interés por los productos locales, sostenibles y ricos en omega 3. Su presencia en lonjas y tabernas marineras marca el inicio de la costera, una campaña breve que anuncia el cambio de estación y que devuelve a este pez su merecido reconocimiento.
El verdel pertenece a la familia de los escómbridos, como el atún y la caballa atlántica, y es fácilmente reconocible por su cuerpo estilizado y sus tonos verdosos con franjas oscuras. Durante generaciones, formó parte del paisaje cultural de las costas del norte de España, donde se consumía en salazón, escabeche o ahumado. En tiempos de escasez fue el sustento de innumerables familias, aunque con la popularidad de otros pescados más comerciales cayó parcialmente en el olvido. Hoy, sin embargo, su regreso se basa en argumentos sólidos: sabor, tradición y beneficios para la salud.
La caballa es un pescado muy beneficioso. (Pexels/ Kindel Media)
Desde el punto de vista nutricional, este pescado azul se ha convertido en un aliado fundamental para mejorar la salud cardiovascular. Su contenido en grasa saludable oscila entre el 8 y el 12 %, siendo especialmente rico en ácidos grasos omega 3 EPA y DHA. Estos compuestos reducen el colesterol LDL, mejoran la elasticidad de los vasos sanguíneos y poseen un potente efecto antiinflamatorio. Consumirlo con frecuencia ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, uno de los motivos por los que los expertos lo colocan a la altura del popular salmón, pero con una ventaja evidente: su precio es mucho más asequible.
El verdel también destaca por su aporte de proteínas de alto valor biológico, comparables a las de la carne, y por su riqueza en vitamina D, B12, niacina, fósforo, hierro, yodo y selenio. Con unas 180 calorías por cada 100 gramos, es un alimento nutritivo, energético y perfecto tanto para deportistas como para quienes buscan una dieta equilibrada. Su perfil nutricional es uno de los más completos entre los pescados azules y, además, presenta una menor exposición a metales pesados que especies más grandes como el atún.
Así es el verdel. (EFE)
En la cocina, el verdel ofrece una versatilidad extraordinaria. Su carne firme y jugosa admite multitud de preparaciones: desde la tradicional plancha con ajo y vinagre hasta guisos, tarteras o conservas en aceite. La gastronomía contemporánea también ha sabido reinterpretarlo en tartares, ceviches o propuestas de fusión que demuestran su capacidad para adaptarse a cualquier técnica culinaria. Su sabor intenso, que recuerda al del bonito, lo convierte en un ingrediente cotizado incluso en restaurantes de alta cocina.
Más allá de sus propiedades nutricionales y gastronómicas, el verdel destaca como ejemplo de sostenibilidad. Se captura con artes selectivas y su población se mantiene estable en el Atlántico nororiental, según los informes del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES). Frente a especies sobreexplotadas o pescados de acuicultura intensiva, el verdel representa el ideal de producto local, económico y respetuoso con el medio ambiente. Su captura sostiene, además, la economía de numerosas comunidades pesqueras del norte peninsular.
En los puertos del Cantábrico, cuando llega la primavera, el verdel —también conocido como caballa del norte— vuelve a convertirse en protagonista. Este pescado, durante años relegado a las mesas más humildes, está viviendo un auténtico renacimiento gracias al interés por los productos locales, sostenibles y ricos en omega 3. Su presencia en lonjas y tabernas marineras marca el inicio de la costera, una campaña breve que anuncia el cambio de estación y que devuelve a este pez su merecido reconocimiento.