Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular: "Cuando uno medita está cultivando su conciencia y empiezan a haber muchos cambios en la función y la estructura del cerebro"
Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular: "Cuando uno medita está cultivando su conciencia y empiezan a haber muchos cambios en la función y la estructura del cerebro"
Se practica, se recomienda en terapias y se incorpora a rutinas de bienestar como si fuera un hábito moderno, pero su lógica viene de mucho más atrás
Estanislao Bachrach, doctor en Biología Molecular, en una fotografía de sus redes sociales. (Instagram/@estanislaobachrach)
La meditación lleva siglos practicándose en distintas culturas, pero no siempre se ha entendido del mismo modo ni se ha hecho con el mismo objetivo. Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular y divulgador, lo explica a partir de un giro histórico que sigue marcando la forma en la que hoy se habla de mindfulness. Según recuerda, “cuando Buda, hace 3500 años, cambia la forma de meditar”, lo que introduce es un tipo de práctica centrada hacia dentro, conocida como meditación Insight, donde la atención se posa en un único punto concreto, ya sea la respiración, las sensaciones del cuerpo o incluso los pensamientos que van apareciendo.
Bachrach insiste en que el núcleo de ese entrenamiento no está en analizar lo que pasa, sino en observarlo con calma. “Lo importante es estar atento a una sola cosa, sin juzgar qué está pasando, sin tener que analizarlo”, señala. La idea es notar un pensamiento, reconocerlo y dejarlo ir sin quedarse atrapado en la rumiación. En lugar de discutir mentalmente con lo que aparece o intentar cambiarlo, se practica la atención sostenida. Para él, esta lógica es la base de lo que hoy se conoce como mindfulness y explica por qué la meditación se ha convertido en una herramienta tan extendida en contextos de bienestar emocional.
Este signo suele meditar mucho sus emociones. (Pexels)
A partir de ahí, Bachrach plantea que “cuando uno medita, está cultivando su consciencia”, dice, y añade que ese cultivo no es solo una metáfora. En su opinión, al entrenar la atención de forma repetida, “empiezan a haber muchos cambios en la función y en la estructura del cerebro”. Ese proceso, sostiene, hace que la persona tenga “muchísima más información del cuerpo” y empiece a tomar decisiones distintas en su vida cotidiana.
Uno de los puntos que Bachrach destaca con más interés es lo que ocurre en una zona concreta del cerebro. “Un área que en particular me gusta mucho, que se fortalece un montón, es el córtex prefrontal izquierdo”, explica, señalando que se trata de la parte frontal izquierda de la cabeza, vinculada a varias funciones clave. Entre ellas, menciona una especialmente relevante para el bienestar: la capacidad de sostener emociones agradables durante más tiempo. Lo expresa con un ejemplo fácil de entender: “sentirse bien mucho tiempo”, “estar bien” y también “hablarse bien”, algo que conecta directamente con la manera en que cada persona se trata a sí misma cuando las cosas no van como esperaba.
El mensaje de fondo no apunta a eliminar las emociones incómodas ni a vivir permanentemente en calma, sino a cambiar la relación con lo que ocurre dentro. Para Bachrach, al observar los pensamientos sin engancharse, se reduce la tendencia a quedarse atrapado en bucles mentales, y eso libera energía psicológica. De ahí su conclusión, formulada casi como una consecuencia lógica: “cuando uno más feliz, por más tiempo, se siente mejor, con lo mismo exacto que tenía antes”. No hace falta que cambien las circunstancias externas para que cambie la experiencia interna; lo que cambia es la forma en la que se habita el día a día.
Es una práctica antigua que hoy se revisa desde la ciencia y el bienestar con una idea muy concreta. No se trata de vaciar la mente, sino de entrenarla para estar presente, reconocer lo que aparece y elegir con más claridad qué hacer con ello. Y, según él, esa repetición, sostenida en el tiempo, termina dejando huella también en el cerebro.
La meditación lleva siglos practicándose en distintas culturas, pero no siempre se ha entendido del mismo modo ni se ha hecho con el mismo objetivo. Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular y divulgador, lo explica a partir de un giro histórico que sigue marcando la forma en la que hoy se habla de mindfulness. Según recuerda, “cuando Buda, hace 3500 años, cambia la forma de meditar”, lo que introduce es un tipo de práctica centrada hacia dentro, conocida como meditación Insight, donde la atención se posa en un único punto concreto, ya sea la respiración, las sensaciones del cuerpo o incluso los pensamientos que van apareciendo.