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El sencillo truco de nuestras abuelas para calentar la cama sin poner la calefacción que sigue funcionando
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El sencillo truco de nuestras abuelas para calentar la cama sin poner la calefacción que sigue funcionando

No es un invento moderno ni un truco viral: es una costumbre sencilla, barata y eficaz para calentar la cama antes de acostarse sin necesidad de calentar toda la habitación

Foto: El truco para calentar la cama sin necesidad de gastar en luz este invierno. (Pexels)
El truco para calentar la cama sin necesidad de gastar en luz este invierno. (Pexels)

Las noches frías de invierno tienen un pequeño gran enemigo: meterse en la cama y sentir las sábanas heladas. Subir la calefacción parece la solución rápida, pero también una de las que más se nota en la factura. Por eso, cada vez más personas recuperan un gesto clásico que no falla y que nuestras abuelas dominaban a la perfección.

La clave está en aplicar calor directo y controlado en el lugar exacto, de forma que el cuerpo lo note al instante. Y ahí entra en juego un básico de toda la vida. El método más clásico para calentar la cama es la bolsa de agua caliente.

placeholder La mejor manera de calentar la cama en invierno. (Pexels)
La mejor manera de calentar la cama en invierno. (Pexels)

Se rellena con agua caliente y se coloca entre las sábanas unos 10 o 15 minutos antes de acostarse. El calor se queda atrapado en el tejido y transforma por completo la sensación al meterte en la cama.

Lo que hace que este truco funcione tan bien es que calienta el espacio que realmente importa: el interior de la cama. No se desperdicia energía en paredes, aire o muebles. Es un calor localizado, inmediato y muy agradable, especialmente en dormitorios fríos o con poca insolación. Además, la bolsa se puede mover a la zona de los pies, donde más se acumula el frío.

placeholder Di adiós a despertar con frío por las mañanas. (Pexels)
Di adiós a despertar con frío por las mañanas. (Pexels)

Para que el truco sea realmente cómodo, conviene no llenar la bolsa hasta arriba. Lo ideal es dejar espacio para poder cerrarla bien y evitar fugas. Después, se recomienda envolverla con una funda o con una toalla fina, para que el calor sea progresivo y no moleste en la piel. Este método también ayuda a quienes se despiertan por la noche con frío, porque mantiene la sensación térmica estable durante más tiempo.

Calentar la cama con una bolsa de agua caliente es una de esas soluciones domésticas que han sobrevivido por una razón: funciona. Permite acostarse con sensación de calor sin encender la calefacción y, sobre todo, sin gastar energía en calentar una habitación entera durante horas.

Las noches frías de invierno tienen un pequeño gran enemigo: meterse en la cama y sentir las sábanas heladas. Subir la calefacción parece la solución rápida, pero también una de las que más se nota en la factura. Por eso, cada vez más personas recuperan un gesto clásico que no falla y que nuestras abuelas dominaban a la perfección.

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