Lucía Lipperheide, experta en limpieza: "El mal olor no siempre viene del WC, muchas veces viene de restos invisibles, humedad y bacterias"
Pequeños hábitos, aplicados con constancia, pueden transformar el ambiente del baño. No se trata de esconder los olores, sino de eliminar su origen y mantener un espacio más saludable, fresco y agradable desde el momento en que se entra
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El mal olor en el baño suele atribuirse de forma automática al inodoro, pero esa explicación no siempre es correcta. Así lo advierte Lucía Lipperheide, experta en limpieza, que pone el foco en otros factores menos evidentes y mucho más habituales en el día a día. “El mal olor no siempre viene del WC, muchas veces viene de restos invisibles, humedad y bacterias”, explica.
Según Lipperheide, uno de los errores más comunes es confiar en limpiezas rápidas que solo eliminan la suciedad visible. El espacio puede parecer limpio, pero seguir acumulando microorganismos que generan mal olor con el paso de las horas. Por eso, recomienda pequeños gestos que marcan una diferencia real sin necesidad de grandes esfuerzos.
Uno de sus trucos más sencillos consiste en reforzar las limpiezas exprés. Añadir un poco de desinfectante a las toallitas limpiadoras permite convertir una limpieza rápida en una limpieza completa. De este modo, no solo se limpia, sino que también se elimina la causa del mal olor, algo especialmente útil entre limpiezas más profundas.
La experta también propone soluciones caseras para el inodoro que van más allá de perfumar. Las conocidas bombas limpiadoras no solo aportan aroma, sino que ayudan a desincrustar la cal y la suciedad acumulada. Con ingredientes habituales como bicarbonato, ácido cítrico, jabón y aceites esenciales, se consigue un efecto limpiador y desinfectante al mismo tiempo.
El cartón del rollo de papel higiénico absorbe humedad y, con ella, olores. Un gesto tan simple como añadir unas gotas de aceite esencial permite que el baño se perfume de forma natural cada vez que se utiliza el papel, sin necesidad de ambientadores artificiales.
Lipperheide recuerda que la sensación de limpieza también es visual. Un repaso rápido a los espejos y cristales elimina marcas, gotas y restos de cal que dan impresión de descuido. “Cuando el baño huele bien y brilla, la sensación es otra”, señala.
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El mal olor en el baño suele atribuirse de forma automática al inodoro, pero esa explicación no siempre es correcta. Así lo advierte Lucía Lipperheide, experta en limpieza, que pone el foco en otros factores menos evidentes y mucho más habituales en el día a día. “El mal olor no siempre viene del WC, muchas veces viene de restos invisibles, humedad y bacterias”, explica.