Esto es lo que dice la psicología del phubbing, la nueva tendencia de comportamiento entre los españoles
La psicología advierte de que este gesto, aparentemente menor, tiene efectos directos en la percepción de atención y en la calidad de las relaciones sociales
El gesto se ha normalizado tanto que a veces pasa inadvertido: alguien está hablando y, de repente, la otra persona mira el móvil. Ese acto, aparentemente inofensivo, tiene nombre (phubbing) y cada vez preocupa más a psicólogos y especialistas en conducta porque afecta a la calidad de la comunicación y a la percepción de conexión entre las personas.
Mirar el móvil durante una reunión o una comida reduce la concentración. (Pexels / cottonbro studio)
Díaz Rois apunta que este tipo de situaciones se intensifican en periodos de mayor carga emocional, como la Navidad. Entre reuniones, obligaciones y cansancio acumulado, la disponibilidad interna para tolerar pequeñas interrupciones disminuye. Por eso, un vistazo al móvil puede experimentarse como un rechazo o un “no eres importante ahora mismo”, aunque esa no sea la intención real.
La psicología señala que este gesto activa dos planos distintos. Por un lado, el hecho objetivo y, por otro, la interpretación subjetiva de quien se siente ignorado. Esa lectura automática puede traducirse en pensamientos como “no le importo” o “no presta atención a lo que digo”, que generan una respuesta emocional más intensa que el propio acto de mirar el móvil.
Por eso, un vistazo al móvil puede experimentarse como un rechazo o un “no eres importante ahora mismo”, aunque esa no sea la intención real (Pexels)
Cómo gestionar el phubbing
Díaz Rois propone varias pautas que pueden ayudar a reducir malentendidos y mejorar la convivencia en estas situaciones. Se trata de medidas sencillas orientadas a clarificar expectativas y fomentar la presencia mutua:
Establecer acuerdos previos en momentos compartidos, como comidas familiares o conversaciones importantes.
Avisar antes de consultar el móvil, especialmente si se está recibiendo un mensaje que requiere atención.
Evitar interpretaciones automáticas y considerar que la otra persona puede tener una razón legítima para mirar la pantalla.
Comunicar el malestar desde la experiencia personal, explicando cómo afecta la desconexión del otro.
Poner el foco en la conexión, no en el dispositivo.
La especialista subraya que el objetivo no es eliminar el móvil de la vida cotidiana, sino aprender a convivir con él sin deteriorar las relaciones. Para Díaz Rois, la clave está en reforzar la presencia y la claridad emocional.
Las relaciones se sostienen mejor cuando existe una intención explícita de escucha y un acuerdo básico sobre cómo manejar las interrupciones. Esta perspectiva ayuda a evitar conflictos que, en realidad, surgen por interpretaciones y no por el hecho en sí.
El gesto se ha normalizado tanto que a veces pasa inadvertido: alguien está hablando y, de repente, la otra persona mira el móvil. Ese acto, aparentemente inofensivo, tiene nombre (phubbing) y cada vez preocupa más a psicólogos y especialistas en conducta porque afecta a la calidad de la comunicación y a la percepción de conexión entre las personas.