Tal Ben-Shahar, filósofo experto en felicidad: "No se trata de eliminar todas las emociones y quedarnos solo con la felicidad, sino de aceptar que habrá días malos"
Tal Ben-Shahar, filósofo experto en felicidad: "No se trata de eliminar todas las emociones y quedarnos solo con la felicidad, sino de aceptar que habrá días malos"
En el equilibrio entre la sabiduría de los clásicos y los hallazgos de la ciencia moderna, Tal Ben-Shahar propone un camino de aceptación, propósito y conciencia
En una sociedad obsesionada con la felicidad inmediata, constante y casi obligatoria, la voz de Tal Ben-Shahar suena a contracorriente. Psicólogo, filósofo y profesor en Harvard, este referente mundial de la psicología positiva lleva años lanzando un mensaje tan sencillo como incómodo: la felicidad no es un estado permanente ni una meta que se alcanza de una vez y para siempre. Es, más bien, una práctica diaria que incluye inevitablemente el dolor, la tristeza y la frustración.
Su autoridad no nace solo del ámbito académico. Tras años de investigación y docencia, Ben-Shahar fundó la Happiness Studies Academy con el objetivo de trasladar el conocimiento científico sobre el bienestar a la vida cotidiana. Sin embargo, su interés por la felicidad no surgió desde un lugar idealizado, sino desde la experiencia personal. “Me empecé a interesar en la felicidad por mi infelicidad”, ha reconocido en más de una ocasión, dejando claro que su enfoque parte de la vulnerabilidad y no de la perfección.
Lejos de ver el dolor como un enemigo, Ben-Shahar lo entiende como una parte inevitable de la experiencia humana. Aceptar la tristeza, el miedo o la vulnerabilidad no es rendirse, sino reconocerse como lo que somos: seres humanos con luces y sombras. Según su enfoque, intentar esquivar esas emociones solo conduce a una mayor frustración y desconexión con uno mismo.
En los gestos cotidianos reside la mayor parte de nuestra felicidad. (Pexels)
Una vez asumida esa complejidad emocional, entra en juego la acción consciente. El filósofo sostiene que gran parte de nuestra felicidad depende de las decisiones que tomamos cada día y no tanto de factores externos incontrolables. No habla de fórmulas mágicas ni de cambios radicales, sino de hábitos sencillos y sostenidos en el tiempo: caminar, moverse, cuidar las relaciones, nutrir la mente, agradecer lo bueno. Prácticas simples, avaladas por la ciencia, que también coinciden con los estilos de vida de las personas más longevas del planeta.
Eso sí, Ben-Shahar advierte que la sencillez no debe confundirse con facilidad. Estos hábitos requieren disciplina, constancia y reflexión. La felicidad, insiste, no nace de la evasión ni de ignorar el malestar, sino de un entendimiento profundo con uno mismo. “La clave es permitirnos ser humanos”, repite, subrayando que el verdadero bienestar surge cuando dejamos de exigirnos una alegría permanente.
En una sociedad obsesionada con la felicidad inmediata, constante y casi obligatoria, la voz de Tal Ben-Shahar suena a contracorriente. Psicólogo, filósofo y profesor en Harvard, este referente mundial de la psicología positiva lleva años lanzando un mensaje tan sencillo como incómodo: la felicidad no es un estado permanente ni una meta que se alcanza de una vez y para siempre. Es, más bien, una práctica diaria que incluye inevitablemente el dolor, la tristeza y la frustración.